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Con el fin de contar cómo funciona efectivamente la política del Gobierno de la Provincia de Córdoba hacia la violencia hacia las mujeres entrevistamos a María José, trabajadora y delegada de la Subsecretaría. Creemos necesario contar cómo funciona esta dependencia porque es parte de comprender por qué la violencia hacia las mujeres no sólo no se detiene sino que no es prioridad del Gobierno (como tantas veces lo escuchamos en discursos).

1) ¿Cuál es el trabajo que desempeñan en la Secretaría de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres y Trata de personas?

El Polo Integral de la Mujer es el nombre del Espacio físico donde actualmente funciona Esta Secretaría se compone de dos subsecretarías. Ahí es donde se ubica la Subsecretaría de Violencia Familiar y de Género.

Hay un área de Servicio Telefónico que es el 0800-888-9898 que es una línea anónima y gratuita en la cual se pueden formular denuncias y las personas en situación de violencia pueden llamar si tienen alguna duda o si necesitan un espacio de contención. Un área de Asistencia que está compuesta por tres disciplinas: Abogacía, Trabajo Social y Psicología. Se hace un acompañamiento integral de las mujeres en situación de violencia. Otra área de constatación que trabaja con oficios judiciales, realizando evaluación de riesgo en el domicilio a las dos partes, a la persona denunciada y a la que denuncia. Hay otra área de Botón antipańico que tiene dos equipos. Y un refugio para mujeres en situación de violencia con equipo administrativo y técnico que supervisa la estadía de las mujeres en el refugio.

Esta repartición como la conocemos tiene este nombre nuevo pero existe desde la sanción de la Ley Provincial 9283 de Violencia Doméstica.

2) ¿Cuántas trabajadoras son y en qué condiciones de contratación se encuentran?

Actualmente las trabajadoras son aproximadamente 90. Hay áreas como el servicio telefónico y botón que tienen guardias 24 hs todos los días, por lo que es insuficiente siendo que es la institución que la ley asigna como la responsable de cubrir y responder a la demanda a estas problemáticas en toda la provincia. Llegan mujeres del interior, sobre todo el interior más próximo, como sería Gran Córdoba. La dimensión de la cobertura sumado al auge de la visibilización de esta situación hace que la cantidad de compañeras en la actualidad sea insuficiente para poder responder a la demanda.

De ese número de compañeras un gran porcentaje, aproximado de 80%, son contratadas. Van diez años en esa situación, sin haber pasado a planta. De planta permanente son el menor porcentaje de compañeras. Y hay otros dos tipos de figuras hiper precarizadas que son las becarias y las monotributistas. Las becarias cobran entre $4.500 y $6.000. No tienen aportes jubilatorios, no pueden incorporar sus hijos a la obra social, no tienen antigüedad, nunca saben cuándo van a cobrar porque se les paga con un cheque que se libera dependiendo el mes. Y a la vez la inestabilidad porque la beca se renueva mes a mes.

Nosotros hace un tiempo venimos sosteniendo que la tarea que desarrollamos es en condiciones de riesgo e insalubridad a lo que se suma el hecho de escuchar diariamente relatos de dolor, la violencia en tantas manifestaciones que nos exponen también. Personas que su vida corre riesgo, eso ejerce una gran presión sobre tu trabajo.

No es que pensamos que el trabajo sea riesgoso en sí mismo, lo que lo vuelve riesgoso son las condiciones en las que se desarrolla y los responsables de eso son los gobiernos. Hemos presentado documentos, planteando las condiciones que nosotras consideramos insalubres por lo que esto no lo desconocen. Y no se ha hecho nada para revertirlas.

3) ¿Con qué recursos cuentan para trabajar?

En la actualidad hay dos programas, uno de $5.000 destinado al alquiler para aquellas mujeres que se fueron de sus casas. Y el otro es de $3.000, que sería para todo lo que implica la reorganización y el quedar a cargo de sus hijos. Son insuficientes porque los montos son irrisorios. A veces el pago se traba, por ahí no lo cobran por dos o tres meses. Por ejemplo, a las que alquilan les genera problemas serios que hacen que a veces desistan de su decisión de haberse ido y que tengan que retomar la relación con la persona denunciada para poder garantizar la supervivencia de ella y sus hijos. La demanda es enorme y el recurso es limitado, no alcanza para todas.

Otro recurso que hay es el asesoramiento legal y el de contención psicosocial. No se consiguen turnos para la misma semana. Incluso ha pasado que esperan por dos o tres meses para asistir a tratamiento.

5) ¿Cómo es la relación con las autoridades y cuáles son los requerimientos y exigencias de las mismas?

La relación con las autoridades después del despido a principios de año de seis compañeras es una relación tensa. Las trabajadoras estamos intentando no relajarnos, organizarnos, reunirnos, en función de sostener todo lo que hemos conseguido. Porque hubo mucho avasallamiento sobre conquistas laborales que habíamos logrado. Por ejemplo, nosotros teníamos un espacio de supervisión todas las semanas cada turno. Elegíamos un caso de los más complejos, participábamos todas las áreas y pensábamos entre todas. Ese espacio fue suspendido. Acá lo que prima es una exigencia sobre la cantidad, atender más, escribir más, atender más rápido, hacer el texto más corto con tal de que quienes vayan ahí, aunque sea se vayan con un espacio de diez minutos donde alguien le dijo: quedáte tranquila, vamos a ver lo que se hace con vos.

Nosotras después de tantos años hemos decidido cuál es la manera de hacer las cosas, lo que nosotras consideramos ético.

Entonces eso, sumado al despido de las compañeras, hizo que se tensara la relación que hasta el día de hoy, tenemos espacios de asamblea, de discusión de la situación general y hemos decidido también salir a denunciar las condiciones en las que trabajamos. Después de una larga pelea hemos logrado reincorporar a las compañeras y así evitar el desmantelamiento de la política. No así en la Secretaría de Trata, actualmente desmantelada tras los 14 despidos que redujo a la mitad el personal de esta Secretaría.

6) ¿Cuáles son las debilidades de la política en violencia y cuáles son sus reclamos hoy por hoy?

Si bien las trabajadoras pueden organizarse, pelear por sus reivindicaciones y por la defensa de lo que consideran necesario para tener una política pública que dé respuesta a esta problemática, hay decisiones que dependen de los gobiernos. Pero la respuesta no llega y sabemos que hay una brecha gigante entre lo que se dice y lo que efectivamente se hace con respecto a la prioridad de este gobierno y otros que han pasado también, para solucionar o afrontar esta problemática como las personas merecen. Nuestros reclamos siempre han sido que necesitamos ser más y que las que se incorporan sean en condiciones de trabajo con derechos. Y que sobre todo cuando una mujer concurre a pedir ayuda los profesionales tengan elementos para poder brindar alternativas de solución a esa situación.

Corresponsal

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