La Bosch no es una fábrica más, es una multinacional alemana que es numero uno a nivel mundial en la producción de auto partes, cuenta con un total de 250.000 trabajadores. Desde que estalló la crisis viene llevando adelante un plan de reestructuración mundial, despidiendo a miles de obreros, ahora le llegó el turno a la planta de Gral. San Martín.
La empresa despidió a todo el personal pagando la indemnización (ver reportaje en pág. 4), pero los trabajadores están ocupando las instalaciones en defensa de la fuente de trabajo, el salario y las condiciones de trabajo. Esta lucha debe ser rodeada de solidaridad por todos los trabajadores de la zona. La contundente ocupación de la planta da una idea de la fuerza que tienen los obreros pero no solo depende de ellos, es un deber rodear de solidaridad efectiva y el primer paso es realizar un acampe en la puerta. El lunes se realizó una movilización que llegó hasta la General Paz, y al cierre de esta edición se preparaba una marcha a sede de la
UIA.
Ir al gremio a dar pelea
La burocracia de la UOM no ha hecho gran cosa y es evidente que ve con buenos ojos que una interna independiente de la zona desaparezca. Pero lo que se trata es de frenar este ataque
antiobrero, porque si pasa lo de la Bosch seguirán en otras empresas. Este es un gran ejemplo de cómo las patronales descargan el peso de la crisis sobre las espaldas obreras, porque no se trata de que las automotrices estén en recesión, en este mismo momento se está reactivando la industria automotriz, sino de cómo quieren aumentar los márgenes de ganancias a costa de las espaldas obreras. La crisis capitalista la deben pagar la patronal y no los trabajadores.
Toda la base del gremio debe saber y estar alerta de este ataque, para eso hay que ir a la base del gremio a dialogar, a pedir fondo de huelga y a crear un movimiento que le exija y le imponga a la
UOM, en principio a los delgados de base de la zona, un plenario de delegados en la puerta de la Bosch y un paro seccional en el camino de un paro general. Hay que hacer una carta abierta a todos los compañeros para dialogar y crear una corriente que le imponga el paro a la burocracia.
Por la estatización bajo control Obrero
Es un secreto a voces que la planta la va a comparar (o la compró) un grupo inversor (Río Bravo), pero el tema es en qué condiciones compra la fabrica. Acá entra tanto el tema de la organización, es decir, la continuidad o no de la interna, el salario, la antigüedad y la condiciones de trabajo.
Está fresco en la memoria de los metalúrgicos el caso de Paraná Metal, el traspaso a otro dueño conlleva una reestructuración de personal, otras condiciones de trabajo, baja salarial y otras “linduras” por el estilo. La opción de la cooperativización tampoco es una salida de fondo que garantice las fuentes de trabajo, el salario y las condiciones, ya que la nueva cooperativa debería competir en el mercado con pulpos como la Bosch entre otras. Por lo tanto la salida de fondo es la estatización bajo control obrero. Es seguir el camino del Francés y de Massuh que por medio de la lucha se le impuso al gobierno la estatización. El gobierno que se dice nacional y popular juega desde el ministerio y otras instituciones a buscar un comprador sabiendo que éste no reconocerá la antigüedad, y sin garantizar la continuidad de todos los puestos de trabajo y las condiciones. Se baraja una baja salarial de cerca del 40%. Por eso en las negociaciones los trabajadores deben plantear la única salida que garantice la continuidad de todos en las mismas condiciones de salario y de trabajo: la estatización bajo control obrero.
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Todos somos la Bosch
• Extendamos el fondo de lucha
• Exigir e imponer un plenario de delegados y el paro seccional
• Por la estatización bajo control obrero