Claudio Testa



Algunos impactos en una Unión Europea en crisis –

 

Aún antes de asumir Trump, los resultados de las elecciones en EEUU están produciendo los más diversos ecos en todo el mundo.

En México, naturalmente, hay indignación popular contra este racista desbocado. Al mismo tiempo, crece la preocupación por el destino de tantos migrantes que cruzaron la frontera, creyendo en el “American Dream”… que se ha convertido en pesadilla.

Sin embargo, ya hay patrones mexicanos que ven a Trump como la posibilidad de buenos negocios. Así, la constructora mexicana Cementos Chihuahua ya ha ofrecido a Trump sus servicios: para colaborar en la construcción del muro que pretende levantar en la frontera: “No podemos ser selectivos –dicen estos patrones–. Tenemos que respetar a nuestros clientes en ambos lados”.[1]

Esto de Cementos Chihuaha no debería sorprender a nadie. Dicen francamente lo que hacen más en silencio todas las burguesías latinoamericanas y sus representantes políticos, como Macri, Temer y Cía. ¡Primero están nuestros bolsillos! Esas patronales compiten en quién es más lacayo de Estados Unidos… ¿Van a cambiar de política porque ahora está Trump? ¡De ninguna manera… sobre todo si hay posibilidad de ganancias!

Otros ecos llegan desde el Asia-Pacífico. Trump ratificó que EEUU no va a impulsar el TTP (Trans-Pacific Partnership). Ese acuerdo de libre comercio, promovido por EEUU contra China, había reclutado a varios países de esa región, inclusive latinoamericanos como Chile, Perú y México. Y ya Macri, después de asumir, había anunciado su deseo de adherirse… lo que indirectamente ponía en cuestión la supervivencia del Mercosur.

Ahora China aprovecha la oportunidad y le tiende la mano a los huérfanos. Xi Jinping, de inmediato, se postuló para reemplazar a EEUU: “China cree que debemos establecer un nuevo plan de trabajo práctico para establecer un área de libre comercio en Asia Pacífico”[2]. Para eso, ofreció los servicios de los dos “mercados comunes” que patrocina, la “Asociación Económica Integral Regional” (RCEP), y el “Área de Libre Comercio para Asia Pacífico” (FTAAP).

Europa: ¿para dónde huimos?

Pero  son tanto más  importantes las repercusiones y reflejos europeos. Esto sorprende a la Unión Europea en medio de una seria crisis, política y económico-social, la más grave de su existencia.[3] El Brexit, la ruptura del Reino Unido con la UE, ha sido más consecuencia que causa de esta crisis… además de ser un estímulo del triunfo de Trump.

Con la Unión Europea, los “mercados comunes”, elevados a la enésima potencia por el neoliberalismo, han revelado que no son la panacea, el curalotodo del estancamiento de la economía capitalista. La UE está en un marasmo sin salida desde la crisis del 2008.

Las últimas cifras de “crecimiento” de las tres principales economías oscilan alrededor del 1%: desde una Alemania en descenso con un 1,7% hasta Italia que no pasa del 0,8% y Francia con un 1,1%.[4] Desde ya, esas cifras no son de “crecimiento”, como las presentan los fabuladores de las estadísticas en Bruselas, sino de estancamiento (en el mejor de los casos) o de caída (en la realidad).

Por eso, al mismo tiempo que se publican, aparecen otros anuncios nada triunfales. Como por ejemplo, que Volkswagen, centro de la industria alemana, va a despedir 30.000 trabajadores.

Y sobre llovido, mojado. Ahora se suma lo de Trump. Sin pretender trazar un cuadro de conjunto, veremos, picoteando, algunas repercusiones en Alemania, Francia e Italia, los tres países más importantes (y fundadores) de la Unión Europea.

 

1.- Obama pasa cetro y corona neoliberal a Merkel  

“¿Son Ángela Merkel y Alemania la ‘última esperanza’ del Occidente liberal?” Eso se preguntaban casi simultáneamente la publicación alemana B.Z. (Berliner Zeitung) y la BBC de Londres. Por su parte, el New York Times formulaba simultáneamente algo parecido: “Al salir Obama de la escena mundial, Ángela Merkel puede ser la última defensora del orden liberal de Occidente”.[5]

Lo mismo, exige la influyente revista del establishment diplomático, Foreign Policy: “Merkel, tanto si le gusta como si no, es ahora la mayor defensora de las normas, valores e instituciones que forman el orden mundial de los últimos 70 años”.

