“En un desayuno de panceta y huevos, la gallina se comprometió, puso huevos, pero el que realmente se comprometió fue el cerdo.

Nosotros queremos el compromiso del cerdo en la educación.”

Esteban Bullrich, Coloquio de IDEA

En los días de febrero, cuando el conflicto docente amenazaba estallarle a María Eugenia Vidal, su gobierno se dio una serie de “tácticas” para tratar de minar la fuerza de la lucha de los y las docentes.

Estas medidas empezaron con el anuncio de los descuentos por los días de paro. Digamos que esta amenaza tiene su peso en muchos docentes que tienen su sueldo totalmente comprometido con los gastos cotidianos. Además el gobierno ya tiene un fallo adverso por descuentos realizados el año pasado, el cual aún no ha acatado.

Pero si es que habían logrado asustar a algunos docentes con la amenaza de descuentos, la siguiente medida en el mismo sentido le jugó en contra, pues más bien extendió la bronca a sectores que aún permanecían indiferentes: el llamamiento a “voluntarios” a ocupar el lugar de los docentes durante los días de paro.

Esta medida parece sacada de un manual de la ultraderecha cavernícola que hace años no se la escuchaba en la Argentina. Como dijo un señor entrevistado en un noticiero: “esto sólo tiene como antecedente la medida de los golpistas gorilas del 55, que frente a una huelga ferroviaria llamaron a voluntarios a manejar los trenes”.

La semejanza con los gobiernos militares no termina allí. El comandante de esta cruzada contra los docentes fue un capitán retirado del batallón 601 de Inteligencia.

Esta brillante idea hizo que el gobierno retrocediera las casillas que pudo haber avanzado con el miedo a los descuentos, y más aún: las redes se llenaron de repudios, memes y mensajes ridiculizando la “cruzada”, se despertaron los “dormidos” y la bronca docente cobró nuevo impulso.

La siguiente amenaza fue dejar cesantes a todos los docentes que estaban trabajando sin título habilitante, que en el caso de la enseñanza media abarca a un altísimo porcentaje, como así también en materias como Música en primaria y jardín, equipos de orientación escolar, etc.

Esta otra brillante idea, en caso de aplicarse, podría provocar el no inicio de las clases en miles de aulas en la provincia de Buenos Aires, por falta de docentes.

De todas maneras nos parece que las cartas ya estaban echadas: a pesar del giro a la derecha que puso a Macri en el gobierno, la Argentina no está para milicadas, y nada de esto, ni sumándole una “conciliación obligatoria” y el intento de que los directivos confeccionaran listas negras con los huelguistas, pudo impedir el contundente paro y la enorme marcha del día 6.

Sin embargo, no debemos ver estas medidas sólo como pifiadas del gobierno. Si no pueden aplicar cosas como estas, es porque la relación de fuerzas con los trabajadores no se lo permite por ahora. Pero marcan el norte hacia dónde el gobierno quiere ir.

Aplastar a los docentes, arrastrar por el piso el valor de su conocimiento y su trabajo, hacerlos aparecer como gente que exige demasiado pero que es fácil de reemplazar. Quieren poner a la gente contra los docentes y su propaganda no le tiene miedo al ridículo: por un lado te sustituyo por “voluntarios”, por otro lado si no tenés título no podés trabajar.

Ganarle la pelea por estas paritarias al gobierno no significa sólo unos pesos más en el bolsillo, sino fortalecernos para las duras batallas que se vienen, contra un gobierno que quiere barrer con la educación pública y aplastar a sus trabajadores.

Patricia López

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