Socialismo o Barbarie, periódico Nº 192, 27/12/10
 

 

 

 

 

 

La lucha de los tercerizados del Ferrocarril: Triunfalismo, comportamiento
instrumental y sindicalismo

Por una gran marcha unificada por el pase a planta

La lucha de los tercerizados del ferrocarril ha tenido distintos momentos; tuvo un evidente pico luego del asesinato de Mariano Ferreyra. Este hecho obligó al gobierno a hacer el “compromiso” de pase a planta permanente de todos los tercerizados. Pero a partir de ahí se han sucedido una serie de graves problemas que amenazan con hacer retroceder esta importantísima lucha.

En primer lugar, está el problema de haber salido a anunciar con bombos y platillos el “triunfo histórico” de la lucha antes que el mismo se consumara. Esto es lo que ha ocurrido con algunas de las corrientes de izquierda siempre más confiadas en sus abogados que en la lucha misma (es el caso del PTS). Esto es un problema grave porque es evidente que se trata de un proceso bien complejo, con muchos trabajadores involucrados, con diversos intereses cruzados –entre ellos los de la burocracia de la UF y la Fraternidad– y donde el gobierno que actuó en un primer momento bajo la presión de la muerte de Mariano, ahora aprovecha cualquier circunstancia para desdecirse.

Haber “vendido” antes de tiempo el acta firmada por el Ministerio como un “triunfo histórico” parece haber desarmado a todo un sector que ahora va a ser más difícil que vuelva a salir a luchar.

La criminal división de la asamblea conjunta de los tercerizados

Junto con lo anterior, ha habido un segundo y si se quiere más grave error aún: la criminal división de la asamblea unificada de los tercerizados Esto es un desastre, como denunciamos oportunamente desde estas mismas páginas. La responsabilidad es de otra corriente de izquierda presente en la lucha (caso del PO). Así las cosas, la realidad es que desde hace largas semanas el frente único de lucha –y de negociación– de los tercerizados del Roca se rompió, cuestión de la cual el gobierno no dejó de tomar nota y aprovechar.

No hay asambleas conjuntas. Tampoco hay una comisión negociadora conjunta. Y mucho menos un plan de lucha de conjunto. Cada núcleo de trabajadores, expresión de una u otra empresa tercerizada, o de uno u otro obrador, van a negociar por separado –eventualmente ligados a algún “referente” o a alguno de los partidos de la izquierda y sus abogados– mientras desde el Ministerio de Trabajo se hacen una “fiesta”.

Repetimos. Era obvio que Tomada iba a tomar nota de lo anterior e iba a explotar esta división tratando de favorecer a aquellos “referentes” que por no ser independientes y no estar vinculados con ninguna de las organizaciones de la izquierda, iban a terminar “orbitando” alrededor del gobierno o de la propia burocracia ferroviaria.

Así las cosas, tan fragmentado está el frente de lucha y de la negociación, que en estos momentos nadie sabe a ciencia cierta en qué punto se está de la misma, con algunos anunciando “nuevos triunfos”[1] y otros cayendo en acciones minoritarias con la caracterización de que “todo está perdido”[2].

El estrecho margen de la lucha corporativa

Esta fragmentación ha dejado sin “cobertura” a los compañeros en lucha de otras líneas. Por ejemplo, la ascendente experiencia del Belgrano Norte, la que encuentra que por parte de los compañeros del Roca no hay ninguna “sintonía” con su reclamo[3].

Toda esta situación complica mucho más lo que ha venido siendo la gran limitación de la lucha: la enorme dificultad en sumar a los trabajadores ferroviarios efectivos a la pelea; no solamente en el caso de las ejecutivas, donde dirige la siniestra burocracia de la UF, sino incluso en aquellos cuerpos de delegados donde la mayoría es de la Bordó. En estos casos, no se ha logrado mover a un sector de los efectivos en apoyo a la lucha de los tercerizados enfrentando los equivocados prejuicios que anidan entre los propios ocupados del ferrocarril (a este respecto, IS, con peso en el Sarmiento, no ha mostrado sensibilidad alguna en su cerrado sindicalismo habitual).

En fin: parecería obvio pero muchos no lo entienden. En una coyuntura política como la que estamos describiendo –con elementos de giro reaccionario en las alturas, al tiempo de desborde por izquierda y una lucha de clases que tiende a polarizarse–, la herramienta del frente único de lucha es de suma importancia. Sin embargo, de esto es lo que está careciendo en la actualidad la lucha de los tercerizados del Roca y de las demás líneas del ferrocarril.

Hay todavía un problema más general en la política de la izquierda hacia la lucha de los tercerizados. Parte importantísima de la legitimidad de la misma ha venido del significado que tuvo la muerte de Mariano: su asesinato mostró y puso en evidencia la lacra de una burocracia sindical que monopoliza la representación de la base obrera y hace negocios a costa de ella.

