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¡Redoblemos la solidaridad
con los estudiantes chilenos en lucha!
¡Ninguna confianza en la
"mesa de diálogo":
educación gratuita ya!
¡Fuera Piñera, Asamblea
Constituyente Revolucionaria!
Nota de contratapa
Para el sábado 3 de septiembre el gobierno de Piñera ha convocado a una mesa de negociación. El hecho es que la dirección mayoritaria de la CONFECH (Confederación de Estudiantes de Chile), la JJCC de Camila Vallejos y otros dirigentes estudiantiles ligados a la Concertación, han aceptado participar en la misma sin mayores condiciones.
La realidad es que esta negociación se había convocado para comienzos de esta semana, pero debió ser "aplazada" ante el escandaloso asesinato del joven estudiante Manuel Gutiérrez Reinoso en manos de los Carabineros (nombre que tiene la policía en Chile).
Está claro que el gobierno de Sebastián Piñera está debilitado por la imponente movilización estudiantil y por el exitoso paro general convocado los pasados 24 y 25 de agosto. Estas jornadas expresaron una confluencia en los hechos entre el movimiento estudiantil y el movimiento obrero, más allá del déficit de que no tengan un pliego de reivindicaciones en común (esto por responsabilidad, centralmente, del Partido Comunista chileno).
No se nos escapa que, en si mismo, el hecho que el propio Piñera se vea obligado a recibir una delegación de dirigentes de la lucha en el Palacio de la Moneda es el reflejo de la profundidad que ha alcanzado la pelea y el debilitamiento de un gobierno que solamente jornadas atrás se negaba redondamente a recibir a los estudiantes.
Sin embargo, el problema radica en que el gobierno ha hecho su convocatoria –abriendo un compás de espera- sin comprometerse a nada y sobre la base de una serie de puntos que, oh sorpresa, no incluyen el reclamo principal de la lucha estudiantil: la derogación del conjunto de las leyes educativas vigentes para pasar a un sistema de educación pública gratuita.
El peligro es despertar expectativas en una "mesa de diálogo" que termine socavando la principal demanda de la lucha al tiempo que se gana tiempo y se intenta dividir el movimiento con propuestas parciales y negociaciones por arriba en las cuales la base estudiantil no tiene ni arte ni parte.
La manera de evitar lo anterior es llamar a no tener ninguna confianza en la mesa de negociación, evitando que el movimiento en lucha se paralice, y apelando a la vez a que todas las decisiones sobre las negociaciones y sobre el próximo curso de acción sean tomadas por el movimiento estudiantil en su conjunto. Para esto es fundamental tener instancias independientes asamblearias de lucha y coordinación, y donde al inegociable reclamo de educación gratuita ya se le agregue la exigencia del castigo a los responsables tanto materiales como intelectuales del asesinato de Manuel Gutiérrez: en primer lugar el propio Hinzpeter, Ministro del Interior del gobierno de Piñera
La crisis total del “paraíso” del neoliberalismo chileno
La histórica lucha de los estudiantes chilenos ha conmovido al conjunto de la sociedad del hermano país trasandino. El reciente paro general convocado por la CUT (Central Única de Trabajadores) sumó no solamente a la clase obrera a la pelea, sino un conjunto de reivindicaciones que ponen en cuestión algunos de los principales pilares del régimen capitalista neoliberal extremo que impera en Chile desde la dictadura militar de Pinochet.
La realidad es que, en muy pocas semanas, el "modelo" chileno vendido por décadas y décadas como "exitoso" ha quedado cuestionado en sus fundamentos económicos, sociales y políticos. Es que desde el pinochetismo, Chile se había transformado en uno de los más grandes paraísos de la explotación capitalista no solo de Latinoamérica sino del mundo entero.
Un modelo que suma una desigualdad social extrema y un régimen político autoritario, donde la presencia -o mismo tutela- de las Fuerzas Armadas prácticamente lo deja al límite de ser siquiera un régimen de democracia burguesa al estilo tradicional.
El debilitamiento de Piñera, sumado al cuestionamiento en las calles a este régimen político escandalosamente reaccionario, es el que ha puesto sobre la mesa una discusión que va más allá de los reclamos estudiantiles. No nos estamos refiriendo aquí solamente al pliego de reivindicaciones que colocó la CUT y que atañe a algunas de las condiciones de explotación de la clase obrera chilena, reivindicaciones que deberían sumarse en un "paquete común" para facilitar la confluencia en la lucha obrera y estudiantil.
Nos referimos al hecho que el conjunto del régimen político está siendo cuestionado. Frente a esta realidad, Camila Vallejos, referente estudiantil del movimiento y militante del PC, planteó la posibilidad de llegar a "la realización de un plesbiscito". Pero la realidad es que, mayormente, los plesbiscitos terminan siendo una trampa que favorece a las autoridades que los convocan, las que tienen capacidad de maniobrar acerca de su preguntas, entre otras cosas.
En realidad, hay otra salida muchísimo más democrática y que permitiría poner sobre la mesa la discusión sobre la reorganización integral de Chile: que se convoque a una Asamblea Constituyente Revolucionaria, que sobre la base de la derogación de la constitución Pinochetista de 1980 (y de todas las instituciones del actual régimen político) discuta la reorganización integral del país de arriba a abajo, la que solamente se podría llevar adelante de manera consecuente de la mano de un gobierno de los trabajadores en la perspectiva del socialismo.
Lo que el kirchnerismo no dice es que es amigo de la "Concertación"… y que manda a reprimir las movilizaciones solidarias en Argentina
La situación en Chile ha impactado en nuestro país. Los jóvenes estudiantes chilenos en la Argentina están cumpliendo un papel de vanguardia en las movilizaciones solidarias del estudiantado. Sin mover un dedo en el sentido práctico del término, desde el kirchnerismo han salido a hacer campaña que a diferencia de Chile, "en la Argentina la educación pública es gratuita" como si fuera un logro de los K.
Sin embargo, la realidad es muy distinta. Por empezar, los K nada dicen de sus estrechas relaciones con los partidos de la Concertación chilena, bloque de centroizquierda que gobernó Chile desde la caída de Pinochet (es decir, en las últimas dos décadas antes de la asunción de Piñera) y que no solamente mantuvo sino que profundizó las políticas neoliberales, inclusive en el terreno de la educación.
Pero, además, la realidad es que si en la Argentina la educación pública sigue siendo (en líneas muy generales) gratuita, esto se debe solamente a la lucha estudiantil y de los trabajadores y el pueblo; es una conquista de ellos, y por ellos defendida. Incluso frente a gobiernos que como el de los K solamente han retocado o puesto maquillajes a la Ley de Educación Superior del menemismo, al tiempo que siguen adelante con el arancelamiento de la educación de posgrado, el ingreso de las empresas privadas en las universidades y demás mecanismos de privatización de la educación.
El movimiento estudiantil en Chile se ha puesto de pié de manera independiente y así debe seguir construyendo instancias de democracia y decisión desde abajo. El movimiento de solidaridad en nuestro país debe afirmarse también de manera independiente del kirchnerismo, que no sólo es amigo de la Concertación, que hoy en Chile es igualmente repudiada -o más aun- que el propio Piñera, sino que manda a reprimir y detener las movilizaciones en apoyo a los estudiantes chilenos.
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