Aunque Merkel ha desmentido ese “traspaso” del mando neoliberal mundial, la visita de Obama a Europa y en primer lugar a ella, dejó claramente esa impresión a todo el mundo.

En su visita Obama la consagró como “probablemente” su aliada internacional más estrecha desde que llegó a la presidencia… cosa que es algo exagerada, vistos los cortocircuitos en varios temas, como por ejemplo, Ucrania, donde EEUU fue en contra y/o más allá de lo que agradaba a Berlín.

Merkel no ha aceptado expresamente ese mandato, pero tomó una decisión imprescindible para ejercerlo. Se postula para su cuarta reelección en las elecciones parlamentarias de mediados del año próximo.

Claro que tropieza con dos problemas nada fáciles para ejercer ese mandato “extraoficial” de reina internacional del neoliberalismo, que le exigen no sólo desde Nueva York.

El primero, es que Alemania, aunque pisa fuerte en la Unión Europea ante una Francia en decadencia y una Italia en bancarrota, no es un poder de alcances mundiales como EEUU. Sólo es, en última instancia, una potencia imperialista regional que hoy manda una Unión Europea en crisis. Además, Alemania es un imperialismo “desdentado” (como se la ha calificado), ya que dejó siempre en manos de EEUU el tema del potencial militar, imprescindible para “pisar fuerte”. En ese sentido Rusia, para no hablar de China, tienen mucho más “músculo”.

Pero hay un segundo requisito nada fácil. Merkel debe lograr un triunfo rotundo en las elecciones de 2017, que le dé legitimidad y autoridad, como para sentar cátedra a nivel internacional. No puede hacerlo con votaciones miserables ni remendando coaliciones como hacen otros gobiernos de la UE.

Y eso está por verse… Las últimas votaciones en Alemania –las de los Länder; es decir, los Estados y ciudades-Estado que componen la República Federal Alemana– la dejaron malparada. En Berlín y otros Länder hizo gran elección la extrema derecha xenófoba de la AfD (Alternative für Deutschland). También, aunque en menor medida, hubo buenas votaciones de listas más a la izquierda, como Die Linke (La Izquierda) y el partido Verde (Grüne).

Además, salvo milagros, las perspectivas de la economía alemana no son brillantes. Y Merkel ha sido una neoliberal sanguinaria en la aplicación de planes austeridad… salvo en Alemania. Castiga a griegos, españoles, portugueses, etc. Pero ahora que las cosas van mal en la economía y aún peor en las finanzas –el Deutsche Bank no supera la bancarrota–, sus propios “expertos”[6] comienzan a exigirle “ajustes”… Y si los hace, pierde las elecciones.

2.- Francia: la traición de Hollande y sus falsos “socialistas” puede allanar el camino a la extrema derecha

Francia afronta perspectivas peligrosas. La monumental traición de la falsa “izquierda”, el Partido Socialista y sus camaradas de ruta como el PCF Partido Comunista Francés), han dejado una frustración y un “vacío político” que no es fácil de ser llenado por las corrientes de izquierda consecuente, como el NPA (Nouveau Parti anticapitaliste)

En este año, amplios sectores de trabajadores y la juventud enfrentaron con paros y grandes movilizaciones en las calles la infame ley El Khomri, que liquida conquistas históricas de los trabajadores franceses, comenzando por la jornada de 8 hs., y los pone en el tren de regreso al siglo XIX. Según todas las encuestas, 3 de cada 4 franceses se oponía totalmente a esa ley.

Mes tras mes, las marchas y huelgas, contestadas frecuentemente por la más brutal represión del gobierno “socialista” pusieron a Hollande contra las cuerdas. Pero mediante algunos maquillajes, consiguió finalmente mayoría en el parlamento. El rechazo de las tres cuartas partes de los franceses no le importó a esa supuesta “democracia”.

