Socialismo o Barbarie, periódico Nº 195, 18/02/11
 

 

 

 

 

 

El movimiento obrero en la caída de Mubarak

Huelgas, ocupaciones y marchas en
la rebelión egipcia

Por Oscar Alba

Manifiesto de los trabajadores del metal y
el acero de Helwan

En las jornadas que precedieron a la caída de la dictadura de Mubarak, diversos sectores de trabajadores sentaron posiciones políticas que iban más allá de sus reivindicaciones sectoriales, poniendo en el centro de la pelea el derrocamiento del presidente egipcio. Los trabajadores del metal y el acero hicieron público un manifiesto convocando a la gran marcha del 11 de febrero, día de la renuncia de Mubarak. Transcribimos los puntos que presentó tal manifiesto:

1- La inmediata salida del poder de Mubarak y de todos los elementos del régimen y sus símbolos.

2- La confiscación de la fortuna y las propiedades de todos los símbolos del régimen, y de todos aquellos que se demuestre que han sido corruptos, en nombre de los intereses de las masas.

3- La renuncia inmediata de todos los trabajadores de los sindicatos controlados por, o afiliados, al régimen, así como la creación de sindicatos independientes y la preparación de sus conferencias generales para elegir y formar sus organizaciones.

4- La recuperación de empresas del sector público que hayan sido vendidas o cerradas y su nacionalización en provecho del pueblo, así como la formación de una nueva administración para dirigirlas, con la participación de trabajadores y técnicos.

5- La formación de comités para asesorar a los trabajadores en todos los lugares de trabajo y supervisar la producción y la distribución de precios y salarios.

6- El llamamiento a una Asamblea Constituyente de todas las clases populares y tendencias para la aprobación de una nueva Constitución y la elección de consejos populares sin esperar a las negociaciones con el régimen actual.

Junto con la clase obrera iraní, los trabajadores egipcios constituyen los movimientos obreros más fuertes en Medio Oriente y poseen una larga trayectoria de lucha que se remonta a la época del movimiento por la independencia de Gran Bretaña en 1922. En una entrevista concedida a la cadena árabe Al-Jazeera, el periodista Hossam el-Hamalawy afirmaba: “Las revoluciones no surgen de la nada. No tenemos mecánicamente una mañana en Egipto por que ayer hubo una en Túnez. No es posible aislar estas protestas de los cuatro últimos años de huelgas de trabajadores en Egipto o de eventos internacionales como la intifada al-Aqsa y la invasión de Irak por EEUU” [1] De esta manera, Hamalawy pone sobre el tapete el rol decisivo, en la caída de Mubarak, del movimiento obrero egipcio. Algo que en nuestro país los medios de difusión oficial y de oposición burguesa han ocultado deliberadamente.

Un poco de historia

El 23 de julio de 1952, el coronel Gamal Abdel Nasser encabezando el movimiento de los Oficiales Libres derroca a la monarquía e instaura un nuevo régimen en medio de una creciente ola de huelgas. Los trabajadores recibieron con simpatía y confianza el golpe militar. Influenciados por la verborragia de los militares y por la nefasta orientación política estalinista que formó el Movimiento Democrático para la Liberación Nacional que fomentó ilusiones en el nuevo gobierno. Esto traerá consecuencias graves para los trabajadores a la hora de reclamar por problemas salariales y de condiciones de trabajo que estaban irresueltos desde hacia tiempo. En la fábrica de hilado y tejido fino Misr en el complejo industrial de Krafr al- Dawwar los obreros se declararon en huelga en agosto de 1952 para hacer oír sus reclamos. Uno de los dirigentes de aquella huelga explicaba posteriormente: “Era muy natural que los trabajadores inicien un movimiento en Kafr al- Dawwar porque escucharon los comunicados de la revolución anunciando que se había abolido el reino, que el régimen estaba en contra de la injusticia, que se restaurarían los derechos del pueblo. Era natural que los trabajadores que habían sido oprimidos durante mucho tiempo plantearan sus demandas…” [2]. El movimiento huelguístico fue duramente reprimido por el ejército de Nasser. Hubo centenares de detenidos y se convocó a una corte marcial para juzgar a los dirigentes de la huelga. De esta manera, Mohamed Khamis y Ahmad al- bakri, fueron condenados a muerte el 18 de agosto de 1952 y ahorcados semanas después en los terrenos de propia fábrica. La nacionalización del estratégico Canal de Suez y de empresas egipcias y extranjeras tuvieron el apoyo de las masas y hubo un considerable aumento del nivel de vida. Pero toda vez que algún sector de trabajadores demandó reivindicaciones el régimen nasserista lo reprimió encarcelando e incluso ejecutando a los activistas.

