Por Martiniano Rodríguez


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La Asamblea del Año XIII

 

La cuestión de la independencia argentina es un tema de debate casi desde sus comienzos. Es que según la versión oficial el 25 de mayo de 1810 es la “Revolución de la Independencia”… pero ésta se declara el 9 de julio de 1816… Esos seis años de diferencia son una gran discusión. ¿Por qué la burguesía revolucionaria esperó tanto? ¿La de 1810 fue una revolución por la independencia?

Entre medio de estos dos grandes hechos, se encuentra la Asamblea del año XIII, por el año 1813 en que se convocó. Fue un congreso que sesionó en Buenos Aires y que pretendía, entre otras cosas, declarar la independencia. Pero este congreso pasó a la historia por otros puntos: no por declarar la independencia, sino por adoptar el Himno Nacional, el escudo, eliminar los títulos de nobleza, declarar la libertad de vientres[[1]], y varias cosas más.

Pero esta asamblea, tanto en lo que aprobó como en lo que no, nos muestra de forma bastante clara el ánimo de la burguesía mercantil que encabezaba un proceso de cambio desde 1810. Muestra cuáles eran sus verdaderos objetivos, y cómo reaccionó frente a los nuevos desafíos que se le imponían en el transcurso de este proceso. Muestra también las dudas y vacilaciones de cómo terminar lo que empezó, siendo que las cosas no habían salido como pensaba.

El Congreso de 1813

La llegada de Carlos María de Alvear y de José de San Martín al Río de la Plata dio un nuevo impulso al grupo (minoritario por cierto) de los que querían ir más allá de controlar el Estado; es decir, de los que buscaban la independencia. Por eso, luego de los cambios en el Triunvirato (el organismo de tres personas que hacía de gobierno nacional), se decidió llamar un congreso que discutiera los términos y la conveniencia de declarar de una vez por todas la independencia.

Así fue que el 31 de enero de 1813 se reunió en Buenos Aires, con diputados de todas las provincias, menos algunos diputados del Alto Perú (actual Bolivia) cuyo territorio era el campo de batalla entre españoles y americanos. En cuanto a los diputados hay dos cosas que decir.

En primer lugar, que al igual que en los gobiernos “nacionales” post-1810, la burguesía agraria estaba muy poco representada. La mayor presencia era la de la burguesía mercantil. Son muy pocos los diputados a ese congreso que se pueden relacionar de forma directa a las actividades agrarias y a la posesión de tierras. Se muestra así que la famosa burguesía revolucionaria era la mercantil.

Por otro lado, los diputados de la Banda Oriental, controlada por Artigas, enemigo de la centralización que buscaban los intereses portuarios de Buenos Aires, fueron rechazados con argumentos bastantes endebles. La realidad es que se buscó aislar al movimiento artiguista, pero para ello se dejó de lado la democracia, privilegiando los intereses particulares de una ciudad-puerto, la de Buenos Aires.

La burguesía mercantil porteña prefería mantener el control sobre las provincias que generar algún consenso democrático. Además era una buena oportunidad para buscar la unidad con Paraguay. No interesaba la unidad territorial con la “Banda Oriental”. Entre los diputados llama la atención la presencia de Alvear[[2]], quien había nacido en las “Misiones” (la región controlada por largo tiempo por los jesuitas) y que había vivido mucho tiempo en el extranjero… pero que al llegar a Buenos Aires fue “electo” diputado por Corrientes.

Esto último, que se repitió en más de un caso, muestra que la Asamblea del año XIII no tenía mucho de representativa… por más que se dijera representante de los pueblos de las provincias.

Los resultados

La Asamblea del año XIII es recordada por adoptar los símbolos patrios y declarar la “abolición de la esclavitud”, entre muchas medidas. Con este pequeño engaño, ciertos historiadores quieren hacer pasar la Asamblea como el final de la esclavitud y como muestra de su espíritu democrático… todo bastante lejos de la realidad.

La independencia no se consiguió en esta asamblea, primera cosa que hay que destacar. La burguesía mercantil, ante el avance de los españoles y la restauración monárquica en España decidió mantener las cosas en una nebulosa, ya que la independencia no era inicialmente su objetivo. Sólo buscaba el control del Estado y algunos privilegios que podía conseguir con una mayor autonomía. De hecho, algunos creen que la Asamblea del año XIII ya de antemano había cerrado la posibilidad de independencia, ya que el segundo Triunvirato se lo había garantizado así a Inglaterra[[3]]. Se aprobaron los símbolos patrios, pero nunca la independencia.

El gran mito de esta asamblea, es que “se abolió la esclavitud”. No fue así. Sólo se decretó la “libertad de vientres”. O sea, que serían libres los hijos de esclavos que nacieran luego del 31 de enero de 1813. O sea, que quien era esclavo antes de la Asamblea, lo seguiría siendo. Tengamos en cuenta que era muy difícil de llevar a la práctica esta medida, de controlar quién había nacido antes o después de la fecha, más aún en las zonas alejadas.

El final de la mita[[4]], el yanaconazgo y todo servicio personal de los aborígenes, es quizás la medida más avanzada de las que se conocen y resaltan de la Asamblea del año XIII. Pero también hay que decir que en estas tierras esos servicios no eran tan importantes para esa época. Entonces, hay que poner en perspectiva esta medida.

Otras resoluciones que se tomaron en la Asamblea del año XIII fueron el fin de la inquisición y de los títulos de nobleza, por ejemplo. Pero ambas cosas ya no existían realmente en este territorio. Por eso fueron fáciles de eliminar, ya que nadie se molestaría. Otras medidas sí pusieron a la población en mejor lugar, como la libertad de cultos o de imprenta… lo que no significa que los gobiernos posteriores hayan hecho algo por ponerlas en práctica realmente.

Hay que mencionar que además la Asamblea aprueba un nuevo gobierno “nacional”, el Directorio, el primer gobierno unipersonal de las provincias.

Para cerrar podemos decir que el espíritu de libertad y democracia que suelen esgrimir muchos historiadores, no fue tal. Hubo diputados echados, la independencia no aprobada, y las medidas estaban a mitad de camino. Ni siquiera se consideró una constitución a pesar de que se presentaron proyectos. Esa fue la realidad.

Como hemos dicho antes, la burguesía comercial que estaba a la cabeza del proceso, no tenía en la mira aún la independencia. Sólo el transcurso del tiempo, la dificultad de conseguir el control del Estado sin romper con España u otras potencias, es lo que obligó al Congreso de Tucumán a declararla. La Asamblea del año XIII fue sólo el punto donde la burguesía esperaba seguir especulando, pero al mismo tiempo fue el punto en el que no había retorno.

 

[1] Significa que a partir de la fecha los esclavos que nacieran serían libres.

[2] Carlos María de Alvear, futuro Director Supremo, cargo creado por la Asamblea que reemplazó al Triunvirato como gobierno nacional.

[3] Rath y Roldán: “La revolución clausurada”, Bs. As., 2013, Editorial Biblos, pag. 101 y 102.

[4] Era una institución de los incas retomada y reformulada por los españoles, que consistía en que los aborígenes debían prestar servicios laborales una determinada cantidad de meses al año.

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