El voto a los 16 años
Una maniobra que obliga a una concesión
El gobierno ha desempolvado, en los últimos días, la idea de impulsar el voto voluntario a los 16 años, así como también el voto de inmigrantes. Es evidente que esto es parte de su orientación por instalar –informalmente todavía– el debate acerca de una eventual reforma constitucional que consagre las "conquistas" de los últimos años argumentan y la posible re-re-elección de Cristina. En todo caso, el operativo podría servir para que esta no pierda poder en la transición hacia un eventual nuevo gobierno k quedando como un pato rengo, o responder a una real intención reeleccionista.
De cualquier modo si lo anterior es todavía una especulación, la propuesta del voto joven estaría en las cámaras los próximos días.
La discusión es, en todo caso, acerca del carácter de la iniciativa. Por un lado es evidente que no deja de ser una maniobra buscando ampliar su base de sustentación electoral suponiendo que los sectores beneficiados por la reforma –jóvenes e inmigrantes– votarían al oficialismo.
Pero la denuncia de esta maniobra jamás podría ser hecha en los términos de la oposición patronal que se queja que la misma seria una "irresponsabilidad", o que "primero deberían terminar la escuela" antes de poder votar, considerando a los jóvenes como una suerte de "inimputables políticos" que no tendrían derecho a decidir nada.
La complejidad de la cosa aquí es que el gobierno, en la maniobra por ampliar su base de sustento electoral, habilita la eventualidad de un mecanismo que tendría el efecto positivo de facilitar la politización de una franja de la juventud, yendo incluso mas allá de los limitados objetivos electoralistas de los k.
Es en ese sentido que las corrientes socialistas revolucionarias estamos completamente a favor del voto de la juventud (así como de los inmigrantes), mas allá que, al mismo tiempo llamemos a esa misma juventud a no caer cautiva del "relato progresista" 100 por ciento capitalista e ir mucho mas lejos que el voto en su participación en los asuntos políticos del país tomando la educación y el conjunto de los problemas en sus manos. Que no vengan después a quejarse de las luchas de los estudiantes cuando con toda legitimidad los mismos se hacen cargo y reclaman por los desastres en la educación provocados por oficialistas y opositores.
J.L.R.







