Por Flora Kessler, SoB Francia



Un movimiento de mujeres intensificado

Desde octubre pasado asistimos en Francia a una aceleración, una intensificación del movimiento de mujeres. Se trata del movimiento comenzado en las redes sociales con los hashtags #Metoo (yo también), #Wetoogether (nosotras juntas) y #Balancetonporc (denuncia a tu puerco) que, copiando un poco el asunto Weinstein en Estados Unidos, ha movilizado a miles de mujeres. Primero en la Plaza de la República y luego un poco por todos lados las mujeres se movilizan y toman la palabra para denunciar violaciones y agresiones. El movimiento ha renacido con nuevas generaciones de mujeres, dispuestas a no callar más las agresiones y a movilizarse en las calles.

Como en América Latina, ahora el movimiento tiene varios obstáculos: de un lado las promesas falsas y tramposas del gobierno neoliberal de Macron, que promete, por ejemplo, “multas para los acosadores en la calle”, ¡pero que sólo pueden ser sancionadas cuando el delito es cometido delante de un policía! También han aparecido mujeres mediáticas haciendo frente con los opresores y los dominadores como la tribuna aparecida en Le Monde de famosas, actrices, escritoras y mujeres de derecha para atacar al movimiento Metoo. Como con todos los movimientos de oprimidos y explotados siempre salen esclavos que están a favor de la esclavitud o indígenas que aman a los conquistadores. Un tercer obstáculo, que no existía en los años 70, es la teoría postmoderna queer. Hoy jóvenes estudiantes que activan en el movimiento, manipulados por el “sindicato de los trabajadores del sexo”, que sostienen por ejemplo que decir “mujeres” es excluir a los trans, entonces quieren limitar el movimiento, aprovechando para hablar del derecho al trabajo sexual.

Pero el movimiento ha demostrado su resistencia a estos ataques. Muchas mujeres respondieron públicamente su rechazo a la tribuna antifeminista, hasta el punto que Deneuve y otras de las firmantes han debido pedir disculpas públicamente. Esto es similar a la campaña de nombrar “feminazis” a las mujeres que gritan en contra de la violencia de género. Acá no se atreven a utilizar ese adjetivo, pero la intención es desacreditar los derechos de las mujeres a la integridad física. En muchos países, incluso la prensa criticó la publicación de esa tribuna por ser contraria a los derechos humanos, dejando en evidencia la cultura sexista predominante en Francia, “el país del marqués de Sade”.

 

Tomando las calles: exigimos la libertad de Valérie Becot

 

El sábado 27, jóvenes mujeres Metoo se han manifestado en las calles de París en contra de la violencia sexista. En solidaridad con Valérie Becot, mujer violada por su padrastro, que  luego de haber sido prostituida y violada sistemáticamente por él y de haber tenido hijos con su violador, terminó asesinando a su verdugo cuando éste comenzó a agredir también a su hija.

 

Los eslóganes repetidos en la manifestación eran excluyentes. Sólo dos veces gritaron las líderes: “Solidaridad con las mujeres de todo el mundo”. Lo más común fueron los lemas lgtbi que hacían a las mujeres heterosexuales y asexuales invisibles. De todas maneras, también había varias pancartas que hablaban de violaciones y de impunidad. Otro eslogan fue muy insuficiente: “violadores en el poder, los aplastaremos” y los violadores que no están en el poder, ¿los dejamos solos para vagar por las calles y buscar presas?

 

Lamentablemente, no había un solo lema sobre la justicia o la libertad de Valérie. Es necesario hacer grandes demostraciones, con mujeres trabajadoras, de los distritos populares, exigiendo la libertad de Valérie al gobierno de Macron y denunciando la complicidad de la justicia patriarcal, que se pone del lado de los opresores y castiga a las víctimas. El caso de Valérie debe tomar como ejemplo la lucha por la excarcelación de Jacqueline Sauvage, que ha terminado con una gran victoria del movimiento de mujeres. Inicialmente, Jacqueline había sido condenada a diez años de prisión por haber asesinado a su marido luego de décadas de abusos y violencia patriarcal, pero finalmente logró ser liberada a causa de la presión ejercida en las calles, que obligó al propio ex presidente Hollande a otorgarle la absolución de su condena. Las abogadas de Jacqueline se han hecho cargo del caso de Valérie y es necesario apoyar su causa con la movilización en las calles, para obtener también su libertad.

 

 

Un debate en las asambleas #Metoo: es necesario exigir justicia por las mujeres víctimas

 

Está claro que existen diferencias políticas en la demanda de justicia de las mujeres víctimas. Sorprendentemente, un grupo de activistas del Colectivo Feminista Revolucionario, no apoyan a las mujeres que buscan justicia. Es un derecho democrático exigir que los violadores y abusadores sean castigados. Su posición nos recuerda a la extrema izquierda de los 70, que nos dijeron que no debíamos denunciar a nuestros compañeros agresores, porque esto debilitaba al partido. Son estos violadores sueltos los que hacen presa de las mujeres militantes y trabajadoras.

 

Ahora, también la CCR (sección francesa del PTS argentino) dice que en lugar de apoyar a las mujeres que piden justicia, lo que se debe hacer es “reconocer a la víctima”, y proveerla de tratamientos médicos, psicológicos, etc. Claro que todo esto también es necesario, pero mientras tanto, el violador camina silenciosamente en la naturaleza, sin ningún tipo de molestia o remordimiento.

 

En momentos en los que el ministro violador Gérald Darmanin es denunciado en los medios por Sophie Spatz y es defendido por sus colegas con ovaciones y aplausos en la Asamblea Nacional; y al tiempo que sale a la luz el reciente caso de femicidio de Alexia Daval, asesinada por su marido, se hace necesario apoyar a las víctimas en su pedido de justicia. Es necesario arrancarle al Estado y a la justicia patriarcal condenas para todos los violadores y femicidas, para que ninguna violencia machista quede impune, al tiempo que se debe exigir la renuncia de cualquier juez que intente amparar a los violentos.

 

No pasa un día sin que los medios hablen de #Metoo y #Balancetonporc, del problema de la violencia contra las mujeres. La sociedad es sensible a estas barbaridades. Los casos de mujeres que viven violencias conyugales cotidianas son legión, según atestiguan abogados, médicos, asociaciones y servidores públicos que se ocupan de esos casos. Numerosos también son los actos de barbarie contra las mujeres en un país considerado como civilizado.  Pero esta nueva generación de mujeres con su combate en la calle ya está cambiando la mentalidad de la sociedad francesa. Y se enfrentará a esa justicia patriarcal capitalista que deja impunes violaciones, agresiones y hasta asesinatos.

 

¡Libertad a Valérie Becot! ¡Justicia por Sophie, Alexia y todas las víctimas de violaciones y femicidios! ¡Destitución inmediata y condena del ministro violador Darmanin! ¡El Estado es responsable!

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