Ni la ofensiva reaccionaria del gobierno nacional, ni la profundización de la política de Juri que se viene en el mes de junio de la mano de la CRES –Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe- y que apuesta a potenciar las reformas académicas pro-empresariales en el resto de las universidades del país, ni la perspectiva más general de unidad del movimiento estudiantil y la izquierda, sirvieron para conformar un frente de las organizaciones de izquierda que intervenimos en la UNC, por responsabilidad política del PTS y el Cauce, con la complicidad de las demás fuerzas integrantes del FIT.

Desde la agrupación universitaria ¡Ya Basta! hicimos un llamado público a los activistas, al PTS, Cauce, UJS, IS, MST y a la agrupación 29 de mayo a la conformación de frentes que puedan servir para enfrentar no sólo las políticas regresivas de Macri y Schiaretti, sino también para denunciar la parálisis que proponen las conducciones de los centros –hegemonizados por fuerzas que obedecen directamente a la política del PRO, como la Franja Morada, y otras fuerzas de falsa oposición ligadas al kirchnerismo y otras fuerzas políticas patronales, como es el caso de Patria Grande, La Bisagra y Movimiento Sur- y ofrecer una alternativa independiente al conjunto del movimiento estudiantil, que se construya desde abajo con asambleas y con la perspectiva política de fomentar la unidad obrero-estudiantil frente al ajuste.

Este llamado sostuvo la necesidad concreta de unificar a los luchadores en el camino de las movilizaciones del 14 y 18 de diciembre; poner en el centro la pelea por la legalización del aborto, y trabajar mancomunadamente con nuestros docentes que están realizando medidas de fuerza para enfrentar el ajuste a sus salarios con masivos paros; apoyar las durísimas luchas en lugares como el Hospital Posadas, el INTI, el sindicato de Luz y Fuerza cordobés, los mineros de Río Turbio, etc. Todas expresiones de bronca contra el gobierno que tienen poco eco en el movimiento estudiantil gracias al rol de las conducciones sindicales en nuestra universidad, asemejadas a las conducciones nacionales como la CGT y la CTA: frenar cualquier tipo de intervención de las y los activistas que quieren enfrentar el ajuste macrista llevado adelante por las autoridades de la UNC.

 

Cuando la maniobra no resiste el mínimo análisis político

 

Sabemos y denunciamos las prácticas de las organizaciones políticas del régimen y de las organizaciones burocráticas para evitar cualquier debate con una maniobra.

Sabemos de lo que le cuesta al activismo cada una de estas maniobras, que desarman frente a los ataques, despolitizan y garantizan el avance de los sectores de poder más reaccionarios. Lo que no esperábamos fue que las organizaciones de la izquierda con las que habíamos construido un frente político en 2016 (“La Trinchera”) pese a haber manifestado acuerdo en la caracterización política que hacemos, y pese a decir que se comprende la necesidad de construir frentes de izquierda en todos los espacios donde tenemos construcción militante, se hayan negado a seguir apostando a confluir con nuestra organización.

Desde el primer momento en que tuvimos un acercamiento al resto de las fuerzas de La Trinchera, se pudo observar con preocupación que el PTS no estaba dispuesto a reconocer el lugar conquistado por el ¡Ya Basta! en la Facultad de Filosofía y Humanidades, una estructura clave en la UNC, donde todas las corrientes políticas tenemos militancia. Lo que le preocupa al PTS es que la dinámica que tiene nuestro equipo en Filo ha dado un importante salto cuantitativo y cualitativo en este último tiempo, siendo una de las organizaciones de más peso político orgánico. Durante las reuniones que se sostuvieron para avanzar en la conformación del frente, de las que participábamos nosotros, el PTS, el PO e IS, el PTS mostró un particular interés de dejarnos fuera del armado del frente, con argumentos autoproclamatorios, “morales”, y tomando incluso como punto de partida que no existimos y estamos en vías de extinción (sic), algo que sólo una secta que no ve más allá de su ombligo puede argumentar. Desde el inicio el PTS hizo todo tipo de maniobras para saltarse la discusión política con nuestra organización. Clarísimo queda que para el PTS la construcción de un frente que esté al servicio de la lucha no es prioritario; un armado frentista como La Trinchera, que nació gracias a una propuesta colectiva entre la izquierda y los estudiantes independientes, se transformó en una cooperativa electoral de la cual sólo pueden formar parte las organizaciones alineadas al FIT. Desde el año pasado, el PTS vetó el ingreso del MST a dicho frente y también se le cerró la puerta a otras expresiones del activismo como la agrupación 29 de mayo. Este año se avanzó sobre el ¡Ya Basta! para terminar de romper La Trinchera.

 

La profundización de la calumnia

 

Dos días antes de cerrar las listas, compañeros referentes de Cauce, que se habían mantenido por fuera de las reuniones para avanzar en la conformación del frente, repentinamente se acercan al espacio de reunión de La Trinchera planteando que no están dispuestos a hacer un frente con la agrupación ¡Ya Basta!, basando su fundamentación en una novedosa campaña difamatoria, en la que señalan a nuestra organización como responsable de encubrir supuestas prácticas machistas. Tamaña sorpresa, no porque no conociéramos los métodos descompuestos de esta organización en cuestión, ni las campañas difamatorias contra las organizaciones que apostamos a la construcción de una política revolucionaria y socialista y a la transformación de la sociedad con personas reales. Fue sorpresivo el ataque, puesto que sus denuncias están infundadas. No es casual que estas acusaciones surjan el día que cierra la conformación de los frentes, demostrando que es un ataque sin principios contra el Ya Basta cuya única intención es que se rompa La Trinchera.

Esta especie de “santa alianza” que fundan el PTS con Cauce, se basa en la lógica de secta del PTS según la cual todo vale en la medida que ayude a construir su propio ombligo, dejando de lado la organización real de los estudiantes; incluso calumniar a una corriente socialista y feminista en pos de conseguir más visibilidad en una boleta. El PTS una vez más, intenta orquestar un ataque sin principios contra el Nuevo MAS.

Mención aparte merecen las demás fuerzas del FIT. Se limitaron a plantear la necesidad formal de un frente; para luego montarse sobre las provocaciones del PTS y Cauce con claras intenciones de romper.

 

Vamos con el ¡Ya Basta! contra el ajuste de Macri-Juri

 

Nada queda en pie de ese espacio que sirvió para organizar a los estudiantes que lucharon a brazo partido contra la contrarreforma universitaria de Juri, la nueva conformación llamada Frente de Estudiantes de Izquierdas es una cáscara vacía. El debate político se ahogó en intrigas y maniobras: la orientación de las organizaciones de izquierda y revolucionarias está en una deriva oportunista alarmante. Todas las fuerzas del FIT aparentan salir victoriosas de esta discusión que atravesó al frente. Pero hacemos un alerta, las organizaciones de los estudiantes no negocian ni miden su fuerza de espaldas al movimiento estudiantil. La pelea que tenemos por delante será muy dura, y es ahí donde las organizaciones nos probamos. El momento político obliga a mancomunar esfuerzos en la defensa de la Universidad pública y de calidad y enfrentarse a las políticas de Juri y la CRES. Para dar las peleas que se vienen, es necesario desbordar a las conducciones sindicales y elaborar una propuesta de lucha y unidad.

El ¡Ya Basta! llama a los estudiantes a construir y votar por una alternativa por la unidad de todos los estudiantes y luchadores contra el ajuste de Macri y Juri.

Sumate a esta campaña!

 

Agrupación Universitaria ¡Ya Basta! UNC

 

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