Socialismo o Barbarie, periódico Nº 188, 28/10/10
 

 

 

 

 

 

Un ejemplo para las jóvenes generaciones

Nuestro homenaje a Mariano

No queremos dejar pasar esta edición sin realizar nuestro sentido homenaje a Mariano Ferreyra. Si bien los autores de estas líneas no lo conocían, los hechos hablan por sí mismos. Mariano tenía sólo 23 años cuando fue asesinado… pero ya largos nueve años de militancia partidaria. Esto quiere decir que –tal como comentan los compañeros del PO– comenzó a militar a sus jóvenes 14 años, justo en momentos del estallido de la rebelión popular del Argentinazo. Se trata, ni más ni menos, que de un integrante de la generación militante hija de esos acontecimientos revolucionarios.

Todo lo que rodea a partir de ahí la vida de Mariano es representativo de la nueva generación estudiantil, popular y trabajadora que comenzó a militar en esos años, y que caracteriza a la militancia de las organizaciones de la izquierda. Mariano fue militante secundario y universitario, también probó suerte como trabajador. Mariano era un joven comprometido con la revolución socialista, que por lo tanto había hecho de la militancia el objetivo de su vida.

Pero además, su valor “simbólico” tiene otros desdoblamientos. Porque como joven estudiante asistió desinteresadamente a apoyar una lucha de los tercerizados del Roca. Desde ese punto de vista, también ha sido ejemplo vivo del apoyo del estudiantado al movimiento obrero. No se trata solamente de eso. Es el primer compañero joven asesinado por la represión patronal-burocrática en años: una honorable lista que incluye a los veintitantos compañeros del 19 y 20 de diciembre, a Kosteky y Santillán, a Carlos Fuentealba, a Jorge Julio López.

Pero su especificidad tiene que ver con que se trata de un joven proveniente de la militancia de izquierda. Esta es también una lección para las jóvenes generaciones: no para “asustarse”, sino para comprender los alcances universales del compromiso de la lucha por el socialismo. La militancia es el proyecto más apasionante que se puede tener en la vida, es lo más trascendente y realizador que hay pero, claro, es algo serio y comprometido.

Que la vida de Mariano sirva entonces para la forja de toda la joven generación militante, estudiantil y obrera; una nueva generación que debe sacar de este trágico acontecimiento una lección positiva: la lucha por la transformación socialista de nuestra sociedad es de enorme actualidad en este siglo XXI que comienza. Y para esta apasionante tarea, la más apasionante que se puede concebir, hay que prepararse seriamente cada día en materia de politización, formación y organización. Esto de la mano de la clase obrera y sus métodos de lucha de masas buscando alcanzar cada vez más amplios sectores de los trabajadores.

En fin: aprovechamos estas líneas para reiterar nuestra más profunda solidaridad, humana y socialista, con todos los compañeros y compañeras del Partido Obrero.