Los antecedentes de una gran lucha

Los gobiernos de Anwar el-Sadat y el de Mubarak, aliados al FMI y al imperialismo yanqui atacaron permanentemente los intereses obreros. Pero el salto en la ofensiva antiobrera será a mediados del 2005 con la irrupción de la crisis económica mundial. En 2004 ya se registraron importantes luchas de los trabajadores de las empresas estatales y privadas en el Delta del Nilo que fueron el anuncio de que un nuevo ascenso obrero se estaba incubando en la sociedad. Dos años después, a fines del 2006 se producirán las mayores luchas desde 1946 cuando la monarquía aún detentaba el poder político en el país. El epicentro huelguístico serán las industrias textiles ubicadas a orillas del Nilo. Con una concentración laboral de 28.000 obreros en la ciudad de Mahalla la huelga se inicio por reclamos laborales y luego devino en manifestaciones de decenas de miles de personas, extendiéndose al resto de la población. En septiembre de 2007, nuevamente los trabajadores textiles de Mahalla fueron a la huelga durante una semana. En la ciudad de Sadat, la huelga duró tres semanas. A esta altura del proceso es importante señalar que las huelgas y movilizaciones no llegaron a un grado de centralización nacional. Es decir las luchas fueron muy fuertes y se daban por regiones. Los obreros tuvieron que desbordar a la dirigencia de los sindicatos tradicionales que siempre estuvieron ligados al Estado y al régimen. Esto llevó a que, por ejemplo, los dirigentes de la huelga de Mahalla crearan la Liga de los Trabajadores Textiles. Las huelgas fueron creciendo en número: “En 2006 se produjeron 227 huelgas en todo el país; en 2007 se elevó ala combatividad hasta llegar a las 580.” [3]

En abril del 2008 fue convocada una huelga general contra el alza del pan, del costo de vida y por aumentos salariales ante lo que se denominó la “crisis del pan” como consecuencia del alza en los precios de los alimentos a nivel internacional por la crisis económica. Esta huelga dio surgimiento al Movimiento Jóvenes del 6 de abril que va a tener activa participación en la convocatoria a movilizarse para echar a Mubarak en febrero de este año. El llamado a la huelga general del 2008 dio inicio a un nuevo ascenso de las luchas obreras y los trabajadores lograron formar dos sindicatos independientes del régimen: el de los cobradores de contribuciones de bienes raíces que nuclea a más de 40.000 empleados públicos y el de los técnicos de la salud más de 30 mil trabajadores. La caída de Mubarak y la asunción al gobierno de la Junta Militar, como árbitro y autoridad política para llevar a cabo la “transición política pacífica” que reclama Obama y los gobiernos europeos han sido producto directo de las huelgas, manifestaciones y ocupaciones de empresas que los obreros profundizaron luego de la caída del gobierno de Ben Ali en Túnez y en la última semana que precedió a la renuncia de Mubarak. El triunfo de la movilización de masas contra Mubarak ha fortalecido las filas obreras y sin solución de continuidad los reclamos y acciones se han extendido en distintos puntos del país. Huelgas y ocupaciones de fábricas indican la entrada en una nueva etapa de la lucha de los trabajadores. Ahora será contra las intenciones del nuevo gobierno, la burguesía egipcia y el imperialismo en “ordenar” el país.

