Socialismo o Barbarie, periódico Nº 146, 05/03/09
 

 

 

 

 

 

Papelera Massuh

Basta de vueltas: estatización bajo control de
los trabajadores

Por Patricia López

Al cierre de esta edición, nos informan que el nuevo inversor no se presentó. Pasaron a cuarto intermedio para el jueves que viene. Es evidente que fue una maniobra más de la patronal y el Ministerio para seguir dando largas al asunto. Con más fuerza que nunca, ¡hay que exigirle al gobierno la estatización de Massuh!

Después de dos meses de lucha en la papelera Massuh, los trabajadores se aprestan a salir una vez más este miércoles 4 para el Ministerio de Trabajo de la Provincia. En esta audiencia debería presentarse el nuevo inversor que pondría el capital para volver a producir. Los trabajadores llevan el pliego de condiciones que votaron en asamblea, para presentarlo a la nueva patronal: preservación de todos los puestos de trabajo; ninguna rebaja salarial; que no bajen a nadie la categoría; que se respete la antigüedad.

Las condiciones que suelen imponer estas “nuevas firmas” que aparecen a hacerse cargo de empresas paradas, son al revés de lo que se pide en el pliego, como en el caso de Paraná Metal: despidos, rebaja salarial, ningún aumento por un año, flexibilización laboral, cambio de convenio, etc. Así que lo más probable es que, si la nueva patronal aparece, los compañeros tengan que jugarse el resto en una nueva lucha para imponer su pliego de condiciones. Y además, están las trampas: esta nueva empresa es nueva en todo sentido, porque antes no existía; la formaron en estos días “acreedores” de Massuh, que “alquilarían” la fábrica para hacer trabajos a pedido, a cuenta de la deuda que Massuh tiene con ellos. El salario de los trabajadore, seguiría a cargo de Massuh el escurridizo. La cosa suena muy precaria, y con mucha letra chica.

Si el inversor no aparece o impone condiciones que los trabajadores no pueden aceptar, vuelve a ponerse sobre el tapete qué hacer con la fábrica. Y ya no quedaría otra opción, si se quieren defender los puestos de trabajo, que la estatización de la empresa.

En verdad, el principal acreedor de Massuh no son los que formaron esta nueva firma, sino, justamente, el Estado, al que la empresa le debe millones. Aunque el gobierno comprara la fábrica en vez de expropiarla, le costaría muy poca plata, ya que podría descontar esa deuda. Y si el Estado es dueño del 25% de Papel Prensa, ¿qué le impide invertir en la fábrica que venía proveyendo de papel a varios ministerios y otras dependencias oficiales?

El gobierno no tiene excusa para dejar caer esta fábrica: 1) a causa de la deuda, le saldría muy barata; 2) tendría su propio proveedor de papel para todas sus dependencias, o sea que ahorraría dinero.

Para los trabajadores, también sería muy favorable, porque además de asegurar la fuente de trabajo, contarían con la estabilidad laboral que da trabajar en el Estado. Y a menos que se cierre la República Argentina, si hay algo que el Estado nunca va a dejar de usar es miles de toneladas de papel, por más crisis que haya.

Los trabajadores no tienen por qué seguir esperando, ni aceptar condiciones desfavorables de una “nueva” empresa. Tienen todas las razones para exigir la estatización, y muchas posibilidades de lograrla.

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