Socialismo o Barbarie
 

 

 

 

 

 

Frente a la crisis mundial hace falta una opción anticapitalista y socialista

El capitalismo no va más

La crisis económica del capitalismo mundial desatada hace más de un año con el estallido de la burbuja financiera, es un hecho de consecuencias inconmensurables, que impacta de lleno en la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo.

Con la caída del Muro de Berlín y del falso socialismo de los países del Este, la burguesía mundial montó un colosal aparato de propaganda contra los trabajadores. Fueron las discursos del fin de la historia, de la derrota final del socialismo, del fin de las ideologías y de la lucha de clases.  El socialismo había fracasado, el capitalismo era el único sistema posible, garantía de un eterno y armonioso desarrollo para la humanidad.

La burguesía mundial le tiró por la cabeza los escombros del Muro de Berlín a los trabajadores y los oprimidos. Con este veneno ideológico intentó castrar sus luchas...era el fin de la utopía, el sueño de la emancipación humana había fracasado, de allí en adelante solo quedaba el imperio de Wall Street.

Pero ahora es el capitalismo neoliberal el que aparece fracasando no menos rotundamente.

Y no se trata sólo de la caída de las cotizaciones en las bolsas... ante los ojos estupefactos de la humanidad el capitalismo desnuda todas sus falacias y sus miserias. Los popes del imperialismo mundial, defensores acérrimos de la propiedad privada y la libre empresa, han incinerado cientos de miles de millones de dólares en los altares del capitalismo para apagar un fuego que amenaza con quemar hasta la mismísima "Estatua de la Libertad".

Es que la crisis acecha a los principales símbolos del capitalismo mundial. Instituciones fundantes del dominio imperialista yanqui como la Chrysler y la General Motors están al borde de la quiebra. En EE.UU. la banca Lehman Brothers, fundada en 1850, junto con otros 50 bancos han desaparecido de la faz de la tierra.

Los capitalistas están dispuestos a cargar todo el peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores y sectores populares. Ya estamos viviendo alrededor del mundo una masacre general del empleo.  En los últimos meses 50 millones de trabajadores perdieron sus puestos, y la sangría recién comienza. Los gobiernos capitalistas junto con las patronales y el incondicional apoyo de las burocracias sindicales de todo el mundo buscan extorsionar a los trabajadores proponiéndoles una precaria estabilidad laboral a cambio de una sustancial rebaja de salarios y condiciones de trabajo.

Todos los recursos económicos de la humanidad, administrados por los gobiernos patronales se destinan irresponsablemente a salvar a los capitalistas y sus condiciones de explotación a costa de las más elementales necesidades vitales de los trabajadores y oprimidos. Estamos frente a la reducción al absurdo del capitalismo, luego de décadas de dominio neoliberal, de canto a las bondades del mercado y de la iniciativa privada, los ideólogos de la burguesía han implorando que el estado intervenga para salvarlos. Una vez que se han deglutido las ganancias es hora de socializar las perdidas.

El capitalismo está en crisis... ¡que reviente!

La crisis económica del capitalismo ha abierto un debate sobre cuál es la salida a la misma. Las distintas potencias imperialistas, tratan de salvar el status quo neoliberal con algún parche por aquí y otro por allá.  Al tiempo que los voceros del progresismo aspiran a un nuevo "new deal" que inaugure un renovado "estado de bienestar"... Pero se olvidan de dos cosas: la primera es que el "estado de bienestar" no fue simplemente un hecho "económico", sino una acción política que estuvo determinada por el terror de las burguesías de todo el mundo a la revolución socialista.  Y la segunda cuestión es que el capitalismo es un sistema social marcado por una sed insaciable de ganancias a despecho de la reproducción humana y de la naturaleza. Se trata de una lógica perversa que -como fue demostrado hace más de siglo y medio por Marx- inevitablemente lo lleva de crisis en crisis porque socava estos dos manantiales de la riqueza, el trabajo humano y la naturaleza.

Nosotros entendemos que el capitalismo no tiene nada que merezca ser salvado, como decían los estudiantes del Mayo Francés: "No hay que ponerle parches, la estructura está podrida".

Un sistema social que ha arrojado a una tercera parte de la humanidad a la miseria extrema, arruinado a continentes enteros, que se sostiene sobre la masacre permanente de pueblos como en Iraq, Afganistán y Palestina, que se ha fagocitado los recursos de la naturaleza poniendo en peligro cierto la supervivencia misma de la especie. Un sistema social que se para sobre la explotación y opresión de la inmensa mayoría de la humanidad merece ser echado al basurero de la historia.

Desde el ¡Ya Basta! y el Nuevo MAS, en el Frente de Izquierda, estamos convencidos que esta crisis pone a la humanidad en una encrucijada histórica. Esta bancarrota es un impacto tremendo en la conciencia de millones y millones de trabajadores y estudiantes en todo el mundo. La crisis y deslegitimación del neoliberalismo crean mejores condiciones para el desarrollo y recuperación de la conciencia anticapitalista y socialista.

Sin embargo, con esto no alcanza. El capitalismo no se va a caer por sí solo. Es necesario derribarlo.

Tenemos que organizarnos para darle la estocada final. Desde el ¡Ya Basta! MAS, creemos que los estudiantes tenemos que poner en pie un movimiento estudiantil anticapitalista y socialista, que pelee junto a los trabajadores por terminar de una vez y para siempre con el capitalismo, y que luche por construir una nueva sociedad, sin explotados ni oprimidos, el socialismo.

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