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Estabilidad electoral y discusiones claves en la izquierda

 

La última semana tuvo lugar la primera ronda electoral en la UBA, en la cual votaron los estudiantes de 5 de las 13 facultades: Sociales, Medicina, Económicas, Derecho y Exactas. Estas unidades académicas engloban a la amplia mayoría de los estudiantes de la UBA, y además contienen (junto a Filosofía y Psicología) al sector más activo de esta universidad. Por lo tanto, con los resultados a la vista es posible extraer algunas conclusiones de importancia sobre el momento que atraviesa el movimiento estudiantil.

Es fundamental recordar que estas son las primeras elecciones a Centros de Estudiantes desde que comenzó la era Macri. Lo cual implica, por un lado, que las principales fuerzas patronales dentro del movimiento estudiantil hoy gobiernan el país; y, por el otro, pone en discusión qué política se da la izquierda para enfrentarlo. Desde hace diez meses, ese es el principal parte aguas de la realidad. Dar cuenta de este debate es fundamental para comprender el escenario que pintan los resultados.

 

Una estabilidad desplazada hacia la derecha

 

En primer lugar, resulta evidente un fortalecimiento de Nuevo Espacio-Franja Morada, directamente vinculados al gobierno de Cambiemos. Obtuvieron el 60,76% en Económicas, el 55% en Medicina y el 27,5% en Derecho. Esta última es la única facultad en la cual se produjo un cambio de conducción: Franja Morada perdió frente al MNR de Binner, el cual obtuvo un 34,7%. Sin embargo, tanto Franja Morada como el PS forman parte del cogobierno de la UBA y sostienen al actual gobierno nacional, por lo cual no existe ninguna diferencia cualitativa entre ambas organizaciones.

En Sociales, la UES (PJ) con el kirchnerismo como socio menor obtuvo el 48,56%de los votos, renovando su conducción. Fiel a la actitud de las cúpulas K en general, estas organizaciones no impulsaron ninguna lucha en lo que va del año: se opusieron a la realización de asambleas; se movilizaron de manera muy formal en la Marcha Nacional Educativa del 12 de Mayo (en la cual evitaron denunciar al gobierno de Macri); el 3 de junio tampoco movieron un dedo, al igual que el 16 de septiembre ante las audiencias públicas y el aniversario de la Noche de los Lápices, o en la marcha por los diez años de la desaparición de Julio López.

Por último, en Exactas el FEM (La Mella) obtuvo el primer lugar con el 48% de los votos. En este caso, se trata de una conducción que se ubica bajo el ala de la gestión de la facultad. A su vez el decano Reboreda, sin sacar jamás los pies del plato de la estabilidad, dejó correr la convocatoria a la Marcha Nacional Educativa. Sin embargo, su rol ha sido principalmente el de contener el desarrollo de un sector del movimiento estudiantil, tarea para la cual el FEM fue cómplice. En este marco, es tarea de primer orden construir un movimiento estudiantil que, apoyándose en el repudio existente al gobierno de Macri, pegue un salto y se constituya como un actor independiente para impulsar la movilización.

Cabe reflexionar por qué se dieron estas tendencias electorales. El principal elemento parece ser que, a pesar de un inicio de año con conflictos por el presupuesto educativo, la coyuntura de movilización estudiantil no llegó a desarrollarse más allá del primer cuatrimestre. El activismo comenzó a hacer una experiencia y hubo elementos de desborde (como las asambleas autoconvocadas en Derecho, Económicas, Medicina y Sociales), perose trató de un proceso muy incipiente.Todavía están por delante duras luchas contra el gobierno de Macri y contra el régimen reaccionario que gobierna la Universidad para que porciones más amplias del movimiento estudiantil giren hacia la izquierda. Esto, sin perder de vista que el año que viene es electoral a nivel nacional, y que un buen resultado en ese terreno puede colaborar “desde afuera” a elevar los porcentajes de la izquierda en la UBA (tal como pasó en el 2013).

En cualquier caso y partiendo de la situación concreta hoy, esta elección dejó planteados importantes elementos de balance para el próximo período.

 

Leve crecimiento del kirchnerismo y la izquierda en la encrucijada

 

En el seno de la izquierda tiene  lugar una importante discusión estratégica: cómo derrotar al gobierno de Macri.[1]

En general, el kirchnerismo logró obtener algunos puntos más, aunque sin grandes cambios. En Medicina, sumando los votos del frente K y de Miles (que tanto en 2015 como este año fueron separados); en Derecho, con los votos de La Mella (al igual que en Farmacia la semana anterior).

Dentro de la izquierda roja, centralmente el FIT y el Nuevo MAS, se abrió un proceso de reconfiguración electoral (que expresa, también, procesos que se vienen dando en lo estructural). En Derecho y Económicas, el FIT fue partido en dos: por una parte el PTS haciendo campañas de autoconsumo, con un eje audiovisual atractivo pero sin ninguna profundidad política[2]; por otra, el PO con campañas extremadamente sindicales (llegando a no hacer ni una mención al macrismo). Desde el ¡Ya Basta! nos presentamos por primera vez en ambas facultades, haciendo una fuerte campaña vinculada a nuestro eje principal tanto en la UBA como nacionalmente: la necesidad de poner todos los esfuerzos del movimiento estudiantil para pararle la mano a Macri. Con este objetivo, nos presentamos con La Izquierda al Frente (junto al PO y con la participación menor de Izquierda Socialista).Logramos llegar a un nuevo sector, de vanguardia pero real, en las dos estructuras.

