Socialismo o Barbarie, periódico Nº 167, 30/12/09
 

 

 

 

 

 

Renuncia del ministro Posse

El árbol y el bosque

Docentes de Capital

Con el repudio generalizado de la base docente que impulsó por abajo el no inicio de las clases si no renunciaba el reaccionario ex diplomático de la dictadura devenido a ministro PRO, Abel Posse presentó su renuncia el pasado 23 de diciembre. Ocupará su lugar el actual diputado del PRO, Esteban Bullrich.

Luego de apenas 11 días de gestión el escritor y ex diplomático debió renunciar ante el escándalo de sus públicas declaraciones en las que reivindicaba el proceso militar, ponía en duda el número de nuestros 30.000 detenidos desaparecidos y abogaba por la baja de imputabilidad hasta los 12 años para niños que, según sus “pedagógicas” y “humanísticas” concepciones, dejaban de ser menores y se convertían sólo en eso: “delincuentes”.

El flamante y fugaz ministro no se privó de pronunciarse sobre todo lo humano y lo divino y por supuesto, los ataques contra los trabajadores de la educación estuvieron en el blanco de sus críticas. Llegó a hablar de “secuestro ideológico” de los docentes y el “salvaje derecho a huelga” ejercido por ellos. Pero el repudio no se hizo esperar y el enojo de la base docente por la ofensiva reaccionaria sobre los trabajadores docentes con el escándalo de “las escuchas” y los espías en Educación que motivaron la caída de Narodowski, estalló en indignación y en la firme decisión de no comenzar las clases si Posse no renunciaba.

También desde sectores del “progresismo” salieron a repudiarlo: desde la Multisectorial, las Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, ATE y referentes del kirchnerismo, pero sólo para sancionar “moralmente” sus declaraciones contra las libertades democráticas y los derechos humanos, pero en modo alguno para plantear el problema de fondo de la crisis educativa ni mucho menos el problema salarial de los docentes. Es más, por ejemplo Filmus, salió a manifestar su agrado por el reemplazante Esteban Bullrich, a quien considera “un hombre con vocación de diálogo”.Como siempre, para el “progresismo” son todas cuestiones de formas y de gestos “simbólicos”, jamás de peleas concretas como el salario, las condiciones de trabajo, etc, y en cuanto puede deja entrever su disposición al diálogo y la colaboración, aun con una gestión rabiosamente privatista, reaccionaria y antipopular como la de Macri en todos los órdenes, no sólo en la política educativa.

Por su parte la gestión macrista, en boca de Rodríguez Larreta, salió a reivindicar el nombramiento de Posse y consideran “que no fue un error” y que no se le dio la oportunidad de mostrar y ejercer una gestión.

A juzgar por el estrepitoso comienzo…no hace falta mucho para saber cómo serían los fines.

Los 17 gremios de la Educación de la Ciudad, estuvieron “a la retranca” de la base docente y de la sociedad en general, ya que no salieron a plantear ninguna medida de lucha para echar a Posse, y fue con la presión y la bronca desde abajo que se consiguió la renuncia. La bronca de los compañeros docentes además, viene de mucho atrás, ya que se cierra un año con las manos vacías y sin ningún plan de lucha ante una gestión que plantea “aumento salarial cero”, presupuesto “cero” (ver SoB Nro “Alumno PRO”) a la que la burocracia sindical espera enfrentarse haciendo apelaciones morales.

Aunque las señales de crisis políticas hacia el interior del PRO son evidentes, hay señales inequívocas de su lógica política a seguir: efectivamente y en un sentido, Posse “no fue un error”, como no es un error la política de seguridad y el accionar de la Policía Metropolitana. Con peores o mejores “modales”, la política neoliberal y represora de Macri intentará seguir siendo la misma.

No ve que la realidad es otra, que más allá del giro electoral a la derecha que lo catapultó al gobierno, hubo un Argentinazo del cual la Ciudad fue epicentro y donde se expresaron las consecuencias sociales más brutales del neoliberalismo, y que hay una sociedad que no está dispuesta a tolerar fascistas como funcionarios de educación. La gestión de Macri tampoco se da cuenta que los trabajadores de la Educación no sólo defienden las libertades democráticas, sino que están dispuestos a pelear por salario, mejores condiciones de trabajo y en defensa de la escuela pública y que, esto es lo distintivo, los trabajadores comienzan a darse cuenta del pérfido rol que juega la burocracia sindical. Burocracia que, responda tanto a la CGT como la CTA, es la valla de contención para que los trabajadores no se autodeterminen, ni se organicen democráticamente, ni luchen por lo suyo. Todo en aras del “diálogo” y la “conciliación” con la patronal, en este caso el Estado porteño.

Por todo esto, es necesario impulsar más que nunca desde abajo la lucha independiente del Estado, el gobierno, y jugarse con todo al desborde de la burocracia para que el conjunto de los trabajadores entre y aporte al proceso de recomposición de la clase trabajadora en curso. Contamos para esto con invalorables experiencias hechas en el gremio docente como la lucha de los SUTEBAs opositores.

Respecto a la crisis educativa abierta en la Ciudad de Bs. As. y la caída de Posse, creemos como dice el dicho: “que el árbol no impida ver el bosque”.

Consideramos repudiable la designación de personajes detestables como Posse y que esto no se termina en una pelea en el plano de las libertades democráticas, sino que debemos ir a pelear por todo: uniéndolo a la pelea por salario, por más presupuesto, por la disolución de fuerzas represivas como la Metropolitana, etc. Para eso la primera tarea es el desborde del cerco de la burocracia y la conquista de la independencia política de los trabajadores.