En el último tiempo hemos sido testigos de un ataque brutal del Estado y sus fuerzas represivas hacia el pueblo Mapuche en la Patagonia. A principios de este año se jugaron a desalojar por la fuerza las tierras de la Lof en Resistencia de Cushamen, provincia de Chubut, reprimiendo a la comunidad y manteniendo preso a Facundo Jones Huala, líder del grupo. Tiempo después, en uno de los operativos de desalojo, provocaron la desaparición y muerte del joven luchador Santiago Maldonado. Recordemos que los gobiernos nacional y provincial, en este caso defienden los intereses de la Compañía multinacional Tierras del Sud, histórica latifundista apropiadora de las tierras de la Patagonia. La compañía pertenece al grupo italiano Benetton, donde crían ovejas para llevarse la lana.

El día que estaban velando en su pueblo a Santiago Maldonado, nos enteramos que la prefectura había asesinado por la espalda a Rafael Nahuel, un joven de 22 años que estaba en la Lof Lakfen Winkul Mapu, resistiendo en proceso de recuperación de tierras ancestrales en una zona de importante contenido espiritual para este pueblo. No les bastó con la muerte de Rafael, que además detuvieron a Lautaro y Fausto, dos compañeros que bajaron del cerro pidiendo socorro por su compañero herido.Estas tierras son reclamadas por una institución del Estado, Parques Nacionales, que mantiene una denuncia penal sobre la Comunidad y no ha emitido palabra ante el asesinato de Rafael.

Los peligros de desalojo no son exclusivos de estas dos comunidades, sino que están sobre cada uno de los pueblos mapuche-tehuelche que habitan en la Patagonia, los alertas son constantes y el miedo a la represión y desalojo no cesa. Al cierre de esta edición, los gobernadores de Río Negro Alberto Weretilneck, de Chubut Mariano Arcioni, y el neuquino Omar Gutierrez salían de una reunión con el gobierno nacional donde definieron la política del Estado para este pueblo tan golpeado después del genocidio, la persecución y la marginación: reforzar a las fuerzas de Seguridad, esto es más policías, más palos y más balas para los que luchan, montándose en una campaña de fdemonización sobre comunidades que se defienden a boleadoras y dignidad.

Un problema social

Lo que caracteriza al ser Mapuche hoy forma parte de la realidad que se vive en las ciudades cordilleranas, como Esquel y Bariloche. La mayor parte de este pueblo vive en los márgenes urbanos, en los barrios de trabajadores y en las tomas populares, lo que en Bariloche se conoce como “el alto”. Han sido corridos de sus tierras ancestrales hace mucho tiempo hacia una ciudad que no los integra más que para realizar los trabajos más precarizados, mediados por la discriminación y la falta de oportunidades. En los barrios lo que reciben los jóvenes es pobreza y hostigamiento policial.

Acciones de rebelión, de reapropiación de una identidad casi siempre negada en una realidad donde el ser indio es mala palabra, forman parte de una búsqueda que está llevando a muchas familias a la constitución de comunidades, a la ocupación de territorios robados para rearmar un modo de vida con valores distintos a los de esta sociedad, que les dé oportunidades de desarrollarse y reconstruir en comunión con la naturaleza una espiritualidad que fue despojada.

Responder en unidad al ataque global de Macri

La ofensiva del gobierno sobre el pueblo no es algo exclusivo para las comunidades mapuches. Se trata de un ataque global, en todos los frentes: ataca la educación, la salud, los derechos de los trabajadores con la reforma laboral. Quiere disciplinar reprimiendo a los sectores más vulnerables. Pero frente a ese ataque no nos hemos quedado callados: las movilizaciones de repudio han sido inmediatas y masivas. Entendemos que ése es el camino que debemos seguir: marchar en unidad, masificar los reclamos ligando el derecho de los pueblos originarios, su derecho a la tierra, su derecho a organizarse y autodeterminarse, con los demás sectores en lucha que están siendo atacados por este mismo gobierno de ricos. Hay que rodearse de la solidaridad de los trabajadores y sus sindicatos, de los estudiantes y de todos los luchadores para en cada lucha contra las reformas del Gobierno golpear juntos en las calles, teniendo muy en claro que ni Weretilneck, ni Arcioni, ni Bullrich ni Macri están dispuestos a negociar nada, que crearon desde los medios a un enemigo y cerraron filas avalando asesinatos y armando a las fuerzas de seguridad. Solo luchando en unidad en las calles todos juntos podremos derrotarlos.

Detengamos la ofensiva reaccionaria de Macri y Weretilneck

Derecho a la tierra y a la autodeterminación del pueblo Mapuche. Libertad para Facundo Jones Huala. Justicia por Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.

Basta de represión en las tierras recuperadas y en los barrios

Condiciones de vida dignas para el pueblo Mapuche y todos los trabajadores: Basta de precarización, abajo la reforma laboral

Laura, Alejo y María – Regional Río Negro

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