Socialismo o Barbarie, periódico Nº 184, 02/09/10
 

 

 

 

 

 

Sindicato de la Carne

Basta de despidos y que se pague la paritaria

Por Rodolfo Torres

El lunes 30 y el martes 31, los trabajadores del frigorífico Ríoplatense estuvieron de paro. El malestar viene de lejos, a principio de año y como un anticipo de lo que pasaría en todo el gremio hubo una tanda de 50 despidos pese a la resistencia de los obreros. La patronal siguió descargando la crisis sobre los trabajadores pero la gota que rebalsó el vaso fue la negativa de pagar las paritarias y los acuerdos salariales que vienen del año pasado y era el primer punto de la paritaria de este año: el blanqueo de todas las sumas no remunerativas y el pase al básico de estas sumas que representan un 42 % de aumento y a partir de ahí los aumentos de este año. La patronal del Río se niega apagar el aumento. Al cierre de esta edición los compañeros marcharon al Ministerio de Trabajo delegación Tigre y este dictaba la conciliación obligatoria. Como si fuese poco el sindicato no sólo que no apoya, sino que manda a provocadores rompe huelgas a agredir a los compañeros como denunció su delegado Carlos Zerrizuela.

Todos contra los obreros

La pelea entre el gobierno y la patronal “campestre” la pagan los trabajadores y no solo por el aumento del precio de la carne sino en miles de puestos de trabajo. Sólo en el sindicato capital cerraron varias empresas de ciclo dos (Marcelaruis y otros), el Frigorífico Runfo estuvo cerrado y con permanencia de sus trabajadores en la planta casi por un mes hasta que finalmente se logró la reincorporación de todos los trabajadores. El frigorífico El Látigo esta prácticamente cerrado y 500 trabajadores despedidos; en el frigorífico Bancalari hubo despidos y casi no se faena y la lista puede seguir. La multinacional brasilera, la primera exportadora mundial de carnes con varios frigoríficos en la argentina, anunció que venderá o cerrará por lo menos tres plantas, dos en el Gran Buenos Aires, la otra en Entre Ríos.

La patronal ante las trabas en la exportación y la caída libre en el consumo interno opta por cerrar, pero esta no es la única manera de descargar la crisis sobre los trabajadores. Constantini (dueño del Ríoplatense) da el ejemplo y otra vuelta de rosca a la explotación obrera negándose a pagar los aumentos, y muchos otros aprovechan e incrementan los ritmos de producción y sacan algunas conquistas que aún quedan.

Las distintas facciones de la burocracia de la carne (La federación de Fantini, el sindicato Capital y su Federación Peretti-Molina y Silvio Etchehun con  su sindicato patronal –SIGBA–) han hecho algunas acciones, marchas, algún corte de ruta pero nada en serio para frenar la brutal andanada de despidos. Todos y cada una de las facciones de la burocracia son cómplices de los ataques a los trabajadores.

Su política fue desde ponerse a gritar junto a la patronal contra Moreno por la libertad de comercio y las restricciones que pone a las exportaciones, hasta pedir subsidios al gobierno. Ahora ante los despidos masivos y cierres de plantas su política es gestionar las empresas bajo alguna modalidad de propiedad participada sea cooperativa u otra variante. Toda su política fue no molestar a la patronal, ni al gobierno, mientras la patronal y el gobierno hacen desastres en las filas obreras.

Hay otro camino al que proponen las distintas alas burocráticas: imponer por las bases un verdadero plan de lucha de todo el gremio que comience por rodear de solidaridad a los frigoríficos con problemas y que levante la bandera de la expropiación sin pago de toda empresa que cierre o despida y su funcionamiento bajo control de los trabajadores.