Socialismo o Barbarie, periódico Nº 182, 06/08/10
 

 

 

 

 

 

Elecciones de la CTA, lucha sindical y política

La lista clasista en la CTA es una realidad

El jueves 5 a altas horas de la noche venció el plazo de presentación de listas en la CTA. Se confirmó que la burocracia que conduce la central corre dividida. El hecho destacable es que desde una experiencia obrera independiente como es la Ejecutiva y el Cuerpo de Delegados del SUTNA San Fernando se presentó la Lista Clasista como alternativa a las dos de la burocracia. Esta iniciativa fue votada en asamblea general de fábrica por 500 compañeros y constituye un paso político que tiene pocos precedentes en la vanguardia obrera en los últimos años.

La coyuntura

Integrando la lista están también los compañeros de la Junta Interna del Hospital Garraham, otra de las experiencias independientes y clasistas de la CTA que más ímpetu luchador ha tenido en la última década. Y, además, cientos de candidatos de todo país: desde trabajadores y trabajadoras docentes hasta judiciales, pasando por estatales y de casi todos los gremios enrolados en la CTA.

Por si lo anterior fuera poco, el hecho contrasta en las circunstancias donde el cuerpo de delegados del subterráneo de Buenos Aires acaba de votar el ingreso a la CTA de la mano del oficialismo conducido por Hugo Yasky, el que ya está haciendo gala de este acontecimiento.

Las trayectorias opuestas del subterráneo y los obreros de FATE son razón de más para que los sectores más concientes y activos de la CTA se inclinen al apoyo de la Lista Clasista como forma no de obtener “muchos votos” sino de ir conformando un imprescindible polo clasista en su interior.

El marco en el que se darán las elecciones es uno de recuperación del gobierno K. Sobre la base de un repunte económico, y también de logros e iniciativas políticas, el dato es la levantada en la imagen tanto de Cristina como de Néstor. De ahí que Yasky corra con el “caballo del comisario”. Es decir: es el que está cantado para ganar esta elección que lejos de ser una experiencia realmente “democrática” a lo más que se va a parecer es a una fraudulenta interna burguesa. Asimismo, es evidente que el sojero De Gennaro corre con desventaja en la medida que expresa –dentro de la CTA– una oposición patronal que viene debilitada.

Mientras tanto, tanto las burocracias de la CGT, como la misma de la CTA, se las han arreglado para evitar mayores desbordes en materia salarial. Con una inflación estimada para este año en el 27%, las negociaciones en paritarias han rondado esos números (salvo en el caso de la alimentación que logró perforar este techo). Esto no quiere decir que no estén en curso conflictos de cierta importancia: por ejemplo, es el caso de los propios compañeros de FATE que el martes 3 realizaron un corte de la Avenida 9 de julio y que requieren todo el apoyo de la izquierda y los sectores independientes.

Dando un paso hacia al clasismo

En síntesis: a nivel de los trabajadores y del proceso de recomposición, lo que se está observando es una coyuntura más bien de lucha “política” donde lo que está en juego es hacer todo lo que esté al alcance para reafirmar la independencia política de las experiencias más avanzadas poniendo en pié un polo de clase. Las elecciones de la CTA deben tratar de ser utilizadas en este sentido.

Es en estas condiciones que resalta la presentación de la Lista Clasista encabezada por el SUTNA San Fernando. No se trata de un paso meramente “sindical”: se trata del paso político de un sector de los trabajadores que tendiendo a expresar una experiencia realmente clasista se planta desde una posición de independencia de clase, consecuentemente anti-burocrática, no dependiente de ningún sector patronal. No hay muchos antecedentes de esto en los últimos años. De ahí el inmenso valor de la misma y el por qué desde el nuevo MAS nos hemos puesto a disposición de esta experiencia.

