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La nueva etapa del gobierno de Cristina
Este giro a la derecha
no lo hizo el espíritu santo
Por Patricia López
Hay algo que las futuras generaciones revolucionarias de la Argentina van a agradecerle al kirchnerismo. A la hora de hacer y decir barbaridades antiobreras, en vez de hacerle poner la cara a un ministro cualquiera para dejar impoluta la imagen de la presidenta y echarle la culpa al “entorno”, como hacían los peronistas de los 70, los tipos se mandan con Cristina al frente. Esta franqueza le ahorrará años de confusiones al movimiento obrero y popular. Y deja totalmente al ridículo a las corrientes de “apoyo crítico” al gobierno, como La Mella o el sabbatellismo.
Aprovechando que Cristina, como ella misma dice, suele “tener problemas por decir siempre lo que piensa”, analizaremos el discurso de la presidenta en Aerolíneas, que se convirtió en el best seller de los medios K y anti K, y agregaremos una perla de su discurso ante la Cámara de la Construcción.
Cristina les echa la culpa del ajuste a los trabajadores
El reciente lío entre burócratas sindicales que se sienten desplazados por la nueva conducción de La Cámpora en Aerolíneas, fue aprovechado por el gobierno para lanzar una operación de ajuste combinado con una avanzada represiva, no contra los burócratas sindicales “hostiles”, sino contra el conjunto de los trabajadores de la empresa.
Cristina se despachó en su discurso con un minucioso relato de las maldades que le ha hecho esta gente, y aprovechó para incluir a los trabajadores del subte, a los que otra vez acusó de boicotear al país por denunciar una enfermedad laboral: “¿Se acuerdan, el otro día, que en el subte había ocurrido un problema de tendinitis? Bueno, acá parece ser que en mayo del año 2008, no hubo un problema de tendinitis, sino de colitis. Perdónenme, es más elegante la tendinitis, pero bueno, el informe decía colitis”.
Y sigue: “Más tarde, ya durante la gestión de Julio Alak, en mayo del 2009, decidieron cancelar 14 vuelos de destinos de exterior e interior porque los pilotos adujeron vibraciones en los flaps”. ¡Pero que cosa! ¿Cómo no despegan igual aunque haya vibraciones en los flaps? ¿No cree en Dios esta gente?
Agrega que los vuelos que siempre tienen problemas son los que van a Río Gallegos y a Calafate, lo que evidencia que los pilotos se empeñan en contrariarlos a ella y al finado.
También fue minuciosa al enumerar la escala salarial de los trabajadores, cosa de que todos quedemos apabullados frente a las cifras de 30 mil pesos para arriba que ganan los pilotos, o las 12 mil del personal de a bordo, y le agarremos bronca a esa aristocracia que vive mucho mejor que el conjunto del país. Aunque claro, los sueldos de los funcionarios de La Cámpora que dirigen Aerolíneas no fueron comentados por la presidenta.
Por supuesto que la burocracia sindical de Aerolíneas no se diferencia en nada del resto de esa casta de traidores y mafiosos que el gobierno y las patronales financian y apañan en todos los gremios. Estos mafiosos, cuando tienen diferencias entre sí o con el gobierno, pelean para defender sus privilegios y negociados. Pero la amalgama indiferenciada que hace Cristina en este discurso entre el salario que los trabajadores han ganado con su lucha y los privilegios de esa burocracia; entre las luchas que dan los trabajadores en defensa de su salario y las tramoyas que arman los burócratas entre sí y con los funcionarios; en suma, amalgamar al conjunto de los trabajadores de Aerolíneas con Cirielli y compañía, sólo tiene el objetivo de confundirnos a todos para que el ajuste contra las condiciones de trabajo y el salario que el gobierno lanzó en esta empresa pase como un ajuste de cuentas con “los que quieren privatizar Aerolíneas”.
Y hay que convencer a los trabajadores que en el 2001 lucharon y derrotaron el “plan director” del gobierno español, entonces dueño de la línea aérea, que incluía cancelación de rutas y flexibilización laboral, de que hoy apoyen el plan K como buenos argentinos, aunque éste incluya las mismas cancelaciones y flexibilización y reponga en su lugar a los mismos milicos que con la estatización habían sido desplazados de la tarea de control de los vuelos.
Y todos tenemos que creer que esos mismos trabajadores, a los que los artistas que hoy integran la pléyade K (Teresa Parodi, Víctor Heredia, Antonio Tarragó Ros, Adriana Varela, etc.) fueron a apoyar en su lucha del 2001 con un recital en el Luna Park llamado “Salvemos a Aerolíneas”, se han convertido hoy en una manga de privilegiados que no quieren trabajar y que, al decir de Recalde (el miembro de La Cámpora que preside la línea aérea), tienen “caprichos”. Los caprichos son los puntos del convenio que el gobierno quiere atacar y los trabajadores quieren defender.
