El pasado domingo, al cumplirse dos meses de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, se realizó una nueva marcha para exigir su aparición con vida. La misma reafirmó la vigencia de esta lucha y, a pesar de tratarse de un domingo y bajo condiciones climáticas poco favorables, movilizó un contingente de alrededor de 50.000 personas, la cual en su mayoría estuvo integrada por las corrientes de izquierda y por gente no organizada. Quizás los puntos más altos de la jornada fueron las intervenciones de Germán y Sergio Maldonado, hermanos de Santiago, y el grito recurrente que se hizo bandera entre la asistencia exigiendo: ¡Fuera Bullrich! Desde el Nuevo MAS nos hicimos presentes con una nutrida y vibrante columna de centenares de compañeros.

En condiciones donde el gobierno de Macri aparece manejando la coyuntura, y la situación tiende a encaminarse hacia las elecciones del 22 de octubre, la movilización tuvo el valor de mantener en alto el reclamo, sosteniendo que el mismo es un dedo en la llaga, un elemento de crisis latente que puede emerger en cualquier giro de la situación.

En este marco, la destitución de Otranto al frente de la causa posee la importancia de despejar al principal organizador práctico del encubrimiento, el cual debería encaminarse inmediatamente hacia el juicio político. Sin embargo, el nuevo juez Gustavo Lleral, si bien ha hecho una serie de gestos en pos de diferenciarse del magistrado anterior (reunirse con la familia de Santiago, dialogar con la comunidad mapuche de Cushamen), aún no ha movido una ficha que indique concretamente hacia dónde direccionará la investigación. Con la excusa del volumen de la causa, se abrió un impasse que probablemente dure todo el mes y permita llegar al gobierno a las elecciones sin mayores sobresaltos.

Párrafo aparte merece el vaciamiento de las organizaciones kirchneristas al acto, una verdadera traición que se perfila como el abandono absoluto de cualquier perspectiva que implique que la lucha por Santiago necesita de la masificación y la lucha en las calles[i]. Una vez más se ha puesto en evidencia que el kirchnerismo está jugado a no sacar los pies del plato y a actuar como una “oposición responsable” que no afecte la gobernabilidad. La deserción en la movilización por Santiago Maldonado es una renuncia a la lucha contra la impunidad y un guiño a la burguesía y sus fuerzas de represión para que tengan carta blanca a la hora de reprimir a los trabajadores y demás sectores que salgan a enfrentar el ajuste del gobierno. Claro, los dirigentes kirchneristas se sienten seguros de que a ellos no los van a “cazar” en ninguna lucha.

A continuación publicamos los discursos pronunciados por Germán y Sergio Maldonado en Plaza

de Mayo.

Maxi Tasán

[i] Esto ocurre en la misma semana en que Axel Kicillof declaró que el verdadero rol de la oposición es “ayudar a que Macri no se equivoque”, http://www.latecla.info/5/nota.php?nota_id=86048.

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