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Papelera Massuh
Basta de vueltas: estatización bajo control de
los
trabajadores
Por
Patricia López
Al cierre de esta
edición, nos informan que el nuevo inversor no se presentó.
Pasaron a cuarto intermedio para el jueves que viene. Es
evidente que fue una maniobra más de la patronal y el
Ministerio para seguir dando largas al asunto. Con más
fuerza que nunca, ¡hay que exigirle al gobierno la
estatización de Massuh!
Después de dos meses de lucha en la papelera Massuh, los
trabajadores se aprestan a salir una vez más este miércoles
4 para el Ministerio de Trabajo de la Provincia. En esta
audiencia debería presentarse el nuevo inversor que pondría
el capital para volver a producir. Los trabajadores llevan
el pliego de condiciones que votaron en asamblea, para
presentarlo a la nueva patronal: preservación
de todos los puestos de trabajo; ninguna rebaja salarial;
que no bajen a nadie la categoría; que se respete la antigüedad.
Las condiciones que suelen imponer estas “nuevas
firmas” que aparecen a hacerse cargo de empresas paradas,
son al revés de lo que se pide en el pliego, como en el
caso de Paraná Metal: despidos, rebaja salarial, ningún
aumento por un año, flexibilización laboral, cambio de
convenio, etc. Así que lo más probable es que, si la nueva
patronal aparece, los compañeros tengan que jugarse el
resto en una nueva lucha para imponer su pliego de
condiciones. Y además, están las trampas: esta nueva
empresa es nueva en todo sentido, porque antes no existía;
la formaron en estos días “acreedores” de Massuh, que
“alquilarían” la fábrica para hacer trabajos a pedido,
a cuenta de la deuda que Massuh tiene con ellos. El salario
de los trabajadore, seguiría a cargo de Massuh el
escurridizo. La cosa suena muy precaria, y con mucha letra
chica.
Si el inversor no aparece o impone condiciones que los
trabajadores no pueden aceptar, vuelve a ponerse sobre el
tapete qué hacer con la fábrica. Y ya no quedaría otra
opción, si se quieren defender los puestos de trabajo, que
la estatización de la empresa.
En verdad, el
principal acreedor de Massuh no son los que formaron
esta nueva firma, sino, justamente, el
Estado, al que la empresa le debe millones. Aunque el
gobierno comprara la fábrica en vez de expropiarla, le
costaría muy poca plata, ya que podría descontar esa
deuda. Y si el Estado es dueño del 25% de Papel Prensa, ¿qué
le impide invertir en la fábrica que venía proveyendo de
papel a varios ministerios y otras dependencias oficiales?
El gobierno no tiene excusa para dejar caer esta fábrica:
1) a causa de la deuda, le saldría muy barata; 2) tendría
su propio proveedor de papel para todas sus dependencias, o
sea que ahorraría dinero.
Para los trabajadores, también sería muy favorable,
porque además de asegurar la fuente de trabajo, contarían
con la estabilidad laboral que da trabajar en el Estado. Y a
menos que se cierre la República Argentina, si hay algo que
el Estado nunca va a dejar de usar es miles de toneladas de
papel, por más crisis que haya.
Los trabajadores no tienen por qué seguir esperando, ni
aceptar condiciones desfavorables de una “nueva”
empresa. Tienen todas las razones para exigir la estatización,
y muchas posibilidades de lograrla.
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