Rafael Salinas



 

No sólo en África o América Latina

 

Aquí y en todo el planeta, uno de los temas más repetidos y distorsionados en los medios de falsificación masiva es el de la “corrupción”. Y, como siempre, ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio.

La explotación sanguinaria del gran capital es invisible para ellos, y en todos los países. Simplemente, eso no existe. Pero además, la “corrupción” en los aparatos del Estado es como el mosquito que nos trae el Zica. Es cosa de los trópicos. Es el defecto incurable de latinoamericanos, africanos, árabes y otras razas inferiores. En cambio, en el “Primer Mundo”,  se cumplirían al pie de la letra las normas de honestidad.

Últimamente, el recitado de ese credo de cipayos se ha vuelto insoportable, gracias a las crisis políticas en Venezuela, Brasil, Argentina, etc. Pero resulta que en el “Primer Mundo” las cosas no son muy distintas. Sólo que no se hace tanta bulla. Y más si los involucrados son los militares estadounidenses, heroicos defensores de la civilización occidental.

Suponemos que por eso los grandes medios de EEUU y otros países –encabezados por el New York Times, el Washington Post, la CNN, etc.– han silenciado un artículo de la Agencia Reuters del 19 de agosto pasado.

Sus títulos lo dicen todo: Auditores encuentran que el Ejército de EEUU falsifica sus cuentas por billones de dólares – ¿Adónde va el dinero? Nadie lo sabe.”[1]

Esta noticia no va a merecer la difusión nacional e internacional del Sr. López llevando sus bolsas a las monjitas. Por eso nos permitimos citarlo extensamente:

“Las finanzas del Ejército de los Estados Unidos –informa Reuters– están tan embrolladas que han tenido que hacer billones de dólares de contabilidad falsificada para crear la ilusión de que sus libros contables están balanceados.

“Una inspección del Departamento de Defensa en el Ejército, halló que hay por lo menos 2,8 billones de dólares de asientos falsos en sólo un cuatrimestre del 2015. Y en todo 2015, suman un total de 6,5 billones. El Ejército carece de recibos o facturas para justificar esas cifras que, simplemente, han sido inventadas.

“En suma, los estados financieros del Ejército para el año 2015 fueron «sustancialmente falsificados», concluye el informe. Estas cifras «dibujadas» hacen inútiles a sus estados contables porque «los administradores del Departamento de Defensa no pueden confiar en los datos del sistema de  contabilidad [del Ejército] cuando se toman decisiones de gestión y de recursos».

“La divulgación de la manipulación de estos números en el Ejército es el ejemplo más reciente de los problemas contables graves que aquejan al Departamento de Defensa desde hace décadas.

“El informe confirma una serie de artículos de Reuters del año 2013, que revelaban cómo el Departamento de Defensa falsifica a gran escala sus libros de contabilidad. Como resultado de eso, no ha habido manera alguna de saber cómo el Departamento de Defensa gasta el dinero público. Y, de lejos, los gastos militares son la mayor porción del presupuesto anual que vota el Congreso.

“El nuevo informe se centró en el Fondo General del Ejército, la mayor de sus dos cuentas principales, con activos por $ 282.600 millones en 2015. El Ejército dice haber «perdido» una parte de los datos necesarios, y otra parte de los datos que tenía eran inexactos, dijo la inspección.

«¿Adónde va el dinero? Nadie lo sabe», declaró Franklin Spinney, un analista militar retirado del Pentágono y crítico de la planificación del Departamento de Defensa.

“La importancia del problema de contabilidad va más allá de la mera preocupación por la corrección de los libros, dijo Spinney. Es que ambos candidatos presidenciales –Clinton y Trump– proponen aumentar los gastos militares, justificando esto con el crecimiento de las tensiones geopolíticas.

“Pero, en medio de esa situación, una contabilidad exacta podría revelar problemas más graves y profundos en cómo el Departamento de Defensa gasta su dinero. Su presupuesto en 2016 es 573.000 millones de dólares, que es más de la mitad del presupuesto total anual aprobado por el Congreso.