Está claro, además, que lo destacable de la presentación del SUTNA San Fernando, no es el paso “sindical” en sí de presentar la lista sino su significado político. Nos explicamos: las elecciones van a ser fraudulentas, a todos los efectos prácticos será una interna burguesa dónde no van a pesar los sectores de trabajadores desde sus lugares de trabajo sino los padrones inflados con compañeros de los movimientos de desocupados o lisa y llanamente parte de los aparatos del PJ, la UCR o el PS. La importancia de la lista no es los “votos” que la misma podría o no sacar como oportunistamente se dice desde determinados sectores de la izquierda...

Por el contrario, el valor político del paso dado tiene que ver con plantarse en la pelea por ir creando un polo político de independencia de clase en la CTA. Esto como parte de una lucha más de conjunto que abarca tanto a los trabajadores encuadrados en esta central como lo que hacen parte de la CGT -o no están sindicalizados aun- en la perspectiva de una tendencia clasista nacional al cual esta presentación es una contribución concreta y un núcleo eventual de reagrupamiento.

Haciéndole el juego a la burocracia

Un hecho que no puede dejar de destacarse es que el PO y el PTS presentaron listas propias para las elecciones de la CTA[1]. Se trata de listas que van a competir -y atacar- a la encabezada por los trabajadores del SUTNA San Fernando. ¿Cómo se explica esta aberración, este escándalo divisionista, oportunista y anti-obrero? Hay tres problemas generales.

Primero el problema político. Ni el PO ni el PTS tuvieron una orientación claramente clasista para enfrentar las elecciones de la CTA. El PO se la pasó especulando con la idea, incluso, de presentarse con De Gennaro, porque el eje era “luchar contra la destrucción de la central”... Señaló abiertamente que nuestro planteo de lista clasista era “ideológico” y luego terminó llamando a un “plenario clasista” para conformar su propia lista cuando se cansó de desojar la margarita. Tuvo, en definitiva, el criterio sindicalista de ver donde podía “meter más porotos” en vez de ordenar su política alrededor del planteo político de clase que correspondía... y terminó finalmente presentándose solo[2].

En el caso del PTS, este no le venía dando ninguna jerarquía a esta batalla política contra la burocracia de la CTA[3]. Según ellos, esta pelea sería algo meramente “rutinario”... Pero al parecer, nada “rutinario” fue cuando sentaron a su delegado del subterráneo a lado de los traidores Yasky, Baradel y Estela Maldonado para impulsar un inexistente paro general que tuvo casi como único fin comenzar a fagocitarse el subte. Tampoco sería “rutinario” que en las filas de Zanon reine la máxima confusión a la hora de comprender el carácter burocrático de la dirección de la CTA.

No señor, para este grupo es “rutinario” dar la pelea para que un sector de la vanguardia obrera se eleve al plano de la lucha política intentando clarificar el carácter burocrático de la dirección de la CTA y comenzar a construir un polo de clase alternativo en su interior. ¡Parece ser que este grupo no tiene muy claro que es rutinario o que no lo es. Peor aun: muestra una creciente y peligrosa deriva oportunista!

En contra de la independencia política de clase

El segundo problema está ligado entonces a las justas relaciones que desde la izquierda deben establecerse entre la lucha sindical y la lucha política. Aunque parezca mentira, la burocracia tiene más “reflejo” que cierta izquierda a la hora de la evaluación de los procesos en curso a nivel del movimiento obrero.

En el caso de la CTA, lo que discuten las dos fracciones de la burocracia... es ni más ni menos que su relación con el gobierno. Pero parece que a nivel de la izquierda la palabra “política” estaría prohibida, sería algo meramente “ideológico”; la izquierda solamente estaría para “impulsar las luchas” como tales… pero no para elevar las mismas –y a la propia vanguardia y la base obrera– al terreno de la lucha política, al terreno de la independencia política de clase. No señor, la política dejémosela a la burocracia, entreguémosle en bandeja la lucha por la independencia política de los trabajadores. Total, por ejemplo después de haber jugado todo por el todo al apoyo de la experiencia del subterráneo de Buenos Aires… que este caiga bajo el ala de la fracción dirigente kirchnerista de la burocracia de la CTA no sería ningún problema!

