Socialismo o Barbarie, periódico Nº 152, 04/06/09
 

 

 

 

 

 

Balance de la jornada del 27

El “paro” de la CTA y la lucha por
un nuevo movimiento obrero

Por José Luis Rojo

El pasado miércoles 27/5 la CTA realizó un “paro nacional”. En realidad, no fue un verdadero paro nacional y no sólo dado el carácter minoritario de esta central. Se trata de que siquiera se jugó a realizar una verdadera paralización de los gremios y sectores que agrupa. Esto era absolutamente previsible. Fue llamado por los medios; no convocó a una sola asamblea en los lugares de trabajo; en ningún momento planteó perspectiva alguna de continuidad; ni se colocó verdaderamente un programa que fuera más allá del reclamo político del reconocimiento de su personería gremial. Desde el nuevo MAS planteamos que había que aprovecharlo donde se pudiera, pero de ninguna manera dimos nuestro apoyo político a esta convocatoria.

A los pies de Yasky, Baradel y cia.

Sin embargo, corrientes como nuestros actuales aliados en el Frente de Izquierda y los Trabajadores, el PTS[1], lamentablemente se compraron el buzón saliendo a jugarse el todo por el todo a “cambiarle el contenido” a la medida[2]. En vez de destacar las lecciones de los recientes triunfos de Massuh y Pilkintong, colocaron en el centro de su política el llamado a que “todos los sindicatos llamen al paro del 27 de mayo”[3].

Al servicio de lo anterior argumentaron que “el del 27 de mayo es un paro que debería tomar toda la clase trabajadora en defensa propia. Por ello tenemos que exigir también, en todos los sindicatos de la CGT, un llamado unificado”[4]. Es decir, plantearon una política de pura ciencia ficción y, por lo tanto, completamente irrealizable. ¡Ficción que sólo sirvió para lavarle la cara a la burocracia de Yasky!

Insistimos: una tarea que por lo ridículamente desproporcionada, terminó redundando lisa y llanamente en un puro seguidismo a la dirección de la CTA. Los compañeros llegaron al colmo de sentar –sin ninguna necesidad que los justificara– a su miembro en el Cuerpo de Delegados del Subte al lado de Yasky, Maldonado, Baradel, Tito Nenna y Micheli cuando el anuncio del susodicho “paro”. Un  claro ejemplo no del necesario y hasta obligatorio frente único para la lucha real... sino de escandaloso seguidismo a la burocracia sindical.

Pero hay más: en el caso del PTS se estaría en presencia de un “giro orgánico” que va más allá del problema –en definitiva “táctico”– de cómo ubicarse frente al “paro” del 27. Se trataría de un giro de más largo alcance que pareciera apostar a que el proceso de recomposición en curso –que con idas y vueltas viene desarrollándose desde comienzos de la década– se canalizaría vía la CTA. Una central que sólo es “mitad” sindicato: la otra mitad es corriente político-sindical centroizquierdista. Y cuyo “mito fundacional” no es muy memorable que digamos[5].

El 27M: sin pena ni gloria

Pero veamos primero el verdadero alcance del “paro general”. Entre docentes y estatales (los gremios principales de esta central) el “acatamiento” fue bien dispar. Mayor entre los docentes de la Capital, difícil de cuantificar entre los estatales; desigual en el interior del país. Entre los metalúrgicos de Villa Constitución, se trabajó normalmente. Lo mismo ocurrió en Telefónicos de Capital (a pesar de que Marín, uno de sus dirigentes, es miembro de la dirección nacional de la CTA). En el Neumático, Wasiejko hizo parar por unas horas las plantas de Firestone (está confirmado que la patronal pagará las horas de la “medida de fuerza”…) y Pirelli. En FATE, única fábrica donde se realizó una asamblea para resolver al respecto, la base decidió no parar junto con los burócratas que vienen de traicionar su lucha del año pasado. Otro lugar de tradición de lucha, el Hospital Garrahan, también decidió no parar. En el Hospital Francés y en el ANSES los compañeros ni siquiera se enteraron que estaba convocada una medida de fuerza…

Como de costumbre, Yasky y Cía. llamaron al paro por los medios: no realizaron una sola asamblea de base. El único sector que verdaderamente se hizo escuchar fueron los trabajadores del Subterráneo de Buenos Aires, los que aprovecharon la ocasión para realizar una paralización de dos horas por sus propias reivindicaciones[6].

Eso es lo que había que hacer: ¡aprovechar la convocatoria donde realmente se la pudiera aprovechar, pero no salirla a vender como un “paro nacional” hecho y derecho cosa que nunca podría haber sido y no fue!

Las fuerzas están en la tendencia a la ocupación de fábrica

Frente a la realidad del 27M, no es casual que nadie –gobierno, empresarios, oposición patronal, CGT y medios– haya tomado demasiado en serio la “medida de fuerza”. Lamentablemente, corrientes como el PTS salieron a esgrimir el balance de que el paro habría mostrado “fuerzas para enfrentar a los capitalistas”[7]

Claro que hay fuerzas para enfrentar a los capitalistas: pero éstas están en otro lado de donde las ve el PTS. Anidan no en el “paro” convocado por la burocracia ceteísta (o en las burocracias de todos los colores que en todo el globo están jugadas a la contención de los reclamos de los trabajadores frente a la crisis): arraigan en el proceso de lucha y desborde a la burocracia sindical que está expresándose en la incipiente tendencia mundial a la ocupación de fábricas y la estatización.


[1] Hay que habituarse a que es de las mejores tradiciones del movimiento obrero el que se polemice francamente incluso cuando se están llevando adelante tareas en común como la actual participación en la campaña electoral.

[2] Una larguísima lista de organizaciones tuvieron la misma ubicación que el PTS: el PC, la CCC, el MST, la Darío Santillán, etc.

[3] La Verdad Obrera n°325.

[4] La Verdad Obrera, ídem.

[5] Nos apresuramos a recordar que el nacimiento de la CTA estuvo marcada por la nada gloriosa traición de la mayor lucha docente que se recuerde: el “Maestrazo” de 1987. Volveremos sobre esto.  

[6] No se puede perder de vista la situación específica de los compañeros del Subte en mortal pelea con la UTA y en la brega por el reconocimiento de su nuevo sindicato. Que en estas condiciones, los compañeros hayan aprovechado la brecha abierta por la convocatoria de la CTA está perfecto pero no cambia el carácter de conjunto de la medida de fuerza convocada por Yasky y Cía. ni podría implicar generalizar una política sólo a partir de esta experiencia.  

[7] La Verdad Obrera n°327.