“Los «errores» contables del Ejército pueden tener serias consecuencias para todo el Departamento de Defensa. El Congreso de EEUU ha establecido el 30 de septiembre de 2017 como fecha límite para que el Departamento se someta a una auditoría. Pero ya los problemas surgidos en el Ejército plantean dudas de que se pueda cumplir con esa fecha límite, como lo hacen otras agencias federales que se someten a auditorías anuales.

“La contabilidad del Departamento de Defensa es tan poco fiable que, según un portavoz, «los estados financieros básicos pueden tener errores que son a la vez importantes y omnipresentes».

“El gran tapón

“Jack Armstrong – ex funcionario de Defensa e Inspector General a cargo de la auditoría del Fondo General del Ejército–, dijo que el mismo tipo de «asientos injustificados» en los estados financieros del Ejército, ya estaban siendo realizados cuando se retiró en 2010.

“El Ejército emite a fin de año dos tipos de informes, uno presupuestario y otro financiero. Según Armstrong, en el informe financiero se insertan números falsos para que los saldos coincidan.

“Los empleados del Servicio de Contabilidad y Finanzas del Departamento de Defensa (DFAS), encargados de preparar estas declaraciones –dice Armstrong–, las llaman sarcásticamente «el gran tapón». La palabra «Plug» (tapón), en la jerga de la contabilidad, significa precisamente insertar números falsos.

“Por último, se alerta que el DFAS difícilmente pueda rendir cuentas creíbles, ni ahora ni el 2017. Es que más de 16.000 archivos de datos financieros han desaparecido de su sistema informático. Esta «pérdida» se atribuye a una «programación informática defectuosa» y a la «incapacidad de los empleados para detectar la falla» a tiempo.

“El DFAS está estudiando este informe «y no tiene ningún comentario en este momento», dijo su portavoz…”

Como decía Marx. “el capitalismo nace chorreando sangre y lodo por todos sus poros, desde los pies a la cabeza…” Y sigue siendo lo mismo a unos siglos de su nacimiento.

Nota:

1.- Scot J. Paltrow, “U.S. Army fudged its accounts by trillions of dollars, auditor finds”, Reuters, Aug, 19, 2016.

 

Con la música a otra parte

Pocos se han inmutado en EEUU sobre el tema de adónde han ido a parar los billones y billones de dólares ingresados al US Army… y “desaparecidos en acción”… Es que la mayoría de los ciudadanos ha sido mantenida en santa ignorancia de este escándalo. La noticia sólo circula en redes sociales y sitios críticos.

Sin embargo, existe preocupación popular sobre el crecimiento de los gastos militares, que engordan mientras adelgazan los presupuestos de salud, educación, asistencia social, etc. Y, como es año de elecciones, no conviene dar malas nuevas.

Pero simultáneamente los gastos bélicos suben y suben. Es que el calentamiento de situaciones geopolíticas como las del Medio Oriente, el Asia-Pacífico (roces con China) y el Este europeo (roces con Rusia en Ucrania, Polonia y el Báltico) no sale gratis.

Por eso, Obama ha decidido un plan de austeridad. Pero, como no puede tirar menos bombas en Siria e Irak, ni suspender las provocaciones a China retirando sus portaaviones, el gobierno ha decidido recortar presupuesto por otro lado. Los primeros que pagarán el pato serán las bandas militares.

Según informa el New York Times[1], se aplicará un ajuste feroz a esas bandas. Es que el Pentágono, para quedar bien, está manteniendo a 130 bandas en todo el mundo, incluyendo a una de Calipso en las Islas Vírgenes. Parte de esta política de “relaciones públicas” son también giras de bandas del US Army  por diversos países, incluso algunos “problemáticos” de Medio Oriente.

Es como decir: “No sólo los bombardeamos. También venimos a entretenerlos”. Pero ese entretenimiento a juicio de los recortadores tiene ya un costo excesivo… y además no sirve. La conclusión es que las bombas son más convincentes. O, como opinó para el New York Times un oficial harto de tanta guitarra: “¿Hacen esto [los músicos] a su edad, cuando no tenemos suficiente gente para puestos de combate?”. (NYT, cit.)

Nota:

1.- Dave Philipps, “Military is asked to march to a less expensive tune”, New York Times, July 1, 2016.

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