Los trabajadores de la fábrica OROPEL hace tiempo que están en conflicto.

Fuimos a visitarlos al taller. Nos recibieron con toda amabilidad y nos hablaron franca y abiertamente.

La empresa -que queda en Salvadores 1140 del barrio de La Boca- se dedica a la fabricación de envases de plástico para diferentes industrias. Nos cuentan los compañeros que desde hace unos años les venían pagando fraccionadamente y se fueron atrasando en los pagos.

De pronto hubo un cambio de dueños. Al principio, al presentarse ante ellos, se mostraron optimistas. Les prometieron que “a partir de ahora  todo irá bien”, “nos vamos a poner al día”… En fin, “nos endulzaron los oídos”, dicen.

“Habían pactado pagarnos lo atrasado en cuotas pero, a poco de andar, comenzaron los incumplimientos. La empresa, pese a que tenía buena producción y clientes de marcas líderes en el mercado, inexplicablemente acumuló deudas con la AFIP, electricidad, agua, gas, obra social, etc. Se había presentado a Concurso de Acreedores pero, al no poder arreglar las deudas, está pendiente de un hilo que le decreten la quiebra”.

Finalmente, llegado febrero de este año, dejaron de pagar los sueldos y sigilosamente sacaron del taller algunos moldes imprescindibles para la producción.

A partir de ese momento los dueños no aparecieron más por la fábrica.

Los compañeros continuaron yendo a su trabajo todos los días cubriendo los tres turnos de ocho horas. Nos cuentan que eran alrededor de 75 trabajadores. Actualmente son menos, porque -lógicamente- no todos los compañeros pueden seguir viviendo sin cobrar. Son unos 60, aproximadamente, los que siguen concurriendo a sus puestos, en defensa y custodia de su fuente de trabajo.

Los primeros días de abril, los patrones -aunque no pisaron más la fábrica-, sí se ocuparon de mandar cinco telegramas de despido, entre ellos a dos delegados.

Dicen los compañeros que al comienzo se sintieron bastante solos. Pidieron ayuda al Sindicato del Plástico, que los acompañó durante un mes, luego de lo cual “se borraron”.

El Ministerio de Trabajo ni apareció.

También fueron a pedir apoyo a la Legislatura, donde consiguieron que ésta sacara un pronunciamiento unánime de… “profunda preocupación”.

Actualmente resisten. Y no sólo gracias al incondicional apoyo de sus familias, sino también a la solidaridad de diversos organismos barriales y políticos.

El 1º de Mayo los compañeros organizaron un Festival de Solidaridad para poder recaudar fondos. Contaron con el apoyo de algunos medios radiales, organizaciones populares y partidos políticos. Con una gran concurrencia, la actividad fue todo un éxito. De este modo cuentan con un empujón anímico para seguir resistiendo.

Además, sacaron bonos solidarios para poder mantener el conflicto en pie.

Se los ve con fuerzas y convencidos de continuar con la lucha. Para lograrlo necesitan visibilizar el conflicto, por lo que agradecen a quienes acompañen con su difusión y con todos los gestos de solidaridad.

Desde el Nuevo MAS nos solidarizamos con ellos y nos ponemos a su disposición para hacer conocer el conflicto y para acompañarlos codo a codo en  todas las tareas necesarias hasta ganar la lucha.

 

Corresponsal

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