Una lucha consecuente hasta la caída de Mubarak

A pesar de que Mubarak ordenara la vuelta al trabajo el domingo 6 de febrero la rebelión obrera se ubicó en el centro de la escena. En la combativa región de Mahalla, más 1500 trabajadores de la empresa Abu El- Sigma, cortaron la carretera, para exigir el pago de salarios. En la empresa farmaceútica Sigma, dos mil trabajadores declararon la huelga también exigiendo el pago de salarios y la restitución de beneficios que la patronal había recortado. “En El Cairo, más de 1500 trabajadores de la limpieza y embellecimiento del espacio público se manifestaron frente a la sede de la administración en Dokki. Sus demandas incluyen un aumento en el salario mensual a 1.200 libras egipcias y un almuerzo diario. Los trabajadores también exigen la contratación indefinida y el cese del presidente de la administración.”[4]

También en la capital egipcia, las telecomunicaciones fueron interrumpidas por una huelga de los trabajadores del sector. La planta textil de Suez Trust, en la importante ciudad de Suez ocuparon la fábrica y los 1000 obreros del cemento de la fábrica Lafarge de esa ciudad también entraron en huelga. Entre otros reclamos levantaron la necesidad de formar un sindicato y el apoyo a la revolución. “Ya han pasado dos días desde que los trabajadores dijeron que no iban a volver a trabajar hasta la caída del régimen, Hay cuatro focos de lucha económica. Una planta siderúrgica en Suez, una fábrica de fertilizantes en Suez, una fábrica textil cerca de Mansoura en Daqahlia en huelga y que han echado a su CEO (gerente) y están autogestionando su empresa. Hay una tienda de impresión en el sur de El Cairo llamada Dar al- Matabi: allí, también echaron a su CEO y están autogestionando la empresa.” Afirmó el periodista Hossam el- Hamalawy.[5]

Un día antes de la renuncia de Mubarak, el jueves 10 de febrero, petroleros del interior descendieron a Nasr City para unirse a las protestas frente al Ministerio del Petróleo. Ese mismo día los trabajadores de las ciudades de Port Saíd, Suez e Ismailia, pertenecientes a la Compañía del Canal de Suez resolvieron ocupar las instalaciones por tiempo indeterminado. Esta medida fue muy importante ya que ponía en riesgo de paralización del movimiento de barcos.

Una nueva etapa en la lucha

El proceso que hoy protagoniza la clase obrera en Egipto no puede de dejar de ser visto desde la perspectiva internacional de avanzar en la lucha por la recomposición política y sindical. Las distintas etapas por la que ha transitado la lucha obrera en Egipto tiene como denominador común la pelea contra el régimen y, fundamentalmente contra la burocracia que dirige los sindicatos tradicionales y que han sido un apéndice del régimen capitalista egipcio. El triunfo sobre Mubarak es el punto más alto del ascenso obrero durante los últimos años y plantea la necesidad estratégica de ir hacia una recomposición global de la clase obrera egipcia.

En este sentido y tal como dijimos anteriormente, las huelgas no han podido tener una centralización nacional. Las experiencias de nuevas organizaciones o sindicatos se han dado por región. La movilización obrera aún no ha dado una dirección clasista centralizada que unifique las luchas y avance hacia la pelea por la liberación definitiva de los trabajadores egipcios. Pero las condiciones creadas por la rebelión abren esa posibilidad.

No obstante, la combatividad y el desborde de la burocracia en las luchas por parte de los trabajadores permiten avizorar que la organización independiente está presente en el repudio y las acciones antiburocráticas que han llevado adelante los trabajadores. “La agencia oficial de noticias Al-Ahram publicó un informe titulado. Los empleados detienen al vicepresidente del Sindicato de Trabajadores Egipcios, Mostafa Mongy, permanece detenido desde el lunes (7 de febrero) por la mañana por los empleados para exigir su inmediata renuncia.”

Casos como este se ha repetido en varios sindicatos. Se abre una nueva etapa que tiene a los trabajadores en las calles irradiando hacia la región nuevas fuerzas para los obreros de los otros países del Magreb y a nivel nacional se plantea la lucha contra el nuevo gobierno y su plan de estabilizar el país bajo la tutela del ejército alentado por el imperialismo, la patronal y una oposición burguesa que buscara llevar nuevamente a los trabajadores por un callejón sin salida. Nuestra solidaridad y el apoyo a los trabajadores egipcios se redoblan en esta instancia decisiva.


Notas:

1- El Movimiento obrero egipcio, Taringa.

2- Citado en “Comunistas egipcios y los Oficiales Libres: 1950- 1954, de Selma Botman, Estudios de Oriente Medio, vol.22, Nº3, Julio de 1986.

3-El Movimiento obrero egipcio, Op.cit.

4- Op. Cit. 5- Entrevista del 6 de febrero. Sitio 3arabawy.