Hay que ser claros: este cretinismo sindicalista de las corrientes de “izquierda” es derechismo y nada más que derechismo, nada tiene que ver con las enseñanzas de Lenin que dedicó sus máximos esfuerzos justamente a la elevación política revolucionaria de la clase obrera. Por el contrario, el sindicalismo “izquierdista” solamente expresa una adaptación al atraso de determinados sectores de la base obrera, frente a los cuales, las corrientes auténticamente socialistas revolucionarias, debemos ir no con la corriente del solo interés reivindicativo... sino contra la corriente acostumbrando a la clase obrera a los problemas políticos, a elevarse a los problemas generales de la sociedad aunque esto le caiga “antipático” a muchos compañeros.

De ahí también esté el caso de pretender que en determinados “encuentros” los obreros discutan solamente problemas “obreros”, que en las luchas sean apoyados solamente por “otros obreros”, todo esto en vez de buscar la solidaridad de otros sectores de los explotados y oprimidos, en  vez de interesarlos por todos los problemas de la sociedad.

Este sindicalismo rastrero es el que les permite, también, de manera aparatista, quitarle toda importancia a un paso de gigante como el que dio FATE al convocar a la conformación de la lista clasista. Para las sectas supuestamente “izquierdistas” eso no vale nada porque solamente les interesa sus mezquinos intereses de grupo.

Claro que lo anterior no debe llevar a la conclusión atrasada opuesta. Para decirlo redondamente, no hay obreros sin partidos, o son hoy lisa y llanamente “despolitizados” (¡pero esto también es un partido!) o son peronistas (en el caso de las generaciones más grandes). Los que sostienen esta posiciones anti-partidos invariablemente terminan en manos de la burocracia como ha sido el caso de Beto Pianelli del subterráneo hoy candidato “estrella” de Yasky.

La política revolucionaria es imprescindible. Y la lucha de tendencias políticas hace al carácter imprescindible de la democracia de los trabajadores. En todo caso, lo que hay que discriminar, obviamente, es qué política, qué corriente partidaria sirve más a los intereses y necesidades de los trabajadores para que estos se eleven de las tareas del momento a las estratégicas de la revolución social.

Cuando los organismos de la clase no valen nada

La tercera explicación del paso dado por ambos grupos tiene que ver con un escandaloso criterio en materia de relaciones entre partidos y organizaciones obreras. Se trata de la pretensión aparatista de reducir las relaciones que se producen a nivel de la clase obrera, su vanguardia y sus instituciones a meras relaciones de “partidos”[4]. El hecho es que dentro de la clase trabajadora hay un conjunto de expresiones y / o “instituciones”. Está la propia base obrera. Están sus sectores destacados o de vanguardia. Están las “instituciones” correspondientes como los sindicatos, asambleas, comisiones internas, cuerpo de delegados, comités de lucha, etcétera. Está la burocracia sindical, las direcciones independientes y también las corrientes de izquierda.

Lógicamente, las distintas tendencias burocráticas, de la izquierda e incluso las burguesas, pugnan al interior de la clase obrera por llevar adelante sus posiciones: esto es lo que corresponde. Y esto mismo es lo que hace tan ridícula y reaccionaria la concepción -expresada muchas veces por los sectores más atrasados de la vanguardia- de que podría haber obreros “sin partidos” o sin ideas políticas organizadas...

Pero corrientes como el PO y el PTS –que, hay que decirlo, no han sacado ninguna lección de las experiencias “socialistas” del siglo XX- tienden generalmente a lo opuesto: a reducir todas las relaciones al interior de la clase obrera a “relaciones de partidos”. No existiría otra cosa, no importa si determinado paso sindical o político es tomado por una ejecutiva, un cuerpo de delegados, una comisión interna… o una asamblea de 500 trabajadores, ¡si la posición lo que ese organismo ha decidido, no coincide exactamente con lo que pretendía su organización, entonces se avasalla la misma, se pretende quitarle toda legitimidad y se reduce todo a la pelea contra el otro partido que no es el propio! Este comportamiento tiene nombre y apellido, ¡no es un comportamiento leninista, se trata de una de secta oportunista!

