Socialismo o Barbarie, periódico Nº 168, 22/01/10
 

 

 

 

 

 

El MST y su posición frente a la crisis del Banco Central

Oportunismo sin fin

Por Ana Vázquez

Después de “olvidarse” durante meses de su apoyo a la patronal sojera, desde ya que sin hacer público ningún balance crítico, autocrítico o a-crítico de su posicionamiento frente al enfrentamiento K-popes del agro, el MST aparece oponiéndose a la renuncia de Redrado, echado por los K de la dirección del Banco Central.

Aunque la oposición se vista de seda...

Todo el mundo vio cómo en los primeros días del año el MST salió corriendo a realizar un acto frente al Central que los medios de comunicación interpretaron –no había otra manera de hacerlo– como de apoyo a Redrado.

Luego, sus referentes se preocuparon de aclarar: “Con o sin Redrado, del BCRA no debe salir ni un solo dólar para pagar ese fraude que es la deuda externa. Tanto los K como Redrado y la oposición de derecha coinciden en pagar y volver al FMI. Sólo si ganamos los trabajadores y el pueblo esos millones se destinarán a dar trabajo, vivienda, salud y educación” (Declaraciones de Marcelo Parrilli).

Hicieron lo propio mientras convocaban y participaban de un acto frente al Congreso llamado por la CCC, el Foro de la Deuda Externa, y otras organizaciones políticas de izquierda y sociales el pasado lunes 11, que oh! “casualidad”, coincidía justamente con la convocatoria de Cobos a una reunión de la oposición en el Parlamento para ver “cómo proceder frente a la crisis”… Y otra vez los medios interpretaban profusamente el mismo como “de apoyo de la izquierda a la oposición”.

Pero si nos atenemos a esta declaración (y nos olvidamos de todos los pasos políticos prácticos dados…) la misma no dice lo esencial, lo que hay que decir en estas condiciones: que la clave desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores, no es que “no salga un solo centavo del Central” (los socialistas queremos lo contrario: arrancarles todos los “centavos” a estos buitres que manejan el Banco para crear puestos de trabajo, aumentar los salarios y desarrollar obras públicas), sino que de ninguna manera, sea mediante dineros de las reservas, sea mediante recursos presupuestarios, se lleve a cabo ajuste sobre ajuste en los salarios y puestos de trabajo de los trabajadores.

Es este elemental criterio de clase el que le falta al MST (y ni hablar del PCR) en su constante búsqueda de un ala patronal bajo la cual recostarse; no importa si en el medio de estas orientaciones de “acuerdos amplios” lo que se termina hipotecando es la independencia de clase de los trabajadores.

Hoy como ayer, el MST se pega a la oposición al gobierno sin distinguir la camiseta “de clase” que tiene puesta.

El no pago de la deuda y la lucha anticapitalista

El no pago de la deuda externa es una justa reivindicación democrática y antiimperialista de los trabajadores y el pueblo. La misma debe ser levantada, entre otras cosas, para subrayar que es una hipoteca que viene pesando de generación en generación de los trabajadores y que es un mecanismo por el cual se mantiene atado al país –con mil cadenas– a la dependencia del imperialismo.

Sin embargo, hay que decir algo más: no se puede levantar esta reivindicación –como se ha hecho en el pasado– independizándola del resto del programa de la lucha contra el capitalismo (o como si fuera la solución a todos los problemas).

Es decir, el no pago de la deuda no es una “variable independiente” que resolviéndola soluciona toda la “ecuación”. Es un punto fundamental pero que hace parte de otros más: la estatización bajo control obrero de toda la banca y los depósitos, la expropiación de todas las empresas que suspendan, despidan o pretendan cerrar sus puertas, el aumento general de los salarios y el freno a los despidos, etcétera.

Es decir, se trata de una reivindicación que a diferencia de como se manejó en los 80 por el viejo MAS, debe ser enfocada desde el ángulo de la lucha anticapitalista y por la independencia de clase de los trabajadores y no de manera “independiente”.

Lo anterior significa que junto con la unidad por el reclamo del no pago de la deuda, es necesario levantar un perfil de clase, independiente de todos los sectores patronales, para que esta reivindicación avance hacia una apuesta de cambio revolucionario, de real independencia del imperialismo, sólo posible bajo la dirección de la clase obrera.

Si junto con el no pago no se levanta una alternativa de clase, se cae en el bolsillo roto de cualquier salida demagógica patronal u oportunista. La izquierda consecuente y la vanguardia independiente, deben dar pelea para que estas posiciones no confundan a los trabajadores y los metan detrás de un sector patronal que es otro abismo, aunque sea antiK.

¡Claro que esto no lo puede hacer el MST, que no tiene balance, ni memoria, ni aprendizaje de la experiencia histórica, ni nada!