Socialismo o Barbarie, periódico Nº 167, 30/12/09
 

 

 

 

 

 

El régimen K, en alerta meteorológico

Termina el año y no hay felices fiestas para nadie. Los Kirchner y la oposición de derecha siguen enzarzados en una disputa sin resultado a la vista para ellos, pero con la chapa ya puesta para los trabajadores: van a salir perdiendo, a menos que se pongan en pie de guerra para defender el salario, las condiciones de trabajo y el empleo. Aventuras y desventuras de un régimen político con perspectivas de tormentas nada aisladas y alta probabilidad de granizo. De lo que se trata es de quién va a tirar las piedras: las patronales y sus políticos o las luchas obreras.

El último mes del año dejó más tela para cortar de lo habitual para esta época. Si bien los Kirchner buscaron aprovechar las sesiones parlamentarias hasta el mismo 10 de diciembre, la guerra por el control del Congreso recién está en sus primeros escarceos. Entretanto, el gobierno metió mano por decreto a las reservas para pagar deuda en 2010; sigue el fuego cruzado entre Poder Judicial, gobierno y oposición; Macri exhibe su capacidad de gestión para enterrarse solo, y Duhalde pide ayuda para tratar de desenterrarse. Pasemos revista a estos problemas, que siguen dando muestra de los problemas que tienen los Kirchner y todos los políticos capitalistas para transformar de una vez por todas a la Argentina en un “país normal”.

Macri Recursos Humanos e Ingesta de Sapos S.A.

Es una suerte para Mauricio Macri no haber tenido que hacer nada para ser rico y famoso, más que nacer en la familia indicada. Porque si pretendía destacarse como “hacedor” (afiches amarillos con la H mediante) y por sus dotes para la gestión, lo único que está “haciendo” son papelones, a cuál mayor que el otro.

Se metió en problemas con el “Fino” Palacios, cana fascista cuyo único mérito verificable fue ayudar al nene de papá cuando lo secuestraron. Salió maltrecho de la renuncia de su custodio personal para caer en la sartén al rojo de Ciro James, secuaz del “Fino” dedicado a espiar “zurditos” y armar causas a opositores ideológicos, políticos y hasta comerciales. Cuando parecía que al Correcaminos Macri ya no le quedaba dinamita en la cara por explotar, se le ocurre echar por el caso James al ministro de Educación, Narodowski (un tecnócrata derechoso, nada mucho peor que eso), y poner a otro fascista convicto y confeso, Abel Posse.

Ahí sí que saltó de la sartén al fuego. Ahora el nuevo ministro es Esteban Bullrich, el hombre que le robó el sello Recrear a su primer propietario, Ricardo López Murphy. Toda gente re-educada, ¿viste?

Los hombres del PRO ya las habían pasado fuleras tratando de justificar el “error” de designar a Palacios. Después de Ciro James ya no sabían dónde meterse, y lo de Posse fue la catarata que desbordó el vaso. Si esto no fue el entierro definitivo de una prometedora candidatura presidencial para 2011, se le parece mucho.

Por suerte, la política burguesa argentina genera todo el tiempo alternativas interesantes. Carlos “Hamlet” Reutemann sigue deshojando la margarita de la indefinición, de modo tan irritante que sacó de las casillas al ex general del conurbano (en retiro nada efectivo) Eduardo Duhalde. El masacrador del Puente Pueyrredón descubrió que aún puede brindarle servicios a una burguesía que constata espantada cómo sus representantes políticos se incineran a lo bonzo. Por ahora, su único activo es el beneplácito de la burguesía, la mala imagen de los Kirchner y el apoyo del mayor burócrata sindical pro campo, Gerónimo Venegas, capo de otra institución de la nueva política, las 62 Organizaciones Peronistas y Sojeras.

