por el mundo, 01/03/10

 

 

 

 

 

 

De la conmoción general a la intervención militar

Terremoto y tsunami devastan Chile

Por Nicolás Mestre
Desde Chile, corresponsal de Socialismo o Barbarie

"Se necesitan marinos y militares en las calles, porque hay un caos."
(
Jacqueline Van Rysselbergher, alcaldesa ciudad de Concepción)

Chile vive en estos momentos un verdadero drama humano. Un sismo de 8,8 grados en la escala de Richter con epicentro a noventa kilómetros de la ciudad de Concepción y posteriormente un tsunami azotaron en la madrugada del sábado 27 de febrero a la zona centro-sur del país.

Minuto a minuto se conoce nueva información de esta catástrofe natural. A la hora, se tiene conocimiento de 711 personas muertas, más de trescientas desaparecidas, mientras millones de personas pasan el día y la noche a la intemperie porque sus casas se encuentran con serios daños.

Al desastre natural se le superpone un enorme desastre social. Ciudades y pueblos se encuentran prácticamente desaparecidos. El borde costero de la región del Maule y el Bío-Bío es sin duda la zona más afectada. En Constitución, un balneario del sector, se pueden observar diversas embarcaciones en medio de la ciudad. Lo mismo se repite en otras zonas urbanas, rurales y semirurales de la zona…

Saqueos y represalias: las necesidades son cubiertas a palos

“Por ganar unos pesos más llegamos a esta triste tragedia.”
(Alejandro Goic, presidente de la Conferencia Episcopal)

La necesidad tiene cara de hereje, dice el dicho. La necesidad de cientos de miles de pobladores de sectores obreros y populares por alimentarse y protegerse, en medio de la desesperación e incertidumbre generalizadas, llevaron al conjunto de la población más pobre a saquear a las grandes cadenas de supermercados.

De Haití a Chile: terremotos y capitalismo

¿“Fenómenos naturales o calamidades sociales?

Tanto en Haití como en Chile los que casi no tuvieron daños son los ricos (con sus costosas viviendas antisísmicas). El golpe lo sufrieron los más pobres porque no tenían plata para esos lujos. Como el pueblo de Haití es mucho más pobre que el de Chile, las consecuencias fueron muchísimo más catastróficas, a pesar de que el sismo haitiano fue comparativamente más leve.

La principal preocupación de los gobiernos y los capitalistas, tanto en Haití como en Chile, fue volver a imponer el “orden" a palos. En Haití, agregando 20.000 marines a la ocupación imperialista que ya existía. En Chile, militarizando otra vez la sociedad, como en los buenos tiempos de Pinochet.

Por último, tanto en Haití como en Chile, los “empresarios” nacionales y extranjeros ya se relamen con el gran negociado de la “reconstrucción”. (SoB)

Desde Santiago a Concepción, supermercados, farmacias y otros grandes locales comerciales fueron saqueados. La prensa burguesa ha criminalizado estos hechos refiriéndose a esta acción popular como “actos de delincuencia y vandalismo”. Pero lo que no alcanza a ver esa prensa es la enorme miseria en la que vive la mayor parte de la población que en condiciones habituales son incapaces de acceder a estos artículos.

Pues lo que des-cubre este fenómeno natural es la enorme pobreza y miseria en la que vive el pueblo chileno. El terremoto destruye sólo las casas-miserias, principalmente casas y departamentos de sectores urbano-populares, viviendas de paja y adobe en los sectores rurales y semi-rurales, rémoras del siglo XIX y la colonia. Pueblos enteros fueron derribados de un plumazo en un país donde se edifica con normas antisísmicas.

El sismo destruye, por otra parte, las condiciones de vida y el precario equilibrio social de los sectores populares. Una verdadera rebelión social se tomó las calles y los lugares de abastecimiento. “Es la única forma, no queda otra”, decía una anónima pobladora a las cámaras. Y es que amplios sectores de la población, sectores obreros y populares, marginales, sólo tienen acceso a los bienes de consumo, tecnología y otros mediante un endeudamiento usurero. Ésta, sin duda, “es la única forma” para acceder a la esfera moderna del consumo, “no queda otra”…

El llamado al orden burgués y a la seguridad de la propiedad privada fue transversal al gobierno y la oposición. A esta hora, “la única forma” que encontró el gobierno para tomar el control de la zona fue decretar estado de catástrofe en la región del Maule y Bío Bío, y declarar toque de queda en la provincia de Concepción, restringir la libre circulación de personas y las reuniones públicas, etcétera, es decir prohibir y desarticular los esfuerzos de organización y acción popular para cubrir las necesidades más urgentes...

Lucran con el drama humano: el plan de reconstrucción serán los negociados del gobierno (de los monopolios) entrante

"Hago un llamado a las empresas y al sector privado a que tengan la actitud de solidaridad para ayudar a nuestros damnificados, y también para contribuir a la reconstrucción de nuestro país." (Sebastián Piñera, presidente electo)

En cerca de 30 mil millones de dólares estiman serían los daños producto del sismo (El Mercurio, 28/02/2010). Por una cifra similar esperan los capitalistas nacionales y extranjeros entregar su ayuda… la de la explotación de la clase obrera en las obras de reconstrucción de carreteras y viviendas.

Piñera declaró que "enfrentar la emergencia es labor del actual gobierno (...), pero reconstruir el país será una tarea que le corresponderá al nuevo gobierno". Y es que los capitalistas nacionales y extranjeros ya calculan las ganancias por daños que recibirán por la gran tarea de reconstruir Chile.

Freud pensaba que ante los hechos que afectan dramáticamente nuestra existencia se impone la palabra que nos permita comprender lo irrepresentable, lo impensable. En este momento Chile vive un enorme drama humano y ante la confusión y el legítimo dolor de la población, se impone también reflexionar sobre lo acontecido y lo que acontecerá.

Los capitalistas ya sacan cuentas jugosas de esta tragedia. No permitamos que sigan saqueando a la clase obrera y al conjunto del pueblo. No necesitamos una ocupación militar, sino ayuda humanitaria en manos de organizaciones de los sectores populares.