Un dato de importancia es que en Económicas el SOS (Mella) salió segundo, más allá de la distancia que lo separa de Nuevo Espacio. Este fue el primer año en el que el MxE (frente que integraban La Mella, el PO y Cauce) dejó de existir por la política sectaria del PO. Esta fue la primera prueba de cada una de dichas fuerzas por separado frente al aparato de gestión del rectorado, y dejó demostrado que el voto del MxE no es hegemonizado por la izquierda roja y que el sectarismo del PO no dialoga realmente con sectores amplios de los estudiantes que están abiertos a movilizarse.

En Medicina y Sociales, la discusión fue más de vanguardia. En ambos casos las posibilidades de confluir en listas unitarias de la izquierda se vieron obturadas por la política delFIT, que busca imponer su ubicación (la mayoría de las veces sindicalera y funcional al macrismo) de espaldas a la conciencia real del movimiento estudiantil. Sin ninguna atención a la correlación de fuerzas que desmiente categóricamente que el FIT sea hegemónico, son incapaces de construir un verdadero polo que enfrente al macrismo mediante la unidad de acción, único camino para que sectores amplios procesen la discusión con el kirchnerismo y giren a la izquierda.

Es por ello que en Medicina estuvimos a la cabeza de apostar a un reagrupamiento (Ciencias Médicas de Pie) junto a la 29 de Mayo, La Dignidad, el MST y los principales activistas de la facultad. Este frente fue muy valioso para dar la disputa política que comentamos más arriba, haciendo una buena elección con el 5% de los votos en una facultad donde votaron 12 mil estudiantes.[3] Sin embargo, se perdió tiempo valioso de campaña política e instalación debido a una actitud muy pasiva de las demás organizaciones a la hora de constituir esta lista. Es una conclusión que debemos asimilar para el futuro.

En el caso de Sociales, el FIT constituyó un bloque compacto (incluso a pesar de las denuncias cruzadas en toda la UBA entre el PO y el PTS, acusándose mutuamente de todo tipo de escándalos y maniobras). Ante la presión de la cooperativa electoral, volcada a realizar una campaña despolitizada, sindicalera y sin un ángulo claro contra el macrismo[4] que trataban de imponer a las demás corrientes, pusimos nuestros esfuerzos en comenzar a crear un reagrupamiento que supere esas limitaciones. Por ello encabezamos el frente La Revuelta junto al MST, poniendo en pie una campaña con eje en el enfrentamiento al macrismo y a sus socios de Nuevo Espacio, a la vez que desarrollando la pelea contra las autoridades y la burocracia estudiantil de la UES. El FIT pagó caro su sectarismo: en su segunda elección luego de perder el centro, quedó relegados a un tercer lugar tras la lista de La Mella y sus aliados. Seguramente un escenario muy distinto hubiera sido si La Izquierda al Frente no se desgranaba en cuatro listas, responsabilidad que le cabe justamente al FIT. En este duro escenario de dispersión del voto a la izquierda y elementos de polarización entre las tres principales listas, La Revuelta obtuvo una importante votación de 181 votos, referenciando a un sector aún poco numeroso pero real del movimiento estudiantil de Sociales. Este resultado permitió también obtener una secretaría en la Comisión Directiva del CECSo, espacio que utilizaremos para amplificar una voz que plantee organizar a las y los estudiantes para derrotar el ajuste y al macrismo.

 

¿Qué está planteado en las próximas disputas electorales?

Aún restan realizarse los comicios en 5 facultades. El ¡Ya Basta! intervendrá en el de Psicología (a realizarse la próxima semana) y el de Filosofía y Letras (última semana de octubre). En el primer caso, el EDI (Nuevo Espacio) viene avanzando año a año y comienza a aparecer como candidato a conducción del CEP, lo cual plantea una discusión directa con el gobierno de Cambiemos. Como parte de La Izquierda al Frente nos proponemos ser un actor que, partiendo de la ubicación de lucha contra el gobierno de Macri, juegue un rol en la pelea por recuperar el centro de estudiantes de manos de El Impulso (FER-Sur-Mella). Este frente electoral de aparatos, que aglutina desde el filokirchnerismo de La Mella hasta el gorilismo desbocado de Sur, tiene como único punto de acuerdo evitar la organización de los estudiantes.

En el caso de Filosofía y Letras, parece estar confirmándose que el JUP (kirchnerismo) y La Mella constituirán un frente para disputar el centro de estudiantes, hoy dirigido por La Izquierda al Frente (con el ¡Ya Basta! como vicepresidencia y siendo uno de los actores más dinámicos de la izquierda). Es necesario defender el centro, pero esto reaviva la discusión con el FIT, cuya política ha demostrado ser totalmente ineficiente para disputar un sector con el propio kirchnerismo. Las próximas semanas darán forma a un intenso debate sobre cómo abordar esta pelea y qué reacomodamientos deben discutirse en ese sentido.

 

Marcos Duch

 

[1] Aunque con el FIT la discusión suele ser si la tarea principal es enfrentar a este gobierno o al anterior…

[2] Por momentos, la campaña parecía simplemente una excusa para hacer “autobombo” con su diario digital, llegando incluso a evitar cualquier mención al partido del cual forman parte.

[3] También debe tenerse en cuenta que el PO pasó un acuerdo con Nuevo Espacio/Franja Morada para retener el nombre “El Frente”, muy instalado en la facultad, generando confusión en una parte importante de los votantes. Esto, a pesar de que todas las organizaciones que componían dicho frente, sumando al MST, nos presentamos en otra lista.

[4] Ángulo que sólo tomaron superficialmente luego de que desde el ¡Ya Basta! iniciáramos una campaña de confrontación abierta con el gobierno.

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