La dependencia del Poder Judicial

Otra sacrosanta institución del régimen, el Poder Judicial, está mostrando su “independencia” de un poder... y su dependencia del otro. En efecto, no pasa día sin que los Kirchner desde el Ejecutivo y la oposición de derecha desde el Parlamento, se anoten fallos a favor y en contra, a veces casi uno como réplica del otro. Un juez declara la constitucionalidad de la Ley de medios. Otro dice lo contrario. Otro asegura que la fortuna personal de los Kirchner es un dechado de transparencia. Otro conmina al gobierno a darle a la lista Celeste de oposición en los aeronavegantes la titularidad del sindicato (durante años a cargo de la Verde de Alicia Castro, embajadora en Venezuela). Aníbal Fernández, jefe de gabinete, se rehúsa. Gritos en el cielo y nuevos fallos. Esta vez el gobierno retrocede. Clarín pasa a la ofensiva con dos o tres dictámenes que lo favorecen. Pero el último viernes del año, otro juez exige a Ernestina de Noble la extracción de ADN de sus hijos adoptivos (posibles hijos de desaparecidos) antes de la feria judicial.

Antes, durante y después de cada uno de estos pronunciamientos del “independiente” Poder Judicial, operaciones varias (públicas y de las otras) del gobierno, de la oposición, del Grupo Clarín. Aprietes, zanahorias, palos, amenazas, promesas: ascensos, juicios políticos, campañas de prensa a favor (o en contra), favores y disfavores varios, simbólicos o en metálico. Vaya “alivio” para la clase capitalista: por el lado de uno de los tres poderes, la “seriedad institucional” y la ausencia de conflictos está garantizada. Según parece, 2010 va a ser un año de consolidación del funcionamiento de los honorables mecanismos de la democracia...

Tambores de guerra en el Congreso

El fin de las sesiones ordinarias no ha terminado para nada con el embrollo parlamentario, que no ha hecho más que empezar. Por lo pronto, ya hay una movida de la oposición para voltear el decreto de necesidad y urgencia de Cristina Kirchner manoteando las reservas del Central para pagar deuda en 2010. Los derechistas más encocorados quieren ir por todo: desde la Ley de medios hasta las retenciones, pasando por los recursos presupuestarios, los impuestos, la coparticipación y un largo etcétera. Ah, y si los Kirchner juegan al veto (como ya sucedió con la reforma política), se reservan el derecho a patear el tablero, con juicio político (De Narváez) u otras herramientas menos drásticas.

Las primeras escaramuzas en el Parlamento fueron por la composición (primero) y la presidencia (después) de las comisiones parlamentarias, en Diputados y en el Senado. Vaya, se nota que los Kirchner perdieron el control de ambas cámaras: nunca nadie le había prestado el menor interés a esas cuestiones, pero como quedan dos largos años de convivencia (que, según todo indica, será más bien a las trompadas que a los abrazos), cada voto cuenta. Recordemos que la Ley de medios se pudo votar rápido gracias a que en el Senado el oficialismo logró raspando el despacho de la comisión respectiva. Y todo parece asegurar que en el 2010 cada ley, cada proyecto, cada decreto, va a ser objeto de una dura negociación. ¡Milagro: el sistema político argentino recupera mecanismos parlamentarios! A la fuerza, claro: el próximo Ejecutivo, del signo que sea, mientras tenga la más ínfima minoría, tirará al tacho de basura estas vetustas prácticas.

Mientras tanto, el pronóstico es muy claro: el Parlamento no podrá ser el centro de las decisiones por encima del Ejecutivo, pero a la vez el gobierno no está en condiciones de refrendar sus iniciativas en el Congreso (salvo negociaciones y consensos que hoy no asoman para nada). En ese marco, esta venerable institución probablemente va a ser más fuente de crisis gubernamentales que otra cosa, sobre todo si la discusión política pasa por los diputados en las bancas y no por los trabajadores en las calles.

Economía: ‘la atamo con alambre, la atamo’

Un tema obsesiona a los Kirchner: cómo mantener el gasto público –llave maestra para al menos intentar recomponer la imagen alicaída entre el electorado– en un contexto de creciente deterioro de las cuentas fiscales. Es sabido que la cuenta real (no la dibujada) da déficit post pago de intereses, algo que se sostiene sólo gracias a la madre ANSeS. Encima vienen los pagos del 2010 con canje de bonos (y oferta a los hold outs) incluido. ¿Cómo se sale de ésta?