Pero esa amarga experiencia, sumada al descenso sin pausa de los niveles de vida y de trabajo, no hizo mecánicamente girar a las masas trabajadoras y populares hacia la izquierda. Entre otros motivos, porque el gran responsable tanto de la ley El Khomri como de la degradación de las condiciones de vida en los últimos años, es el Partido Socialista que aparece como el principal partido de “izquierda”. Asimismo, otras corrientes –como el PCF o el Parti de Gauche (que sostiene el Front de Gauche)– nunca le hicieron la guerra al PS. Durante años han actuado de “consejeros” amigables y lacrimógenos del PS.

Es esta situación, el 23 de abril próximo, habrá elecciones presidenciales. Esto puede impulsar a amplios sectores de masas a dar un equivocado “voto castigo” por la derecha. La traición monumental del PS ha fortalecido en primer lugar al Front National de extrema derecha, encabezado por Marine Le Pen.

Ante la perspectiva de una gran votación, Marine Le Pen está impulsando un nuevo “lavado de cara” del Front National, que borre toda huella de sus orígenes fascistas. El último ha sido cambiar su tradicional símbolo –la antorcha con la llama roja, azul y blanca– reemplazándola con flores de un inofensivo color celeste.

Un eventual triunfo del Front National tendría, sin embargo, consecuencias geopolíticas enormes. El Front National ha aprovechado la incondicional devoción del PS y la derecha a la Unión Europea para presentarse como crítico a ella y sobre todo al euro. De triunfar en las elecciones presidenciales, Marine Le Pen promete la ruptura, por lo menos con su moneda única.

Aunque eso sería atractivo para muchos votantes, se estimaba imposible que ganase un candidato semejante. Seguramente no tendría mayoría absoluta en la primera vuelta. Y luego, en la segunda, los partidos “republicanos” –es decir, el PS, la derecha, el PCF, etc.– apoyarían a su contricante.

Pero, en este conflictivo año de 2016, muchos imposibles –el Brexit, Trump, etc.– se están haciendo realidad. En Francia ahora se ha dado una anomalía en la “interna” de la derecha. Como es norma últimamente, ganó en la primera vuelta el candidato inesperado, François Fillon, que es un neoliberal rabioso –en verdad no muy diferente de sus contrincantes–. Su programa consiste en destruir lo poco que restará de las conquistas sociales después del presente gobierno “socialista”.

Esto lo acompaña con clericalismo de siglos atrás: “las madres deben estar en el hogar” y “hay que abrir un número más grande de escuelas católicas…”

Pero Fillon también exhibe otro rasgo notable: es gran amigo de Vladimir Putin, alaba su gobierno, y está a favor del levantamiento de sanciones a Rusia e implícitamente del reconocimiento de la anexión de Crimea.

Dicho de otra manera. Si finalmente llega a la presidencia, Francia podría dar un giro geopolítico de 180º.

3.- Referéndum constitucional en Italia: Mamma mia!!!

Italia, la tercera economía de la Unión Europea después de Alemania y Francia, es sin embargo el primero de sus Estados en que puede desatarse una crisis política de consecuencias finales impredecibles para la UE.

Es que el 4 de diciembre próximo se realiza el referéndum que debería aprobar… o rechazar la propuesta de reforma de la Constitución impulsada por el Partito Democrático, que gobierna con el actual primer ministro Matteo Renzi.

Si la reforma es rechazada –como todos vaticinan– sería probable la caída del gobierno Renzi y el llamado a elecciones del Parlamento. Las intenciones de voto para el referéndum siguieron una trayectoria que hacen recordar al plebiscito colombiano, al Brexit y a las recientes elecciones en EEUU.

Inicialmente, todos daban por ganador al “SÍ” en el referéndum italiano. Al anunciarse a principios de año, las encuestas daban un 63% a favor, contra 27% en contra y el resto de indecisos. A mitad de año, el “SI” y el “NO” ya estaban parejos. Ahora a fines de noviembre, se estiman un triunfo del “NO” por un 54%. ¡Pero nada es seguro!