El hecho que toda la pelea se haya terminado llevando por un canal exclusivamente reivindicativo, dejando prácticamente de lado la lucha por el esclarecimiento de los acontecimientos del 20 de octubre, peligra quitarle la profunda legitimidad que tiene la lucha de los tercerizados, verdaderos “parias” del movimiento obrero.

Sorprendentemente, esta misma unilateralidad se expresó en el acto del 20 de diciembre. El hecho es que tanto el PO como el PTS dejaron completamente de lado en dicho acto la lucha de los tercerizados. No tuvo ninguna jerarquía en el mismo. Su palco no fue el último sino el primero. Los compañeros no cerraron el acto. Está claro que acababan de ocurrir los acontecimientos del Parque Indoamericano y que los problemas democráticos debían tener un gran peso en el mismo. Pero se llegó a la ridiculez de quitarle todo peso a la pelea de los tercerizados (posición que desde el Nuevo MAS habíamos batallado para que no ocurriera) incluso desjerarquizando la pelea por el castigo a los asesinos de Mariano.

En el caso del PTS está claro que esto se debió a que dicha organización dio por “cerrado” el conflicto y puso toda la confianza en la actuación de sus abogados. Pero en el caso del PO esta cuestión es más inexplicable debido a que respecto de este punto el PO tuvo más “reflejos”. El conflicto no está cerrado, y ahora amenaza con retroceder, pero este problema no tuvo ninguna jerarquía el 20.

Por una contraofensiva en la lucha de los tercerizados

Todavía se está a tiempo para evitar que este retroceso se profundice. Urge preparar una contraofensiva en la lucha de los tercerizados. El gobierno ya está pretendiendo aprovechar los hechos de Plaza Constitución para desdecirse de sus compromisos. Además, como ya señalábamos, la causa de Mariano está siendo completamente cajoneada. Por otra parte, de nada sirven acciones minoritarias, unilaterales y sin representación: hace falta una medida de conjunto que signifique un punto de inflexión en la pelea ante el incumplimiento ministerial.

A nuestro modo de ver se trata de reestablecer la unidad en la lucha poniendo en pie nuevamente la asamblea de todos los tercerizados, al tiempo que se resuelve la integración de una comisión negociadora común. Al servicio de este objetivo, y en la coyuntura creada por los últimos acontecimientos, nos parece que la medida correcta que se impone es organizar una gran marcha de todos los tercerizados al Ministerio de Trabajo. La ocasión puede ser  el 5 de enero, cuando están citados al Ministerio los compañeros del Belgrano Norte.

Y se impone algo más: no puede ser que los trabajadores ferroviarios miren tan de lejos la lucha de los tercerizados. Una cosa es donde dirige la burocracia de la UF y la Fraternidad. En ese caso las dificultades son muy difíciles de remontar por ahora. Pero hay varias líneas donde dirigen seccionales independientes de la Bordó y que vienen estando demasiado “tímidas” (por decir lo menos) a la hora de concientizar a los compañeros de base de estas líneas de que la lucha de los tercerizados es una lucha de todos los trabajadores del ferrocarril. Tampoco se han visto muy activos a los miembros de los cuerpos de delegados acompañando los reclamos de los tercerizados. Hay que dar vuelta esto: los cuerpos de delegados independientes deben dar un giro de 180 grados y salir a apoyar con todo la lucha de los tercerizados y la posible marcha masiva al Ministerio. Es una obviedad que de retroceder la lucha de los tercerizados, eso fortalecerá a Pedraza, el que luego volverá por ellos…


[1] No satisfecho el PTS con anunciar el “triunfo histórico” de los compañeros tercerizados del Roca, ahora acaban de anunciar un nuevo “triunfo”: la supuesta garantía de pase a planta de los tercerizados del Belgrano Sur y el San Martín a partir del 6 de enero. No hay que descartar que en la mesa de negociaciones con el sector que ellos representan el Ministerio haya asumido uno u otro “compromiso”. Pero vista la situación de incumplimiento de conjunto, estos anuncios triunfalistas solamente sirven para desarmar la necesaria contraofensiva que hay que poner en marcha.

[2] La realización de acciones minoritarias con poca base social real se viene reiterando en el accionar del PO que cree que esto podría ser “reemplazado” con el solo accionar del partido. Este es un gravísimo error que termina debilitando la lucha conjunta de los tercerizados y expone a su propio partido –y a la izquierda como un todo– a la calumniosa y reaccionaria campaña de los K de que la izquierda carecería de “representación social”. Ejemplo de esto es el canciller Héctor Timerman que salio a decir que el PO es un “partido sin obreros”...

[3] En esto el PTS bate todos los récords: solo pretende hacer “clic caja” con el pequeño sector que representa.