Socialismo o Barbarie, periódico Nº 192, 27/12/10
 

 

 

 

 

 

El estudiantazo en el IUNA

Preparemos el retorno a la lucha

Por Matías y César
Frente de Artistas del Nuevo MAS
literaturayrevolucion@gmail.com

La rebelión estudiantil dejó su primera marca de fuego en el estudiantado del IUNA que por primera vez salió a luchar. Una nueva camada de activistas combativos nos rebelamos contra las pésimas condiciones de cursada (ahogo presupuestario, cierre de carreras, falta de espacio, aulas electrificadas o inundadas, poca oferta horaria, etc.) originadas por el vaciamiento y la desfinanciación sistemáticos de la educación aplicados por los sucesivos gobiernos hasta el presente.

Cientos de estudiantes de todos los departamentos de una de las universidades de arte más importantes de Latinoamérica hicimos la experiencia al calor del estudiantazo, enfrentándonos al Ministerio de Educación, a las autoridades, a las gestiones y sus consejeros, quienes movilizaron todo su aparato para reventar las asambleas, amedrentar estudiantes y quebrar la lucha.

Sin embargo, se encontraron siempre con un movimiento estudiantil dispuesto a pelear hasta el final por la educación pública, que se apoyó en la organización de conjunto y los métodos de asamblea de base. De esta manera, impulsando jornadas artísticas, cortes de calle, movilizaciones, la toma de cinco sedes y el Rectorado, llevamos adelante un plan de lucha que le arrancó al gobierno nacional dos edificios alquilados y la compra de un tercero. Aunque el pliego de reivindicaciones incluía demandas que no fueron satisfechas, como la departamentalización de las áreas transdepartamentales, al cierre de este año se bajaron las tomas con un plenario de balance político y un festival frente al Ministerio de Educación. Como los problemas de fondo siguen sin resolverse, al retomar la pelea volverán a plantearse discusiones que atravesaron estos tres meses de dura lucha por la educación. Por esto creemos imprescindible sacar algunas conclusiones que nos permitan estar mejor armados para lo que se viene.

La unidad del movimiento estudiantil en lucha

Uno de los principales problemas que enfrentamos los miles de estudiantes que salimos a luchar fue el de reconocer y superar la fragmentación política que se expresó en el carácter aislado de las acciones y las negociaciones por separado de cada lugar de estudio. Aunque los secundarios plantearon en su momento la consigna “todos o ninguno”, las corrientes y organizaciones que mayoritariamente influencian y dirigen el movimiento no impulsaron medidas que ayudaran al movimiento a reconocerse como un todo, con problemas, métodos e intereses comunes, que enfrentan al mismo enemigo: el gobierno de Cristina y de Macri.

Por el contrario, mientras en el discurso llamaban a “extender y nacionalizar el estudiantazo”, en los hechos obstaculizaban las instancias de coordinación y discusión de conjunto como las Asambleas Interestudiantiles y el Encuentro de Estudiantes de Base, boicoteado por la mayoría de las corrientes. Esto evidencia la estrecha mirada sindical y el uso instrumental que estas corrientes (PO, PTS, PCR) hacen del movimiento. Un movimiento cuya base estuvo siempre dispuesta a ir más allá de las posiciones conservadoras y burocráticas de las direcciones, como es el caso de la FUBA.

Por el contrario, en el momento álgido del estudiantazo, desde el Nuevo MAS planteamos que la salida era de conjunto y que la consigna “todos o ninguno” debía tener un correlato organizativo y de coordinación real del movimiento. Para eso, había que levantar un plan de lucha común que apuntara al Gobierno nacional y al de la Ciudad con un pliego único de reclamos y una exigencia de negociación conjunta con el Ministerio, las gestiones y los estudiantes que luchan, todos en la misma mesa.

¿Por qué y contra quiénes peleamos?

Otra cuestión importante que empieza a procesar el activismo es la discusión alrededor de por qué luchamos, si es por el pliego de reivindicaciones o por un movimiento estudiantil combativo, independiente de las gestiones, el gobierno y los partidos patronales. Estas dos posiciones no se contraponen, sino que es en la pelea por las reivindicaciones concretas que se va construyendo un movimiento estudiantil de lucha. Y a su vez, es en el movimiento donde nos apoyamos para avanzar en la conquista de nuevos reclamos.

Pero lo que más está en discusión, y todavía no está saldado, es contra quién debemos enfrentarnos para obtener nuestras reivindicaciones: la gestión o el gobierno. En el caso del IUNA, luego de haber conseguido los tres edificios en el primer mes de lucha, la orientación del conflicto giró los cañones hacia la rectora, organizando escraches y movilizaciones hacia su domicilio personal. Lo que no se pudo ver es que detrás de la rectora y la gestión estaba el sostén político del gobierno K, que orquestó acciones coordinadas para quebrar la lucha, tanto en el IUNA como en la UBA, a través de plebiscitos truchos, aprietes, patotas, y en el IUNA particularmente, las reaccionarias “marchas del silencio” contra la toma del Rectorado, la campaña de calumnias y persecución política hacia los estudiantes que luchan, la utilización de los medios oficialistas y la judicialización de los compañeros que participaron de la toma del Ministerio. No sólo era necesario enfrentarse a la gestión, manteniéndonos independientes de las peleas internas de las camarillas docentes y de los gremios ATIUNA y ATE, sino además era fundamental enfrentar al Gobierno nacional, movilizándonos al Ministerio, apoyándonos en el resto del movimiento estudiantil y de los sectores en lucha.

El insistir tercamente en pegarle a la rectora en el contexto en que se iban retirando los secundarios y la UBA, acentuó el aislamiento y debilitó el conflicto. Sin embargo, al finalizar este primer capítulo del proceso, lo que prima no es la desmoralización y la derrota, sino más bien las ganas de seguir luchando y de ir por más. Lo que está sobre la mesa es la necesidad de sacar conclusiones políticas de por qué pasó lo que pasó (estas conclusiones no se agotan en un error concreto), de comprender más profundamente cuáles son los intereses que están en juego, y cómo tenemos que avanzar en el camino que abrió el estudiantazo.

Perspectivas para el año que viene

Luego de la muerte de Néstor Kirchner, el giro conservador que está dando el gobierno plantea nuevos desafíos ante sus intentos de normalizar el país y de evitar cuestionamientos hacia las instituciones, para lo cual va a utilizar las causas abiertas a los estudiantes y los centros de estudiantes que acaba de ganar como “mediaciones” para bajar su política (en el IUNA ganó en Dramáticas y Audiovisuales, en otras tres sedes ganó el activismo).

Ante este intento de avanzar en el movimiento estudiantil, el gobierno se encontrará con un activismo luchador, que ha tomado partido por las causas populares y democráticas como las luchas por Mariano Ferreyra, Villa Soldati y la comunidad Qom, y por el acceso del arte y la cultura para todo el pueblo.

Este activismo que empieza a hacer su primera experiencia en un escenario más polarizado, se plantea unir las luchas de los estudiantes en su conjunto con los sectores populares y de trabajadores y empieza a estrechar lazos con los partidos de izquierda sacándose de encima fantasmas y prejuicios. A los desafíos de preparar, formar y aportar a un movimiento estudiantil de lucha que sea independiente de las gestiones, el gobierno y los partidos patronales, los artistas y estudiantes de Arte del Nuevo MAS volcamos todos nuestros esfuerzos.