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La
des-Unión Europea
“¡Sálvese quien pueda!”
EEUU
se nos presentaba a los salvajes del tercer mundo como el modelo
de capitalismo, que había que imitar... y obedecer.
Este “modelo” se ha ido al diablo.
Pero
también otro modelo se ha desmoronado: el de la Unión
Europea como ejemplo de integración regional capitalista.
La UE aparecía como el arquetipo de lo que debía ser el
Mercosur, por ejemplo. De un soplido, la crisis también
acabó con este “modelo”.
Ahora
resulta que los bancos y entidades financieras de los
distintos países de la Unión Europea, están igual o peor
que los de EEUU. La UE enfrenta así la mayor prueba de su
historia... Y el resultado es categórico: ha sido
incapaz de afrontar unida la crisis.
Primer
acto: al diablo con la “Constitución” neoliberal
europea
Después
del fracasado intento de aprobar una “Constitución”
europea (sepultado en el 2005 por los referéndums de
Francia y Holanda), los gobiernos decidieron pasar por alto
la opinión popular y, en diciembre de 2007, firmaron en
Lisboa un nuevo Tratado “constitucional”. Aunque ya fue
repudiado en el único país donde se hizo un referéndum
–Irlanda–, el Tratado de Lisboa fue puesto en vigencia.
Este
Tratado “constitucional” es simplemente un manual de
neoliberalismo, que impone la privatización hasta del
aire que se respira, y proscribe las estatizaciones y
nacionalizaciones, y el proteccionismo que traba la “libre
competencia”. Pero, al arreciar la crisis en los últimos
días, la respuesta de los gobiernos fue cargarse la
“constitución” de Lisboa y disponer –inmediamente
y sin consulta alguna con la UE– nacionalizaciones
de los bancos y entidades financieras que se estaban
desplomando, para protegerlos.
Esto
tiene una gran importancia política. Desde hace años,
todos los gobiernos de la UE responden a las protestas y
reclamos obreros, estudiantiles y populares, diciendo que es
imposible satisfacerlos, porque eso contraría tal o cual
norma de la Unión Europea y/o del Tratado de Lisboa. ¡Pero,
cuando el capital financiero lo necesitó, las “normas”
y el Tratado fueron al tacho de basura en 24 horas!
Segundo
acto: estamos de acuerdo en que no estamos de acuerdo
Pero,
con o sin “constitución”, lo peor es que la UE puso al
desnudo las graves dificultades para encarar unidos la
crisis.
La
reunión del G-4 (los cuatro países europeos –Gran Bretaña,
Alemania, Francia e Italia– que forman parte del G-8 con
Canadá, Japón, Rusia y EEUU) convocada en París días atrás
por el presidente Sarkozy, tuvo un claro resultado: acordó
que cada cual se las arregle como pueda, porque no están de
acuerdo en qué hacer.
Las
diferencias estallaron antes de la reunión, cuando la
ministra de finanzas de Sarkozy, Christine
Lagarde, propuso imitar a Bush y que la UE
organizara un plan de rescate de 300 mil millones de euros.
La reacción en contra de la canciller alemana Angela Merkel
fue violentísima. Y en la reunión de París no se pudo
solucionar esta diferencia.
¿Qué
hay detrás de este rechazo? En primer lugar, que hay países
de la UE que tienen superávit de la cuenta corriente
[1] (como Alemania con casi un 7% del PBI), y que no
quieren “bancar” a los que están en déficit (como
Francia, con casi –2% y España con un peligroso –9,7%).
O
sea, en esta crisis, como de costumbre, cada burguesía actúa
según sus intereses particulares –“¡sálvese
quien pueda!”– y no de acuerdo a los (supuestos)
“intereses generales” de la Unión Europea.
Estas
diferencias son particularmente graves porque Francia y
Alemania son los pilares fundacionales de la UE, desde
que en 1950 se lanzó la iniciativa del “Pacto Carbón-Acero”
entre ambos países.
Como
dice un analista de este serio problema: “la Unión
Europea tiene un motor –el eje franco-alemán–, pero
este motor está agarrotado”.[2]
Notas:
1.- La cuenta corriente de un país recoge los saldos de
la balanza comercial (importación y exportación), balanza
de servicios, balanza de rentas y balanza de transferencias
corrientes de dinero.
2.- Gilles Finchelstein, El Periódico, 07/10/08.
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