También tenemos que creer que los milicos a los que el gobierno repuso en el control de vuelos para impedir los conflictos sindicales, han pasado por arte de magia de ser el enemigo público número uno a ser los defensores del patrimonio nacional contra los privatizadores y “los que todavía no entendieron” (Cris). Pero lo mejor viene ahora:
Aceptar la flexibilización laboral es un acto de elemental humanidad ante la desgracia de la familia presidencial
“Claro, es increíble, pero cuando yo escucho ‘No puedo hacerme cargo del subte porque tengo tendinitis o colitis’, y yo, queridos, se me murió mi compañero de toda la vida; tenía los dos hijos hechos pelota, y tuve que hacerme cargo de la Argentina y salí a trabajar poniendo el hombro todo el día”.
“Yo quiero decirles que muchas veces siento que no me da el cuerpo, muchas veo a mis hijos mal, y sin embargo tengo que salir y poner la mejor sonrisa y dar esperanzas e ilusiones y expectativas a todos los argentinos. Porque es lo que los argentinos esperan de su presidente; entonces cuando veo que alguien aduce que ‘no, aquello me corresponde a mí; aquello te corresponde a vos, o no, tengo tendinitis’, me siento casi estúpida… (aplausos)”.
Diferenciar lo que me corresponde a mí o a vos se llama Convenios Colectivos, que especifican, entre otras cosas, las tareas que corresponden a cada categoría en una rama de la industria. Lo contrario se llama flexibilidad laboral, impuesta en la era Menem-De la Rúa. La propia presidenta se ufanó en su discurso ante la UIA de no haber firmado la flexibilidad en el 98 cuando era diputada. Pero ahora parece que pretender hacer respetar un convenio es una puntillosidad caprichosa, lo mismo que negarse a hacer una tarea que te produce enfermedades. Pero claro, ni Menem ni De la Rúa habían enviudado.
Los trabajadores argentinos tenemos un año de licencia por duelo
“Y yo aspiro a que todos los argentinos puedan vivir un poco mejor y sean felices, aun aquellos a los que no les pasan cosas feas o desgraciadas, porque no soy la única a la que le pasó lo que le pasó, les pasó a muchos más, pero ese por ahí tiene la oportunidad de quedarse en su casa y no salir durante diez, quince o veinte días o un año. Yo ni eso pude hacer, yo tuve que salir a poner el hombro, la cara y todo lo que tengo”. Este párrafo es de antología. La tipa le cuenta a la clase trabajadora lo fea que es la muerte. Justo en el país donde las ART que Menem creó y los K sostienen desde hace ocho años hicieron que las muertes por accidentes de trabajo multiplicaran varias veces el número de asesinados por la dictadura. Y donde los familiares de los muertos por la avaricia patronal tienen que volver a laburar a los cuatro días aunque estén hechos mierda, además de hacer juicios interminables para cobrar alguna indemnización, si tienen la suerte de que el muerto estuviera en blanco.
Hablando de muertos…
Pero atención, que Cristina quiere reformar la ley de ART. Al ver tantos accidentes laborales, la tipa se conmueve por el sufrimiento… ¡¡¡de los empresarios que tienen que pagar indemnizaciones!!! Así que en la pasada reunión de la Cámara de la Construcción les prometió a los empresarios revisar esta ley “para terminar con la industria del juicio y la litigiosidad” de la que se aprovechan los trabajadores. Hay que tener en cuenta que en esta industria los empresarios “sufren” más de 600.000 accidentes laborales al año. Pero la presidenta los va a defender de esa voraz legión de lisiados, viudas y huérfanos que los acosa con juicios para enriquecerse mientras los pobres empresarios quedan en quiebra. La generosidad K no tiene límites.
Además aprovechó esa reunión para volver a elogiar a Gerardo Martínez –dirigente de la Uocra y servicio de la dictadura cómplice de la desaparición de cientos de trabajadores de su gremio– porque “en la industria de la construcción es donde más armonía hay entre los trabajadores y los empresarios”.
Y también es donde más muertes de trabajadores se producen todos los días. Así es la “armonía” que el gobierno quiere construir en este nuevo período. La viuda presidencial recordando a su muerto a cada medida antiobrera que larga, y las viudas de la construcción despojadas con la complicidad de un soplón asesino que sigue silenciando muertes 30 años después de terminada la dictadura.
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