En este caso, es obvio que el gobierno Renzi debería dimitir y ser convocadas elecciones parlamentarias. Es que además, Renzi viene malherido de una fenomenal paliza electoral en las elecciones municipales de mitad de este año. Allí perdió municipios importantes, como el de Roma, a manos del “MoVimento 5 Stelle” (Movimiento 5 estrellas) dirigido por el cómico Beppe Grillo.

Si tras perder el referéndum hay elecciones parlamentarias, la posibilidad de un “voto castigo” que lleve al MoVimento 5 Stelle se hace probable.

El MoVimento 5 Stelle en el gobierno podría ser también desestabilizador para la Unión Europa… en la medida que cumpla con algunos puntos de su programa… principalmente, salir del euro.

Por estos motivos, desde el gobierno, el establishment y los principales medios se ha desatado una campaña de terror, pronosticando como mínimo el Apocalipsis, si los electores se atreven a rechazar la reforma constitucional… e Italia acaba en las manos de Beppe Grillo.

Claro que el “5 Stelle” es un movimiento de ambigüedades, con posiciones de derecha e izquierda, para gusto de todos los paladares. Con un activismo de sectores de la pequeña burguesía rabiosa por la crisis sin salida a la vista del capitalismo italiano, se moviliza por puntos “progresistas”, como los derechos civiles, el medio ambiente, salir del euro, etc…. pero simultáneamente sostiene posiciones de derecha contra los empleados públicos, los sindicatos y, sobre todo, los inmigrantes.

No necesitamos aclarar que, más en general, el “5 Stelle” no es de ninguna manera “anticapitalista”. Sin embargo, la posibilidad de su llegada al gobierno no es precisamente tranquilizadora para la burguesía italiana.

Más en general, la situación de Italia refleja aún más que en los casos de Alemania y Francia, las tendencias centrífugas que cruzan la Unión Europea. En un artículo anterior[6], describimos cómo el “triunvirato” Merkel-Hollande-Renzi que se intentó constituir para enfrentar la crisis post-Brexit, se rompió casi al iniciarse. Renzi se fue dando un portazo, mediante una insólita conferencia de prensa, donde acusaba al resto de los triunviros de no tomar ninguna medida en serio para recomponer y salvar la UE.

Luego Renzi, dándoles públicamente la espalda, fue en peregrinación a Washington, apelando a la protección del Gran Hermano imperialista. Durante casi una semana, se exhibió con Obama en actos y conferencias de prensa, donde era presentado casi como el gran renovador de la UE… bendecido por la Casa Blanca.

Pero Obama resultó al fin un “iettatore”, tipo de personaje clásico de la literatura y la cultura italianas. Poco después de su peregrinación a Washington, Trump se imponía como presidente… y Renzi quedaba sin padrinos.

El hecho es que Italia, con su asfixiante estancamiento que cumple ya 15 años, con sus bancos insolventes, que sobreviven porque todos temen iniciar una reacción en cadena, con su descontento social generalizado y su gobierno cada vez menos apoyado, es el principal candidato a una desestabilización…

 

Notas:

1.- David Marcial Pérez (corresponsal), “Una cementera mexicana se ofrece a construir el muro de Trump – Cementos Chihuahua lo considera una oportunidad para su negocio”, El País, 23/11/2016.

2.- Macarena Vidal Liy (corresponsal en Pekín), “China busca reforzar su vínculo con América Latina tras el triunfo de Trump”, El País, 16/11/2016.

3.- Sobre esta cuestión antes de Trump, ver: “Merkel en el ojo del huracán que azota la UE” (http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=8656) y “Unión Europea: Bombas de tiempo financieras en riesgo de explotar” (http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=8650), Socialismo o Barbarie nº 398, 22/09/2016.

4.- Álvaro Sánchez (Bruselas), “Alemania flaquea con caída de las exportaciones”, El País, 15/11/2016.

5.- “¿Última esperanza del Occidente liberal?”, BBC, 21/11/2016.

6.- Luis Doncel (Berlín), “Los ‘cinco sabios’ alemanes reprochan a Merkel la falta de reformas”, El País, 02/11/2016.

7.- “Unión Europea: Bombas de tiempo…”, cit.

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