El Paro Nacional del 6 de Abril fue un éxito. No sólo por su alto nivel de acatamiento, casi total, sino porque coronó una coyuntura de creciente polarización social y política con el gobierno con una medida de conjunto, una imponente demostración de fuerza de la clase obrera. En la UNLP, al calor del debate sobre el carácter del paro y cómo se debe plantar el movimiento estudiantil ante el mismo, intentamos que el movimiento estudiantil tomara en sus manos la construcción del paro activo, iniciativa que fue resistida por las agrupaciones kirchneristas, Patria Grande y el FIT.

Veníamos en una coyuntura de creciente polarización política. Tras las importantes jornadas del 6, 7, 8, 22, 23 y 24 de Marzo, con el desborde que sufrió la CGT el 7 huyendo del palco ante la bronca de los laburantes que exigían el paro, era cada vez más claro que hay una pulseada abierta entre el gobierno de los ricos y los trabajadores, las mujeres y la juventud. Desde ¡Ya Basta! vimos que la jornada del 6A encerraba la posibilidad de llevar esa pelea un paso más allá, que esa bronca creciente se tenía que expresar en las calles y consecuentemente nos jugamos con todo a exigir asambleas en todas las facultades donde estamos para que el movimiento estudiantil tomara en sus manos los piquetes del activismo y la izquierda.

El movimiento estudiantil, que demostró su fortaleza con la Rebelión Educativa del año pasado, hoy debería ser uno de los pilares de la lucha política contra el gobierno reaccionario de Macri. Sin embargo, no ha salido aún a la palestra de la lucha de conjunto por culpa de su dirección, jugada a fondo a dejar gobernar a Macri apostando a una eventual vuelta electoral del kirchnerismo.

Desde ¡Ya Basta! dimos la pelea para que el movimiento tomara en sus manos convertir el paro dominguero que pretendía la CGT en una jornada de lucha activa. Durante la semana nos dedicamos a barrer los cursos de las 8 facultades en las que tenemos militancia, jugándonos a construir asambleas y, donde logramos que salgan, proponiendo vigilias en las facultades de modo de concentrar al movimiento estudiantil, de facilitar a los compañeros que viven más lejos poder llegar al piquete en la autopista, pero fundamentalmente para volver a poner sobre la mesa un método clásico del movimiento estudiantil: La toma de facultad.

En una semana crucial en la pelea contra el gobierno, la iniciativa de la FULP (La Cámpora, Quebracho, Miles) fue nula, y sólo en un puñado de facultades hubo asambleas, producto de la presión de la izquierda. En facultades importantes donde dirige el kirchnerismo como Periodismo o Psicología los centros de estudiantes se encargaron de que no haya discusión en torno al carácter del paro, de que el movimiento estudiantil no tuviera participación en el mismo.

Por su parte Patria Grande, profundizando su adaptación al kirchnerismo, se negó a convocar a asamblea en la única facultad que dirigen solos, la estratégica Facultad de Humanidades que concentra una parte muy importante del activismo universitario.

En Bellas Artes, Trabajo Social y Exactas logramos que salieran asambleas donde nos encontramos que el kirchnerismo contraponía al paro activo que proponíamos desde la izquierda el “paro total”, es decir ¡no hacer absolutamente nada! En el caso de Exactas fueron más allá, con El Impulso (Quebracho) proponiendo que, en lugar de ir a los piquetes, el movimiento estudiantil fuera a las facultades a la mañana.

Pero la bronca contra Macri se siente entre los estudiantes y el paro activo se impuso en las votaciones, y el debate pasó a cómo garantizar el mismo. Desde ¡Ya Basta! propusimos la toma y vigilia como manera de garantizar la participación estudiantil en los piquetes, además de comenzar a retomar métodos combativos de los estudiantes. En este caso no sólo nos encontramos con la negativa del kirchnerismo y Patria Grande, sino de compañeros de la izquierda. En Bellas Artes tanto el PO como el PTS se abstuvieron en la votación por la vigilia, en Trabajo Social el PTS fue más allá y votó contra la toma junto al kirchnerismo.

El FIT, visiblemente más preocupado por su interna electoral que por garantizar un paro activo contra Macri, no sólo se opuso a tomar medidas de lucha reales como la toma ¡sino que no propuso absolutamente nada! Claro, el Partido Obrero se jugaba con todo a un acto de autobombo en el Obelisco y el PTS había tomado la definición de volcarse a la Panamericana, un corte importante pero que en los hechos significaba debilitar el piquete de la Autopista Buenos Aires – La Plata y abandonar la pelea porque el movimiento estudiantil tuviera una participación activa en el mismo. En ambos casos primó el propio aparato por sobre la pelea en el seno del movimiento.
Estas orientaciones se demostraron al día siguiente, cuando el kirchnerismo y Patria Grande se ausentaron por completo del piquete en la Autopista Buenos Aires – La Plata y el FIT llegó tarde y sin fuerza, con el PO presionando para levantar el corte cuanto antes para irse al acto que tenía programado a las 11 en el Obelisco y el PTS con una lastimosa delegación. Por nuestra parte movilizamos una delegación de más de 100 compañeros y compañeras al piquete de la autopista, del mismo modo que participamos en todos los cortes y piquetes alrededor de la Capital como la Panamericana o el Puente Pueyrredón.

Garantizar los piquetes y darle un carácter activo al paro era fundamental. No sólo para impedir que compañeros con trabajo informal o en negro fueran obligados a ir a trabajar, sino sobre todo para darle un canal de expresión a un enorme sector de trabajadores y de la juventud que está harto de los ataques del gobierno y de la pasividad de las direcciones sindicales burocráticas y la inacción de la “oposición responsable”. Los piquetes son también una importante escuela de lucha para el movimiento estudiantil, que se tiene que valer de estos métodos, y de la unidad con los trabajadores, para poder enfrentar al gobierno y defender la educación pública.

También durante la jornada se evidenció que el gobierno se juega a fondo en la pelea contra los trabajadores, el activismo y la izquierda. El desalojo en la Panamericana, con su saldo de represión y heridos, el tremendo operativo de desalojo en AGR, al igual que la represión de hoy a los docentes en el Congreso, demuestran que cada vez hay menos margen para acciones aisladas, que la lucha debe ser encarada con seriedad y compromiso. En ese camino también el movimiento estudiantil debe aún hacer experiencia, foguearse en la lucha junto a los trabajadores, y la jornada del 6 hubiera servido a esos fines.

La firmeza del gobierno en aplicar su plan de ajuste y miseria, la represión de hoy a los docentes de CTERA, la miserable oferta salarial a nuestros docentes universitarios, sumados a las dificultades que viven los estudiantes para mantenerse en carrera, los aumentos de precios, la escandalosa falta del Boleto Educativo, abren la posibilidad de que el movimiento estudiantil irrumpa en la escena y colabore a dinamizar la coyuntura de lucha contra el macrismo. Desde ¡Ya Basta! nos jugamos a fondo por esa perspectiva, por poner en pie asambleas estudiantiles e interclaustros, clases públicas, marchas y piquetes en todas las facultades de la UNLP para que la juventud tome las calles junto a los trabajadores por la derrota de este gobierno y su plan de ajuste, miseria y represión.

¡Ya Basta! UNLP

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