Nos encontramos en un momento histórico para el movimiento de mujeres. La cuarta ola feminista recorre el mundo y nuestro país es uno de los epicentros donde se expresa con más fuerza. La pelea por el derecho al aborto en Argentina tiene décadas de historia, pero no deja de ser una hermosa novedad la irrupción en masa de las jóvenes que ingresan a las filas del feminismo todos los días con una perspectiva de lucha para cuestionarlo todo. Después del 8M, la sociedad se ve obligada en su conjunto a posicionarse y las y los que defendemos el derecho a decidir de las mujeres somos una amplia mayoría. Porciones cada vez más grandes ven como responsables de que no tengamos este elemental derecho al gobierno, al Estado, a la Iglesia y a todas sus instituciones.

 

Macri: el enemigo de los trabajadores, las mujeres y la juventud

 

En este marco, comenzaron las asambleas preparatorias de la movilización que desde hace ya tres años nos congrega exigiendo #NiUnaMenos, donde la vanguardia del movimiento, las agrupaciones y los partidos de izquierda nos dimos cita para empezar a discutir la necesidad de movilizarnos el 4J con dos ejes centrales: el derecho al aborto en el hospital y el rechazo al acuerdo de Macri con el FMI. El gobierno, reaccionario y ajustador, se declara una vez más como antipopular, al arreglar con el imperialismo yanqui para contraer más deuda, hipotecando el futuro de los trabajadores y la juventud, a la par del tarifazo, el lanzamiento de la UniCABA, la proximidad de la reforma laboral y el anuncio de nuevos despidos, por ejemplo, en el Hospital Posadas. Mientras Macri se lleva puesto el destino de todos y todas los de abajo, las mujeres seguimos organizándonos para ganar el aborto legal, una pelea que no han logrado silenciar. El movimiento de mujeres es de los más organizados y combativos, y no se siente ajeno a los problemas de las grandes mayorías. Por el contrario, es profundamente solidario y toma todas las reivindicaciones de los explotados y oprimidos, como lo supo demostrar en el documento del 8M que tanto indignó a Clarín y La Nación, por lo politizado, completo y anticapitalista que fue. Cuando hay crisis, el capitalismo suele cortar por el eslabón más débil; por eso las mujeres y la juventud somos las más precarizadas y las primeras en ser despedidas. Ni hablar de que somos nosotras las que con un esfuerzo económico y físico sobrehumano sostenemos las economías familiares a costa de la gratuidad del trabajo doméstico, criando hijos que cada vez cuesta más mantener. Las pibas jóvenes ven cada vez más negro el futuro que les augura el macrismo, con una educación destruida y sin laburo. Esas pibas combaten las reformas educativas, exigen educación sexual feminista para terminar con la violencia y el abuso y, sobre todo, batallan contra Macri para poder decidir sobre el propio cuerpo.

 

El aborto en debate

 

Hace más de una mes que arrancó el Plenario de Comisiones, al cual Las Rojas ya definimos como una conquista –porque efectivamente se está discutiendo el derecho al aborto- y a la vez como una maniobra, porque dilata la discusión, apelando a desmovilizar al conjunto de las compañeras. Desde las estudiantes secundarias que se les plantan a los curas en los colegios, hasta las actrices más reconocidas, se posicionan a favor del aborto legal. Todas las activistas y organizaciones defendemos el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, al tiempo que rechazamos la “propuestas alternativas” que avalan la objeción de conciencia o sólo buscan la despenalización. Ganamos todas las encuestas y mantenemos en la calle nutridas concentraciones todos los “martes verdes”, para exigirle al Congreso que escuche la voz de las mujeres. En la Capital, el 8M fuimos cientos de miles. Todo eso está muy bien, pero para ganar hay que dar un paso más. Nuestro objetivo tiene que ser radicalizar la lucha, potenciar su carácter antimacrista y ganar a todas aquellas personas que apoyan el derecho a decidir de palabra y en las redes sociales, para que muestren esa convicción en una movilización multitudinaria, empalmando también con todos aquellos que salen a pelear por sus puestos de trabajo, contra el ajuste y por la educación pública.

 

Un poco de historia

 

En el norte del Mundo el aborto es un derecho ganado hace ya varias décadas. El primer país en permitir esta práctica fue Rusia, cuando las y los bolcheviques supieron “tomar el cielo por asalto” en 1917, donde hizo falta una revolución para que las mujeres conquistaran el derecho a decidir, a votar, a divorciarse, entre otros. En Estados Unidos el aborto se legalizó en 1973, cuando el movimiento feminista ya no se avocaba sólo a los derechos civiles, sino a pelear por la libertad sexual y la decisión sobre el propio cuerpo, con manifestaciones de millones de personas que ponían en jaque a gobiernos profundamente imperialistas y belicistas, que llevaban adelante la guerra de Vietnam, las castraciones para controlar la natalidad en Puerto Rico, las razias policiales a la comunidad afroamericana, entre otras barbaridades. En la misma década y con métodos igualmente radicalizados, se ganó el derecho al aborto en países como Francia o Italia. Esta segunda ola feminista se fogueó con los movimientos antiguerra, contra la discriminación y la represión y sacaron la mejor conclusión que podían haber sacado: para ganar, hay que luchar.

Basta con buscar fotos en Google para ver la enormidad de aquellas marchas, lo internacional de aquella pelea y la solidaridad de todos los movimientos progresivos que llevaron al triunfo de las compañeras de esos países. Basta con ver la cantidad de pañuelos verdes que cuelgan de mochilas y carteras en la vía publica para imaginar lo enorme que puede ser en Buenos Aires la jornada del 4J de 2018.

 

El 4J todo el mundo a Plaza Congreso, #AhoraEsCuando

 

Tenemos que preparar una concentración histórica para el lunes 4 de junio. Una concentración que esté a la altura de la ambición de este movimiento de mujeres, plagado de dinamismo y juventud. Es preciso que demos un salto cuantitativo y cualitativo para que efectivamente conquistemos el aborto libre, legal, seguro y gratuito. Las Rojas creemos que si ganamos las calles hasta el final, podremos hacer realidad este derecho y que la estrategia es la lucha en las calles junto a todos aquellos que este gobierno quiere avasallar. Si esperamos tranquilas el dictamen del Congreso y el Senado, nos vamos a llevar una fuerte desilusión, porque esa cueva de bandidos que es el parlamento, está más preocupada por las elecciones del año que viene, que por frenar las políticas misóginas y antipopulares de Macri. Rechazamos la consigna “hay 2019”, porque ningún gobierno de los de arriba resolvió ni resolverá nuestras demandas: sólo podremos hacerlo nosotras mismas, siendo millones movilizadas ¡Hay 2018!: un 2018 de pelea callejera y guerra política contra Macri. Sólo así podremos conquistar el aborto legal.

 

Aborto legal en el hospital ya

#NIUNAMENOS por aborto clandestino

Educación sexual laica, científica y feminista

No al acuerdo con el FMI

Basta de ajuste y despidos

Separación de la iglesia y el estado

#AHORAESCUANDO

 

Tofi Mazú

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