Idea de Amado Boudou: pagar los vencimientos con fondos del Central, que no se resentirían demasiado si sigue la actual debilidad del dólar y la moderada pero real recomposición de reservas. El llamado Fondo del Bicentenario (vaya simbolismo: 200 años de pagar y seguir pagando una deuda exterior que jamás se salda) derivaría unos 6.600 millones de dólares a cancelar vencimientos. Gracias a un conveniente articulado de la Ley de Presupuesto, si el gobierno cierra el canje de deuda y está en condiciones de emitir deuda nueva, los fondos frescos irían a parar a las arcas de De Vido. Obras públicas, inversiones “del Bicentenario”, promesas y/o torniquetes a gobernadores e intendentes, préstamos condicionados a fiscos en problemas... nada que no existiera antes del 28 de junio de 2009. Pero habiéndose sacado de encima (por el 2010, claro) el problema de los vencimientos de deuda.

Esto, que parece el mejor de los mundos para los Kirchner, depende de una palabra: si. El esquema cierra si el canje sale bien, si se puede emitir deuda a tasa razonable, si la crisis internacional no vuelve a meter la cola y dejar todo en agua de borrajas (ya pasó este año), si no hay estallido social en alguna provincia por falta de fondos (los déficits provinciales son cada vez más alarmantes), si no aparece otra crisis política, y sobre todo, si los trabajadores se bancan sin hacer olas una inflación estimada para 2010 del 18 por ciento, con paritarias hoy en el cepo. Porque en ese caso, tanto los Kirchner como la oposición gorila (y la burocracia sindical) pueden ir buscando dónde guarecerse: la granizada les va a caer encima a todos.

Preparase para un año de luchas

EL fin de año también estuvo movido en el estratégico proceso de recomposición de la clase obrera. La heroica lucha de las obreras y obreros de Kraft puso sobre el tapete nacional la existencia de una nueva generación de trabajadores y que a su cabeza se ubicaban sectores independientes de la burocracia y del gobierno. Si bien la lucha terminó con una derrota parcial, a nivel de la organización y conciencia se consolidó al interior de la fábrica el sector más independiente. La lucha de Kraft ganó los medios y la simpatía de la población contra los despidos y la represión.

Pero la que amenazó con cambiar toda la coyuntura fue la lucha de los trabajadores del Subte por la inscripción del nuevo sindicato. Los cimientos del “modelo sindical” se vieron conmovidos y la burocracia estuvo  al borde del ataque de nervios.  Millones vieron o intuyeron un camino para sacarse de encima a estos dinosaurios que han entregado las luchas de  los trabajadores. El acuerdo alcanzado que cambia logros políticos (la inscripción) por logros económicos (bolsa de trabajo, caja compensadora, dos francos semanales) evitó dar un duro golpe a la burocracia de conjunto y potencialmente extender el proceso de la recomposición a franjas más amplias y quizás de masas. Este es el centro de la crítica que le hacemos con franqueza a la dirección mayoritaria de la experiencia del Subte.

Pero el año no termino ahí para la vanguardia independiente, la Marrón de FATE fue contundentemente ratificada por las bases y ratificó su hegemonía en el cuerpo de delegados (12 sobre 14 delegados) y su proyección como alternativa de dirección a la Lista Violeta encabezada por el segundo de la CTA, Pedro Wasiejko.

La existencia de la vanguardia independiente y las presiones reivindicativas, luego de un año donde el nivel del poder adquisitivo cayó, preanuncian un año de luchas tanto de estatales como de obreros industriales por aumento de salario pero también contra los ajustes y despidos con los cuales intentan que la crisis siga recayendo sobre las espaldas de los trabajadores.

Para intervenir en esas luchas con una clara estrategia para que ese proceso se encamine hacia un nuevo movimiento obrero clasista, independiente y revolucionario, desde el nuevo MAS comprometemos nuestros mejores esfuerzos.