Socialismo o Barbarie, periódico Nº 184, 02/09/10
 

 

 

 

 

 

Viaje del juez Baltasar Garzón a Argentina

Una visita “derecha y no tan humana”

Por Ana Vázquez

Durante el mes pasado visitó la Argentina el juez Baltasar Garzón. Su paso estuvo registrado en la prensa por su presencia en los juicios por los crímenes de lesa humanidad (en Córdoba fue repudiado junto con el Secretario Luis Duhalde por simpatizantes de los acusados), en la presentación del informe anual contra la tortura del Comité por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires en La Plata, en la visita a un predio donde funcionó un centro clandestino de detención en Castelar. Dio su apoyo al lanzamiento de un consejo que promueve la candidatura al Premio Nobel de la Paz de las Abuelas de Plaza de Mayo. Además se interiorizó del desarrollo de los juicios a través de entrevistas con abogados, juristas y con la misma Corte Suprema. Casi como un “cacique” de los derechos humanos que vino a controlar “cómo iba la cosa en Argentina”.

La gloria que supo conseguir

El juez español tiene un renombre mundial indiscutido por su impulso a las causas contra los genocidas en Chile y Argentina, por la extradición de Pinochet, a quien mandó a apresar en Londres, por las causas que sostiene contra 98 militares y civiles argentinos acusados de genocidio y porque ha solicitado la extradición de 60 más.

En la democrática España lo castigaron por investigar los crímenes del franquismo suspendiéndolo de la Audiencia Nacional.

Este accionar del funcionario judicial se basa en la aplicación del principio de “jurisdicción universal”. Según éste, los responsables de crímenes de lesa humanidad pueden ser procesados en cualquier lugar del universo, porque sus delitos no sólo dañan en su país, sino a la comunidad internacional. Con ese criterio, el juez brega porque entre en funcionamiento pleno la Corte Penal Internacional, la que integra como asesor externo, cuyo estatuto está firmado desde 1998 pero aún no puede funcionar porque algunos países, como EEUU, no han ratificado el acuerdo.

Todo esto lo explicó muy bien frente a su auditorio en conferencias, charlas y en una clase magistral que dio en la Sala Ginastera del Teatro Argentino de La Plata. Su exposición se titulaba: “Justicia Penal Internacional, Derechos Humanos y Terrorismo”.

Como los títulos no se ponen por casualidad, los puntos allí enunciados abarcaban los alcances más globales de su visita a nuestro país.

Con un proyecto de ley bajo el brazo

Él mismo lo explicó abundantemente frente a otros auditorios. En estas ocasiones, no frente a abogados, funcionarios, integrantes de organismos de derechos humanos, luchadores democráticos, público en general, como fueron los ámbitos donde el centro de sus exposiciones fue la aplicación de justicia para con los genocidas.

Lo hizo en el acto por el atentado a la AMIA y en el IV Encuentro de Parlamentarios Latinoamericanos que se realizó en el Hotel Panamericano durante los días 14 y 15 de julio. Este evento es organizado desde el año 2007 por el Congreso Judío Latinoamericano, dependiente del Congreso Judío Mundial.

En el acto en la AMIA denunció al gobierno de Irán por no contribuir con la investigación realizada por las autoridades argentinas que lleva 16 años, con escándalos de por medio como el del ex juez Juan José Galeano y el del comisario mayor retirado Jorge Palacios, ambos procesados.

En el IV Encuentro expresó: “Si no hay un consenso internacional es muy difícil combatir eficazmente el terrorismo desde el Estado de derecho”. …“Cada vez hay más conciencia de que el terrorismo es un fenómeno global, universal y que necesariamente hay que combatirlo de una forma compleja. Yo creo que hay una conciencia internacional del flagelo pero es verdad que todavía los países no terminan de dar forma a lo que debe ser una respuesta”.

Su auditorio eran los dirigentes del sionismo y legisladores de nueve países de Latinoamérica.

El “terrorismo” que condenaron y discutieron cómo aunar esfuerzos para erradicar, no era el del Estado de Israel que masacra a la población palestina ni el de EEUU de la mano de Obama ni el asesinato de luchadores bajo el gobierno del presidente Lobo en Honduras.

Su combate al “terrorismo” no incluye solamente a organizaciones armadas que levantan en su programa una lucha nacional o por su independencia, como es el caso de la ETA o Hamas, sino que abarca al conjunto de la lucha de los pueblos oprimidos que se defienden de los ataques del imperialismo (yanqui o europeo) y del sionismo, así como de sus gobiernos títeres.

Por eso el juez español es conocido en su país por refrendar la represión a la resistencia vasca y catalana, dando vía libre a todas las medidas que coartan su libertad de expresión y de actividad política. Llegó a prohibir la publicación y la radio EGIN, medios de origen vasco de gran difusión en todo el estado español, que mereció el repudio hasta de las ¡Madres de Plaza de Mayo de Hebe Bonafini! que criticaron enérgicamente esas medidas.

En este Foro estuvieron destacados personajes de la oposición patronal en el Congreso. Entre los más conocidos: Margarita Stolbizer, Patricia Bullrich, Ricardo Alfonsín, Ricardo Gil Lavedra.

Días después del cónclave, estos parlamentarios presentaron un nuevo proyecto de Ley Antiterrorista avanzando aún más en el que presentaron los K en el 2007, condenando la protesta social.

Así lo denuncia en un comunicado el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, refiriéndose a este nuevo proyecto de engendro represivo: “En su artículo 1º el proyecto tipifica, decenas de medidas de lucha utilizadas por nuestro pueblo cotidianamente, como actos terroristas. En su artículo 2º el proyecto, tal cual lo realiza el presentado oportunamente por el gobierno nacional y aprobado por la mayoría de los bloques del Congreso, avanza en definir cuáles serían las organizaciones ‘terroristas’. Toda organización que lleve adelante cualquiera de las medidas de protestas tipificadas en el artículo 1º con la intención de ‘obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto, o abstenerse de hacerlo’. De esta manera y como manera de ejemplo, se acusaría de organización terrorista a toda organización de estatales que pretenda que el gobierno se abstenga de despedir trabajadores, o los desocupados que cortan rutas para pedir trabajo o por supuesto los organismos de derechos humanos que durante años y años reclamamos y exigimos, por ejemplo la anulación de las infames leyes de Obediencia Debida y Punto Final”.

El juez español no sólo vino a ver qué pasa. También vino a dar “letra” a proyectos concretos.

Paremos el proyecto de los gorilas desbocados

Premio Nobel de por medio (al cual él también está nominado por la Fundación Saramago) el viaje del conocido defensor de los derechos humanos revela que su función está al servicio de la patronal y el imperialismo en defensa de sus intereses estratégicos de clase y de salvaguarda de su “orden”. Orden capitalista que, ante la crisis económica mundial, la burguesía no sólo prepara a sus dirigentes políticos y a sus fuerzas represivas para actuar en consecuencia, sino también su legislación y sus hombres fuertes en la “creación de esa legislación” acorde a sus intereses y necesidades.

Esto incluye al juez Garzón, aunque contradictoriamente y como parte de la misma política, encarcele genocidas latinoamericanos y juzgue a los militares franquistas, que ya no tienen ninguna injerencia activa en la vida política y militar de sus países.

Los trabajadores debemos tomar entre nuestros reclamos pararle la mano a cualquier proyecto de Ley Antiterrorista, que es contra los derechos de los trabajadores y el pueblo, venga de la mano de la oposición patronal o de los K.