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Socialismo o Barbarie, periódico nº 231, 25/08/12

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El 29/8 en la AJB,  el cambio azul y blanco… es más verde

Votá Celeste

La división de la burocracia que hasta el día de hoy co-gobierna nuestro sindicato, en dos listas separadas, con motivo de la ruptura de la CTA, ha abierto la posibilidad real de recuperar la AJB para los trabajadores a manos del activismo organizado en la Lista Celeste.
Una nueva generación de judiciales ha vivido las enormes experiencias que fueron los durísimos conflictos del año pasado y de este, desmintiendo rotundamente los lamentos reiterados de la burocracia hoy dividida, que “a los jóvenes no les interesa nada”, “no quieren participar” “nosotros solos no podemos”, para como siempre, terminar echándole la culpa de todos sus fracasos a “la gente que no acompaña”.
Por el contrario, lo que demostraron estos procesos de lucha es que los que no acompañan son los dirigentes, preocupados centralmente en retomar el control de las decisiones con medidas acotadas sólo para presionar y sentarse a negociar, en lugar de impulsar la movilización para volcar la relación de fuerzas con la patronal a nuestro favor.
Y en ambos conflictos quedó a la vista de todos los compañeros, a pesar de las acusaciones de violentos e inorgánicos, que la que impulsaba la lucha sin especulaciones y ponía el cuerpo era La Celeste, mientras los dirigentes hoy enfrentados, tenían como objetivo ver cómo los trabajadores les volvían a ceder el monopolio de las decisiones.
Hoy con un cinismo que alcanza lo risueño, el sector yaskista se presenta como el abanderado del cambio ante la máquina de impedir de sus ex-socios, como si no hubieran sido conducción desde 2006,  descubriendo ahora cómo se han deteriorado las condiciones de trabajo, la pérdida de la carrera judicial, el horario, las postergaciones y acomodos, como si ellos no tuvieran nada que ver, y que se empezarían a superar… si vuelven a ganar.
El sector michelista, en cambio plantea que no hay que cambiar nada. Por el contrario, que hay que hacer más de lo mismo: repiten como una letanía en sus discursos la independencia de los partidos políticos y la patronal, mientras que por lo bajo reniegan no sólo de los partidos sino también de la política. Ese sería el pecado de la Celeste al apoyar las luchas de otros trabajadores, mantenerse independiente de las dos vertientes burocráticas de la CTA, cuestionar el monopolio de la representación, desarrollar los cuerpos de delegados, impulsar la presencia de compañeros de base en toda reunión con la Corte y el Ejecutivo, exigir la publicación de los balances de la AJB, ponerle un freno al avance de la Corte sobre nuestros derechos, luchar por la anulación de los descuentos, levantar la bandera de la Ley Porcentual, “la Celeste hace política”.
Mientras tanto, no dudan ni un instante en apoyar a la oposición patronal de Binner, ya que la lógica con que se mueven, la misma que la del El Encuentro,  como conducciones burocráticas que son, es la de seguir alguna variante política patronal que les de sustento: son incapaces de apoyarse en los trabajadores para construir una herramienta que le dispute a la patronal, de ahí sus continuas agachadas e impotencia para luchar hasta el final.
La Lista Celeste, por el contrario impulsa una construcción de base, donde los judiciales dejemos de ser espectadores para transformarnos en actores de la vida de nuestro sindicato, concientes que nuestros derechos y reivindicaciones serán obra de nuestro accionar como sujetos activos o no serán, y que para ello hay que empezar disputándole día a día, en todos los terrenos,  a la Corte y al Ejecutivo, para a partir de allí buscar la unidad con los miles de estatales que sufren el mismo deterioro en sus condiciones laborales y salariales… y también al mismo tipo de burócratas.

Judiciales Clasistas