Socialismo o Barbarie, periódico Nº 149, 16/04/09
 

 

 

 

 

 

Cumbre de la OTAN

La guerra de Obama

Por Claudio Testa

La Cumbre de la OTAN, realizada a continuación del G-20 en la frontera franco-alemana, fue ocasión de un estallido de furia como no se veía desde hace tiempo. Decenas de miles de manifestantes venidos de toda Europa expresaron su repudio a este frente único militar del imperialismo, organizado para masacrar a los pueblos que se rebelan contra su dominación.

Sin embargo, el aspecto más relevante de la Cumbre de la OTAN es el contraste entre la magnitud de ese repudio y las escasas resoluciones concretas que Obama logró arrancar a sus aliados.

Después de muchas presiones, Obama sólo obtuvo un acuerdo de compromiso para enviar 5.000 efectivos europeos suplementarios a Afganistán... y habrá que ver cuántos realmente llegarán allí.

Además, estos 5.000 efectivos son “no combatientes”, una forma extraña que han inventado los europeos de participar en una guerra. De ese total, 3.000 serán desplegados para custodiar las “elecciones” truchas que el gobierno títere de Kabul organiza en agosto. Los otros 2.000 tendrán como misión entrenar al ejército y a la policía del “gobierno” afgano, lo más lejos posible de donde transiten los talibán.

Esta reticencia de los gobiernos europeos tiene que ver, en primer lugar, con la impopularidad en Europa de la infame guerra colonial de Afganistán. Por eso, el centro de los discursos de Obama fue convencer a los europeos que los talibán amenazan más a Europa que a EEUU... porque están geográficamente más cerca.

El argumento infantil de Obama no convenció. Hay muchos países que están más cerca que Europa... pero no están amenazados porque no han agredido Afganistán.

Pero la otra poderosa razón de las reticencias europeas es que todos los analistas serios opinan que se trata de una guerra imposible de ganar.

Sin embargo, Obama ha decidido doblar la apuesta. Ha emprendido lo que en verdad es una nueva guerra, de consecuencias potencialmente más peligrosas que la de Iraq. Es la que el historiador Immanuel Wallerstein llama “«Af–Pak»: la guerra de Obama”. Es decir, intervenir también ampliamente en Pakistán, ya que la resistencia antiyanqui se apoya y se extiende en ese país.

Esto ya se venía haciendo puntualmente con Bush, pero ahora Obama propone generalizarlo. Detrás de su charlatanería “progre”, están asomando planes de guerra aun más amplios (y, probablemente, más disparatados) que los de Bush.


Nota:

1.- Immanuel Wallerstein, “«Af–Pak»: la guerra de Obama”, Agence Global, 01/04/09 (en www.socialismo-o-barbarie.org, edición del 12/04/09)