Socialismo o Barbarie, periódico Nº 148, 03/04/09
 

 

 

 

 

 

Se realizó la IV Reunión Internacional de la Corriente SoB

Una crisis histórica

La semana que pasó se realizó en Buenos Aires la IV reunión de nuestra joven corriente internacional. Ésta contó con la asistencia de los compañeros del PST de Honduras, del PST de Costa Rica, de Praxis de Brasil, de SoB Bolivia, del Agrupamiento por el Socialismo de Paraguay, del nuevo mas de la Argentina y también de un núcleo de compañeros chilenos que próximamente comenzarán la actividad en su país. La compañera Flor, integrante de la tendencia CLAIRE del NPA y miembro de SOB Internacional, nos hizo llegar su saludo. También llegaron saludos de diversos grupos revolucionarios de otros países.

La discusión política más importante giró en torno a la caracterización de la nueva situación mundial abierta por la crisis. Respecto de la misma se insistió que en había que comprenderla como un acontecimiento histórico, es decir de uno que apunta a desplegar el conjunto de las contradicciones y tendencias que contiene en su seno a lo largo de todo un período de tiempo. Sobre esta base, además, se precisó que lo que se está viviendo a ojos vista es una profundización de las tendencias depresivas de la economía mundial, tendencias que ya han convertido a esta crisis en la más grave desde los años 30 y que podría llegar a emular (e incluso superar) a la vivida en esos años.

La caracterización anterior no quita, sin embargo, que todavía los desarrollos más “espectaculares” estén en el terreno de la crisis económica misma con una aplicación todavía desigual respecto del traspaso de las tendencias de la crisis al terreno de la lucha de clases.

Es decir, por un lado, y sin perder el carácter verdaderamente global de la actual crisis, su aplicación incluso en el terreno de la economía no deja de ser todavía desigual en algunas regiones como es por ejemplo el caso de América del Sur (en Centroamérica la crisis ya está pegando muy duro por la vía de la limitación de las remesas y la “repatriación” de fuerza de trabajo).

Pero hay otra desigualdad: la que tiene que ver con las manifestaciones políticas y sobre todo a nivel de las luchas de la crisis. En realidad, el hecho cierto es que las manifestaciones políticas se viene incrementando: desde Grecia e Islandia hasta los países del Este europeo y ahora podría ser el caso de la reunión de crisis que se anuncia del G-20 en Londres.

También a nivel de la lucha de clases la dinámica parece ser creciente: si es un hecho que no se puede desconocer que el impacto de la crisis se aplica sobre una clase obrera que en sí y para sí es “hija” del capitalismo neoliberal (con todas las consecuencias que esto ha entrañado), al calor de la crisis un proceso de recomposición de los trabajadores en el orden mundial parece estar comenzando a abrirse paso.

Es que la crisis impacta sobre países que en las últimas décadas han gozado de una enorme estabilidad social: países del centro del mundo como los EEUU, la mayoría de los de la UE o el caso de China. El solo hecho de comenzar a plantearse que estas clases obreras se están comenzando a mover da cuenta de las circunstancias históricas de la actual crisis en curso. Esto más allá de casos más “extremos” y radicalizados como es el hecho de cómo en Francia se está poniendo de “moda” que en circunstancias extremas de despidos y para asegurar –por ahora los planteos sólo llegan hasta ahí– los montos indemnizatorios, ya van varios casos de que los trabajadores toman de rehenes a gerentes o personal jerárquicos de las plantas hasta que se les asegura la satisfacción de sus reclamos.

Es decir, se trata de una experiencia que desde hace décadas no se ponía en práctica[1] y que puede estar indicando un ciclo de aguda radicalización de las luchas obreras como consecuencia de la continuidad y profundización de la crisis.

En el contexto anterior se abordaron –con más especificidad– las situaciones de Francia, Centroamérica y Brasil. Respecto del caso de Francia, es obvio que el traslado de los acontecimientos al centro del mundo, sumado a la tradición de lucha de su clase obrera y el peso del trotskismo en ese país, requiere de parte de nuestra corriente el ponerle atención política y práctica a los desarrollos que se vayan dando en este país.

Por otra parte, como está señalado, la reunión le dio gran importancia a la discusión acerca de Centroamérica y Brasil. Respecto de la primera región, que constituye una cierta “unidad”, se insistió en el carácter “desestabilizador” que tiene la abrupta reducción de las remesas principalmente provenientes de los EEUU, así como la situación donde en todos los países del área día a día están retornando miles de trabajadores emigrantes que ahora, de vuelta nuevamente en sus países de origen, no se sabe bien a qué se van a dedicar…

Respecto del caso de Brasil, su importancia es obvia: una desestabilización de este país (el más estable en los últimos años en Latinoamérica) podría llevar a una radicalización ulterior del ciclo de las rebeliones populares de la región. Quizás incluso esta posible desestabilización es más posible aun hoy que en el pasado, en la medida que Brasil depende aun más del mercado mundial y del giro de los acontecimientos internacionales que muchos de los demás países, y así como estos factores venían trasmitiendo “estabilidad” en los últimos años, hoy ocurre exactamente lo inverso: cuando más “avanzado” es el país menos puede basarse en la ley de las ventajas del atraso que pueda realmente “desacoplarlo” de la dinámica de la crisis mundial.

Está claro que los debates acerca de la situación del movimiento trotskista mundial, el planteo de la necesidad de una Conferencia Internacional frente a la crisis, así como dar impulso a la propia construcción de nuestra corriente en las actuales circunstancias creadas por la nueva situación mundial (de corriente del Cono Sur a Latinoamericana y de ahí a comenzar a enfocar la atención para “cruzar” el Atlántico) fueron otros tantos de los apasionantes debates de nuestra reunión, parte de cuyas conclusiones se expresaron en la exitosa charla organizada por la Librería Marxista Gallo Rojo el pasado viernes 27 de marzo.


[1] En el caso Argentino, por ejemplo, estas prácticas eran comunes en el ascenso obrero de los años ’70, el más importante en la historia del país, pero no llegó a darse en oportunidad del Argentinazo del 2001.