Por el contrario, desde el nuevo MAS planteamos desde el comienzo que el SUTNA San Fernando debía encabezar esta batalla por el clasismo en la CTA. Esta batalla se ganó a nivel de FATE. Y el compañero votado por la asamblea de base de la fábrica es de nuestro partido. Pero claro, esta batalla lícitamente ganada en la base obrera... no es del agrado de estos grupos. Entonces, estos señores, contra viento y marea, en una pelea meramente de aparatos, terminan presentado sendas listas que solo servirán para competirle -desde la derecha- a la experiencia representada por el paso dado por el SUTNA llevando agua al molino de Yasky o De Gennaro.

Un paso hacia un polo de reagrupamiento clasista

En fin, la realidad es que la lista más representativa del clasismo en la elección de la CTA es la encabezada por los compañeros de FATE. La realidad también es que el paso dado por los trabajadores hace parte de la acumulación de experiencias que viene de haber echado a las trompadas a Pedro Wasiejko en asamblea, de haber votado en su momento paritarios por la base, de haber logrado imponer un cuerpo de delegados y una ejecutiva independientes, de haber desarrollado sendos conflictos en el 2007 y 2008, de haberse mantenido contra viento y marea de la provocación patronal y burocrática, y de disputarle día a día la conducción nacional del gremio, nada más y nada menos que al segundo de la CTA.

Estos datos objetivos de una de las experiencias más avanzadas del proletariado del país es lo que los ha puesto a la cabeza de la lista clasista y razón de más por la que llamamos a apoyarlos con todas nuestras fuerzas en estas elecciones para que se logren transformar en un polo de aglutinación clasista en esta central y más allá de la misma.


[1] El PCR-MST siquiera requiere de la polémica: son corrientes que ni enunciativamente defienden la independencia política de clase de los trabajadores y que siempre están a la búsqueda del acuerdo con algún ala de la burocracia. Si no pudieron cerrar –como sojeros que son- con la lista de De Gennaro y debieron presentarse de manera “separada”, es simplemente porque este los pateó!

[2] Otro “argumento” del PO fue el mayor “tamaño” de su partido y que entonces iría “a sacar más votos” en las elecciones de la CTA. ¿Qué valor tiene esto como criterio? Ninguno. Porque lo que los compañeros están desconociendo es que el que se “tiró a la pileta” para dar una batalla política ha sido un organismo de masas como el SUTNA San Fernando y eso tiene un valor objetivo que coloca la batalla y la discusión por la conformación de la lista en un terreno completamente distinto a que si fuera una mera discusión de partidos. Además, las cuestiones de tamaño partidario -y de “votos”...- son relativas: no se trata solamente del número de militantes que supuestamente cada grupo tiene, sino de la inserción y representación de cada corriente en las experiencias más importantes del proletariado: y en este sentido, el PO, tiene poco y nada que aportar…

[3] Este grupo no tuvo una posición coherente a lo largo de todo el debate por la conformación de la lista clasista: nunca colocaron la construcción de la misma como un problema político de importancia. Lo suyo más bien parece ser “el jugar de callados” dentro de la CTA como si los burócratas fueran idiotas. Luego, cuando desde el nuevo MAS colocamos esta tarea como una de primer orden y se la planteamos al SUTNA, no movieron un dedo al respecto. Cuando esto fue un hecho, hicieron todo lo posible para que el compañero que fue designado por la ejecutiva no fuera votado en la asamblea: mocionaron en contra y sacaron, sobre 500 compañeros,... un solo voto! A partir de ahí, ya comenzaron a desautorizar a FATE. Propusieron para encabezar la lista a un ignoto compañero de LAN y se retiraron de la reunión que se estaba haciendo en San Fernando. Finalmente, en el “desencuentro” del 31 de julio pasado, directamente le negaron la palabra a los compañeros del SUTNA...

[4] Por eso, como el compañero votado por la asamblea de FATE para encabezar la lista clasista, Jorge Ayala, es un compañero obrero del nuevo MAS, la lista sería lisa y llanamente “del MAS”...