Un nuevo aniversario de la muerte de Luis Alberto Spinetta

Hace cinco años se fue un grande, el flaco fallecía el 8 de febrero de 2012 de un cáncer de pulmón y poco tiempo después sus cenizas fueron esparcidas en el Río de la Plata al lado del Parque de la Memoria, monumento a los desaparecidos por la última dictadura militar, como era su voluntad.

La influencia de este músico, compositor y poeta argentino en el rock del país es invaluable, al punto de ser considerado el padre del rock argentino. El reconocimiento es tal que se estableció por ley que la fecha de su nacimiento es, desde 2014, el Día Nacional del Músico Argentino. El flaco lideró las bandas Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade y Spinetta y los Socios del Desierto y tuvo una prolífera y extensa carrera solista.

Muchos recordarán uno de sus más icónicos recitales: en 2009 (apenas tres años antes de su muerte) Spinetta dio un concierto de cinco horas y media en la cancha de Vélez ante más de 50 mil personas. Este concierto, “Spinetta y las Bandas Eternas”, contó con la participación de integrantes de todas las bandas que formó y artistas invitados de diversas ramas de la música

Spinetta era un ser sumamente sensible, las emociones se filtran en todas sus letras y melodías. El álbum de 1976 “El jardín de los presentes” que grabó con la banda Invisible (que poco tiempo después se desmembraría) permite percibir dicha sensibilidad social, el contexto político se filtra en esta obra en melancólicas tonadas. La censura empujó a muchos artistas, como el flaco, a escribir letras más abstractas, pero aun así Spinetta sufrió censura de canciones, discos y debía presenta su lista de temas previo a cualquier recital para poder salir a tocar. Siendo un músico de rock, salir a tocar, en este contexto, era toda una declaración de principios, era ponerse del lado de la juventud tan atacada por el gobierno de facto, era hacer ruido en el medio de tanto horror y silencio. Le puso nombre, melodía y ritmo a la necesidad de liberación y le regaló hermosos himnos a una generación atacada por las botas militares.

Sin embargo, Spinetta provenía de una pudiente familia, tenía posiciones sumamente posmodernas y nunca fue un luchador. Supo decir, sobre las víctimas de Cromañón que “Hay algo de cerebro infraalimentado, cultural y proteínicamente, en gente que como no tiene dónde dejar a los pendejos los deja en una guardería donde toca una banda de rock”[1], para luego lavar de culpas al propio Chabán y por supuesto evitó mención a cualquier responsabilidad política de funcionarios o del propio Ibarra. Sus concepciones estaban muy por detrás de lo que supo representar para toda una generación, su música inspiró a miles y pudo transmitir la necesidad de liberarse de la opresión. El flaco fue parte de la revolución sexual de los 60, conglomeraba en sus recitales a la juventud perseguida por los militares y fue parte de la revolución del rock nacional que se caracterizó por ser contestataria y antisistema.

Violeta Roble

[1] https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-2497-2005-09-11.html

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