Socialismo o Barbarie, periódico Nº 169, 04/02/10
 

 

 

 

 

 

¡Solidaridad obrera y popular con Haití!

Tras la tragedia del terremoto del 12 de enero, la ya crítica situación de los trabajadores y el pueblo de Haití ha empeorado en términos gigantescos.

Esta heroica y aguerrida población protagonizó durante siglos revoluciones y revueltas contra sus distintos opresores.

Con el triunfo de la primera revolución negra contra el dominio francés en sus manos, abrieron el camino a las luchas de la independencia. Pero semejante experiencia revolucionaria también alertó a sus verdugos, que castigan hasta el día de hoy tamaño atrevimiento.

Los yanquis y los sucesivos gobiernos nacionales, algunos más títeres que otros, pero todos feroces contra los trabajadores y el pueblo pobre, como la siniestra dictadura de los Duvalier, siguieron cobrándose venganza.

No se quedaron atrás los gobiernos latinoamericanos que desde el 2004, colaboran en la ocupación del país de la mano del amo imperialista. Disfrazados con la piel de cordero de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, son los que continúan la ocupación, cometiendo toda serie de atropellos y degradando las ya deplorables condiciones de vida de este sufrido pueblo.

Y hoy, luego de esta catástrofe “natural”, que sólo naturaliza los padecimientos para los que viven en casuchas y no para los habitantes de los barrios ricos, Haití es víctima de una redoblada invasión yanqui.

Invasión que, con el pretexto de la ayuda humanitaria, está produciendo más estragos que alguna solución.

A la búsqueda de víveres en los edificios de los supermercados derruidos por parte de los damnificados, respondieron con la represión. Días posteriores al sismo, lanzaron alimentos desde helicópteros, provocando la desesperación y la pelea por el mismo entre la población hambrienta.

Ante el colapso total de los más que precarios hospitales y lugares de atención sanitaria, organizaron vuelos para trasladar a los heridos más graves y que necesitan un largo tratamiento, a consejo de los médicos. Pero desde el miércoles pasado hasta hoy (que reanudaron algunos vuelos) se negaron a llevarlos porque no se sabe “quién va a pagar los tratamientos médicos”. ¡El gobierno yanqui seguro que no! ¡Si Obama pide más presupuesto para la guerra contra el terrorismo! ¡Si deja morir en la calle a cualquier trabajador yanqui que no tenga cobertura médica, cómo va a salvar la vida de un haitiano negro!

Como en toda tragedia provocada por el capitalismo lo primero son los negocios. Días después del terremoto circularon noticias de adopciones, de movimiento de niños a Europa. El sábado 30 de enero publicaron los diarios la noticia de que fueron detenidos en la frontera 10 estadounidenses pertenecientes a la Iglesia Bautista de Central Valley, que trasladaban 33 niños sin papeles a República Dominicana. El argumento era que los llevaban a un orfanato, perteneciente a la institución Refugio de Niños La Nueva Vida. La justicia haitiana los acusa de tráfico de niños, incluso algunos de los menores y sus familias han declarado que no son huérfanos. La justicia yanqui salió en auxilio de los captores y es posible que se los juzgue en el mismo EEUU. ¡Posibilidad que contempla la ley de Haití!

Con tanta “ayuda humanitaria” desplegada, no quedan dudas del verdadero propósito de las fuerzas armadas yanquis y su comparsa latinoamericana encabezada por el presidente Lula.

Rechacemos la ocupación yanqui y de la MINUSTAH

Con esta ocupación, quieren impedir cualquier posible levantamiento del pueblo haitiano, que varias veces los ha puesto en jaque. Quieren evitar que la situación estalle por el justo odio y desesperación de la población indefensa y asolada.

Por su parte, el Presidente del país no ha dicho ni hecho nada, más que justificar su silencio declarando “que el dolor es mudo”. Es como si estuviera en París o en Londres de vacaciones. Es un gobierno y un estado inexistentes, que deja hacer a las tropas de ocupación.

Frente a esta dramática situación, la vanguardia obrera y juvenil, los luchadores populares y los partidos de izquierda, debemos repudiar este ataque del imperialismo.

Al mismo tiempo, debemos organizar la efectiva ayuda humanitaria a Haití, para que la solidaridad obrera y popular llegue y no quede entrampada en las redes imperialistas.

A este objetivo el nuevo MAS compromete su esfuerzo y te invita a sumarte con armas y bagajes.