Socialismo o Barbarie, periódico Nº 181, 22/07/10
 

 

 

 

 

 

Ante la destitución de la rectora del Nacional Buenos Aires

Retomemos la lucha por la democratización del CNBA

Agrupación Tinta Roja

El miércoles 14 de julio, el Consejo Superior de la UBA resolvió destituir a González Gass de su cargo de rectora y más adelante Hallú decidió designar a la vicerrectora del turno noche, Rosa López Del Águila como rectora interina, por el plazo de 45 días, hasta que el Consejo Resolutivo eleve una terna no vinculante de candidatos y el Consejo Superior elija un nuevo rector.

Esta destitución abrió una crisis institucional en el CNBA. A nuestro entender, este es un momento para reflexionar y poner blanco sobre negro quién es quién y cuáles son las reivindicaciones de los estudiantes. Esta crisis plantea nuevamente la necesidad de avanzar en la democratización del CNBA, es decir, de conquistar el gobierno de estudiantes, docentes y no-docentes sobre nuestro colegio, por lo cual es necesario debatir cómo debe intervenir el movimiento estudiantil en esta crisis abierta por la intervención del Consejo Superior, que va mucho más allá de la figura de G.G.

Luchemos contra el avance del Consejo Superior

sin depositar ninguna confianza en González Gass

Antes que nada, es importante responder una pregunta: ¿por qué el Consejo Superior destituyó a G.G.? Frente a esta cuestión se ha levantado toda una mitología que pretende hacernos creer que González Gass era un baluarte en la lucha contra la privatización y el vaciamiento del colegio y que por eso el Consejo Superior se la tenía jurada… Nada más lejos de la realidad.

Gonzalez Gass, vicerrectora de la gestión de Sanguinetti,  fue designada a dedo por el mismo Consejo Superior en 2007, de espalda a la lucha de los estudiantes por elegir nuestro propio rector. Desde ese momento, viene representando a raja tabla los intereses del Consejo Superior y atacando al movimiento estudiantil (lo más reciente son las sanciones de 2009, pero su primera medida en 2007 fue sancionar estudiantes que participamos de la asamblea que tomó el colegio). Frente a la venta del campo de deportes, su política fue abrir un estacionamiento (¡!) para generar recursos propios; en el conflicto del turno noche y cuando 230 compañeros se quedaron libres, defendió la posibilidad de unificar divisiones, lo que significaba en la práctica el cerrar progresivamente el turno.  Es decir, González Gass  fue durante todo este período la herramienta del Consejo Superior contra el movimiento estudiantil en el colegio.

Sin embargo, la infatigable lucha de los estudiantes contra la política del Consejo Superior la fue desgastando: 3 tomas en 3 años de gestión minaron progresivamente su autoridad. Tres años de lucha que llevaron a que los estudiantes, por medio de su propia experiencia, la reconozcan como agente del Rectorado.  La toma del año pasado contra las sanciones y por el derecho de manifestarse el día de “La Noche de los Lápices”, prendió una luz amarilla en la relación de G.G. con las autoridades de la UBA. El Rectorado preocupado por la duración de la lucha y la firmeza de los estudiantes, empezó a cuestionarla por su impotencia a la hora de contener los reclamos estudiantiles.  Pero es este año, ante la incapacidad de G.G. para cumplir los mandatos del Consejo Superior e imponer el cierre del turno vespertino, que las autoridades de la UBA deciden reemplazarla. Por decirlo de alguna forma, G.G. era el arma con que el Rectorado venía a imponer su política, pero la lucha de los estudiantes la melló, la dejó sin filo. Quieren destituirla para imponer un nuevo rector desde arriba que venga a cumplir los planes de vaciamiento contra el colegio. Debemos tener bien en claro que si el campo de deportes no se vendió y el turno noche sigue abierto, no es gracias a G.G. que viene atacándonos desde que asumió, sino gracias a la movilización  y la lucha estudiantil.

¿Cerrar la crisis institucional o democratizar el CNBA?

