La bronca de los trabajadores de luz y fuerza venía acumulándose ante las versiones, informes y resoluciones del gobierno Provincial de Schiaretti en sintonía con el plan de ajuste y privatizador del gobierno de Macri.

Ya hay planes concretos de ir a una división de lo que es hoy la Empresa Eléctrica de Córdoba, EPEC, en generación y distribución, donde la intención de la provincia es desprenderse de la generación que es el verdadero negocio, sobre la base de la obsolescencia de varias usinas generadoras, dejarles el negocio a los privados.

Junto con eso nombraron a tres gerentes nuevos para que lleven adelante la racionalización de EPEC, y lo primero que pidieron fue la revisión del convenio que está vigente desde el año 1975, con innumerables conquistas, para llevar adelante la liquidación de muchas de ellas y avanzar en los elementos de flexibilización laboral para acomodarla a las futuras privatizaciones.

Los trabajadores saben lo que han costado esas conquistas, es un gremio con un pasado de lucha inmenso que, con el activismo a la cabeza, empezó a exigir a Suarez, el secretario general, que se deje de hacer el sordo. (Suarez es parte de la dirigencia sindical que apoyó la candidatura de Schiaretti).

Desde asambleas de las distintas divisiones empezó a levantarse la voz y exigir un plan de lucha al gremio. La división de Villa Revol el martes 10 de abril llamó al secretario general y en una asamblea bien caldeada le exigió que se convocara a una asamblea general para votar un plan de lucha. Mientras sucedía esto en otras divisiones se comenzaban hacer asambleas, de carácter espontáneo.

Las bases arrancaron la asamblea

Ante los desbordes y la bronca creciente la conducción llevó adelante el día 11 de abril la asamblea general exigida para resolver un plan de lucha, en la misma se votó asambleas de dos horas por turno hasta el día 18 de abril sin afectar el servicio. Al finalizar la asamblea se llevó adelante una movilización multitudinaria hasta la sede central de EPEC para exigir la renuncia de los nuevos gerentes.

Ante este ataque del gobierno de Macri y Schiaretti de reconversión de la empresa, de ataques al convenio y pautas de flexibilización hay que prepararse para un conflicto largo y duro, y exigir que la dirigencia sindical responsabilice al gobierno nacional y provincial del ajuste y derrotar el plan porque la renuncia de los títeres no resuelve el problema de fondo.

Desde el Nuevo MAS seguiremos acompañando a los trabajadores de Luz y Fuerza.

Eduardo Mulhall

 

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