Socialismo o Barbarie, periódico Nº 173, 01/04/10
 

 

 

 

 

 

Pilkington: despidos, pintadas truchas, congresales y paritarias

Prepararse para lo que viene

Publicamos el volante que desde el Nuevo MAS llevamos a la fábrica esta semana. En el mismo se polemiza con el ingreso de los congresales de la burocracia a la fábrica. Éstos habían sido mandados por la patronal al depósito (a cinco cuadras de la fábrica) por el repudio de los compañeros, este hecho significó un triunfo político en el conflicto del año pasado. Los congresales se votan en la lista nacional al sindicato cada cuatro años, y como la burocracia tiene mil y un mecanismos para que no haya oposición clasista, terminan siendo el personal permanente de la burocracia adentro de las fábricas. El odio a estos traidores  en la base de Pilkington llevó a que los mismos trabajadores amenazaran con parar la producción cada vez que entraba un congresal, echándolos inmediatamente de la planta. Ahora la patronal volvió a la carga para volver a meter a la burocracia cotidianamente, y para ello le dio 600 pesos a cada compañero para que los dejen entrar.

Se cumplió un año del inicio del conflicto, una verdadera rebelión obrera contra tantos años de manoseo patronal. Un triunfo parcial pero importante que logró la reincorporación de todos los despedidos. Los trabajadores hicieron una demostración de lo que puede la fuerza de la lucha. Fuerza que se consiguió gracias a la unidad que se forjó en las asambleas democráticas de todos los trabajadores. No se logró todo lo que se quería, pero lo más importante fue que se le paró la mano a la empresa, es decir, el conflicto terminó imponiendo otra relación de fuerzas más favorable para los trabajadores, ésta ya no pudo hacer y deshacer a su antojo. Hasta el día de hoy siguen esos límites invisibles pero muy concretos que le ponen los obreros a la sed de ganancia de la patronal. Esa relación de fuerzas es la que la empresa quiere revertir a su favor.

El extraño caso de los congresales

El ingreso de los congresales causó bronca y desilusión en muchos compañeros, porque en esos congresales se concentra todo el odio al sindicato, a sus traiciones y entregadas. Todavía está muy fresco el recuerdo de la patota de carneros que vinieron a romper el conflicto.

Pero este hecho muestra las profundas contradicciones que hay en la fábrica producto del triunfo del año pasado. En primer lugar es absolutamente raro, por no decir insólito, que los empresarios den plata a los trabajadores para que dejen entrar al sindicato. Si bien es un vuelto para ellos, casi 37.000 dólares (calculamos 600 pesos por 230 obreros efectivos) lo habitual es que ese vuelto se lo queden ellos y no que lo repartan entre los trabajadores.

En segundo lugar, el desánimo de muchos compañeros expresa un sano reflejo: no todo se compra con plata. Cambiar reivindicaciones políticas (que no entren los congresales) por plata es un mecanismo muy perverso que usa la patronal en todos lados. Por ejemplo a fines del año pasado el gobierno y la patronal le otorgaron beneficios económicos a los trabajadores del Subte a cambio de negarles el reclamo político: el reconocimiento legal del nuevo sindicato y así se levantó el conflicto que paralizaba a media ciudad de Buenos Aires.

Tercero, es muy difícil decir no a esa plata, ya que se podía crear una división jodida entre los compañeros que necesitan  el dinero y otros compañeros que preferían no tocar esa plata a costa de privarse de algo, porque ambos (el que quería agarrar y el que no) son buenos compañeros que se la jugaron durante el conflicto. Lo mejor hubiese sido hacer una asamblea general de la planta, para debatir y tomar una decisión entre todos.

Hay otro aspecto a mencionar: que los congresales estén adentro no quiere decir que se la lleven de arriba. Les tienen que hacer sentir todo el odio y el desprecio que les tienen. Por ejemplo, no hay que saludarlos, hay que hacerles el vacío y que se sientan como lo que son: “forros” de los traidores del sindicato. Que sufran cada vez que tengan que entrar a la planta.

No dejar entrar a los congresales era un símbolo del odio que ustedes les tienen a la burocracia del sindicato y es buenísimo, pero si no se derrota del todo a la burocracia traidora y no se la echa de la seccional y del sindicato nacional, que volvieran era una cuestión de tiempo. Por eso era totalmente insuficiente no dejar entrar a los congresales. Había que hacer algo más y todavía se puede: organizar una verdadera oposición a  la burocracia del sindicato y organizar una lista seccional como primer paso para echarlos.

La “Familia” Pilkington no vuelve más y nunca existió

La empresa quiere hacer y deshacer a su antojo, quiere revertir esa relación de fuerzas que le impuso la lucha obrera. Y esto cobra mayor importancia cuando están por empezar las paritarias, tanto de salario como de condiciones de trabajo. La paz social está por terminar y la empresa volvió a traer a Zanello para intentar volver a ponerse dura.

Algunos compañeros idealizan la situación anterior; “antes estábamos mejor”, dicen, pero eso no era tan así. No hay que olvidarse de que con Arruagarrena y los “brazucas” o con el “viejo” pueden cambiar algunas formas y modales, pero no el contenido, y el contenido es que la empresa siempre quiere explotar más y más al obrero.

Durante muchos años se fue perdiendo poder adquisitivo y condiciones de trabajo, para vivir hay que meter horas extras a morir, pusieron el horario extendido, el 6 x 2, la flexibilización laboral, los contratados y los pibes de agencia, etc., y si no explotan más es porque no pueden, no porque no quieren. Y no pueden porque el conflicto estableció otra relación de fuerzas.

Ellos quieren meter a los líderes en la línea cuando quieran y como quieran. Ellos quieren subir la producción cuando quieran y como quieran. Ellos van a intentar por todos los medios recuperar la situación anterior al conflicto, cuando hacían y deshacían a su entera voluntad. Para ese objetivo usarán todos los medios a su alcance: meter a los congresales, sacar volantes falsos, hacer pintadas truchas, intentar confundir a los trabajadores, dividirlos, impedir la realización de asambleas, etc.

Efectivizar a los contratados

Parte de la ofensiva de la patronal es despedir a los pibes que están hace mucho tiempo por contrato o por agencia, pero fueron despidos selectivos, no masivos. El año pasado la empresa echó a casi todos los contratados y de agencia antes del conflicto. La patronal también aprende de sus errores. Ahora manda un mensaje a los contratados: no se junten con los efectivos, y mañana, cuando provoque un conflicto, no los va despedir a todos juntos, intentará usar a los contratados contra los efectivos para seguir produciendo y les prometerá e incluso efectivizará a algunos. Esto ya lo hicieron en muchas empresas, por eso es muy importante tener una política hacia los compañeros contratados y no dejarlos a merced de la empresa.

La efectivización de todos los pibes contratados y por agencia debe ser una bandera de los efectivos, porque es una injusticia, es ilegal y sobre todo porque es la única manera de mantener la unidad de la fábrica.

Compañeros: para mantener la relación de fuerzas, para obtener parte de nuestros reclamos en las paritarias, para mantener la unidad lograda, hay que hacer asamblea para charlar entre todos, efectivos y contratados, los problemas que van surgiendo, y no permitir que los dividan ni la patronal ni el sindicato.

Con mucho respeto, y siempre dispuestos a apoyar la decisión de los trabajadores,

Nuevo MAS (Movimiento al Socialismo)