Victoria Aguirre es una joven de Misiones perseguida y encerrada por la justicia patriarcal. Víctima primero de su pareja, que ejercía profunda violencia contra ella, llegando al punto de mantenerla encerrada en su propia casa, violándola a ella y golpeando hasta la muerte a su hija de 2 años, para castigar a Victoria. Víctima después de la justicia patriarcal que la responsabilizó a ella del femicidio de su hija, y que la tiene encerrada hace 18 meses a la espera de un juicio. Lovera, el femicida, está acusado de homicidio simple (por no ser el padre de la niña), mientras que Victoria, de homicidio agravado por el vínculo, lo que podría derivar en una condena de prisión perpetua.

El argumento de la jueza Alba Kusman de Gauchat para mantener la prisión preventiva es que Victoria sostenía una relación con Lovera sin proteger a su hija. Hace oídos sordos a las declaraciones de Victoria y de los testigos que dan cuenta de la violencia que Lovera ejercía contra ella, cercenando sus vínculos, manteniéndola encerrada, y agrediéndola física y sexualmente.

Lovera utilizó la agresión y la violencia contra Selene para castigar a Victoria, para mantenerla sometida.

Y para la justicia patriarcal la madre sigue siendo la única responsable del bienestar de niñas y niños. Para la justicia patriarcal la madre es la “única garante de la vida” de los y las hijas. En el año 2014 Yanina González, de la localidad de San Miguel, Pcia. de Buenos Aires, fue acusada por abandono de persona cuando su pareja en ese momento asesinó a su hija Lulú. Estuvo detenida un año y medio. Pero la movilización del movimiento de mujeres logró su libertad y absolución.

El Estado evita el reclamo popular por la situación de niñas y niños responsabilizando a las mujeres, aun siendo ellas mismas víctimas de la violencia machista. El Estado se desentiende y el caso de Victoria demuestra que la fanfarria de Fabiana Túñez, a los besos con Macri, presentando el plan para “erradicar la violencia” no es más que papel mojado a la hora de acompañar a las mujeres víctimas de violencia, y de realmente garantizarles una fuente laboral, una vivienda, programas de asistencia para salir de los hogares violentos. Mientras tanto, la justicia patriarcal hace su trabajo, y sigue garantizando impunidad para los violentos y femicidas!

El juicio de Victoria tenía fecha para la primera semana de septiembre, pero el caso comenzó a tener más repercusión mediática y la fecha se suspendió. Es que la justicia patriarcal no tiene nada de tonta, el movimiento de mujeres viene de un gran triunfo al lograr liberar a Belén con la movilización en las calles. Sobre ese triunfo y la enorme movilización del último 3 de junio, cuando cientos de miles marchamos en todo el país exigiendo #NiUnaMenos, tenemos que apoyarnos para conseguir la libertad y absolución de Victoria y la perpetua para el femicida.

 

¡Libertad inmediata y absolución para Victoria!

¡Cárcel al femicida Lovera!

 

Las Rojas

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