La crisis institucional abierta en el colegio es la manifestación actual del régimen antidemocrático que los estudiantes venimos cuestionando desde la lucha del 2007, por lo tanto no se resuelve simplemente con la continuidad de G.G., ni retrotrayendo lo actuado a la situación previa a su destitución. Mientras sigan rigiendo las reglas de juego del Consejo Superior, siempre ellos van a tener la potestad para hacer de nuestro colegio lo que quieran. Ante el ataque del Consejo Superior y su voluntad de elegir otro rector de manera antidemocrática, los estudiantes debemos no sólo frenar el avance del rectorado, sino al mismo tiempo contraponer nuestro programa histórico: ¡por un Consejo Directivo que gobierne el colegio y elija rector!

En el año 2007, ante la elección de rector en los preuniversitarios, los estudiantes del Nacional y del Pellegrini empezamos a discutir la necesidad de democratizar nuestros colegios.

Hasta hoy, los preuniversitarios no son considerados Unidades Académicas, por lo cual las decisiones sobre nosotros pasan por el Consejo Superior de la UBA, quien a su vez elige nuestro rector. El Rectorado de la UBA es quien desde hace años quiere vender el campo de deportes, el que ordenó cerrar las nuevas divisiones del turno noche y en términos generales, quien se somete a la asfixia presupuestaria impuesta por el Gobierno Nacional y trata de tapar esos baches a través de políticas de ajuste o auto-financiamiento (convenios con empresas privadas, por ejemplo) y privatización (posgrados pagos).

Por eso, democratización significa que el gobierno del colegio esté en mano de los estudiantes, docentes y no-docentes, quienes estudiamos y trabajamos día a día en él y lo venimos defendiendo con la movilización; no en manos del Consejo Superior de la UBA, un órgano completamente antidemocrático (los Consejeros Docentes, que tienen el 50% de representación en la Asamblea Universitaria y los Consejos Directivos, son votados por sólo 700 docentes titulares de los 35.000 que tiene la UBA) que viene intentando privatizar el colegio y la UBA desde hace años.

La lucha por la democratización en el colegio es la lucha por la defensa de la educación pública, frente a los intereses de la  camarilla enquistada en el Rectorado de la UBA que se reparten la caja de la Universidad en base a los diferentes acuerdos políticos, atacando a los estudiantes, docentes y no-docentes que formamos parte de ella.

En 2007 los estudiantes votamos el proyecto de un Consejo Directivo con 9 docentes, 7 estudiantes y 2 no-docentes, con posibilidad de elegir rector, que gobernara efectivamente. A través de la lucha de 2007 y 2008 (con tomas en ambos preuniversitarios) se logró imponer la creación de Consejos Resolutivos, pero el Rectorado, desoyendo la posición de docentes y estudiantes, estableció que la conformación sería de 8 docentes, 4 estudiantes y 2 graduados, sin posibilidades de elegir rector, y prácticamente sin casi ninguna atribución para gobernar el colegio.

Por eso es que entendemos que no es tarea de los estudiantes, ni de los docentes que realmente defendemos al Colegio Nacional Buenos Aires y a la educación pública, “cerrar” la crisis institucional que abrió el Consejo Superior para que todo siga igual. La crisis se abrió porque toda la estructura está podrida desde sus cimientos.  El único camino para empezar a salir de esta crisis es retomar el proceso y la lucha por la democratización que iniciamos en 2006.

Esto pasa, en primer lugar, por rechazar la designación de López del Águila como rectora, porque representa una provocación y un avance del Consejo Superior en sus intentos por designar un rector desde arriba. Pero como respuesta no podemos oponer simplemente la restitución de G.G., designada por el mismo Consejo Superior, ni apoyar ningún candidato o terna que no se comprometa a encabezar la lucha por la democratización. Los estudiantes defendemos la necesidad de autonomía del CNBA, por eso debemos volver a poner en la agenda la lucha por Consejos Resolutivos/Directivos democráticos (9-7-2) que elijan rector y gobiernen efectivamente nuestro colegio.