por Laui Roja

La actual directora del FMI, Christine Lagarde se encuentra imputada desde el año 2016 por malversación de fondos. El caso viene de la década pasada, cuando la directora del FMI era ministra de economía del gobierno francés de Nicolas Sarkozy.

El asunto por el que Lagarde está siendo investigada es por la adjudicación en 2008 de 403 millones de euros que el gobierno de Sarkozy suscribió escandalosamente como reparación a las pérdidas que sufrió el empresario Bernard Tapie. Esta ayuda fue decidida a espaldas de la población, por una comisión “de arbitraje”. Este empresario había apoyado la campaña del ex presidente francés.

Es interesante tomar en cuenta que los organismos internacionales que aparecen como supranacionales, es decir, que las decisiones políticas de estos ámbitos son vistas como una “mejora para el mundo”, tienen por orientación sistemática salvarle la crisis a los capitalistas. El FMI es un organismo con una profunda raíz de clases, constituido para salvar a los ricos transfiriendo renta de los de abajo hacia los de arriba.

El caso por el que Lagarde está imputada es una perfecta metáfora de los planes del FMI sobre la Argentina: los fondos del Estado, en nuestro caso 50 mil millones de dólares, van a los bolsillos de los ricos. Pero lo que en su país natal le implica una causa judicial, en términos internacionales lo llaman “acuerdo stand by”.

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