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Congreso
de la Federación Universitaria de Córdoba
De espaldas a los estudiantes y
de frente al rector
Por Adrián Peryam
Por raro que resulte y sabiendo
que el lector se sorprenderá, el balance del “congreso”
empieza con el bochornoso cierre en el cual un perro muere
por llevar en la boca una bomba de estruendo encendida por
la agrupación kirchnerista Movimiento Sur, que parece que
no entiende que no se puede hacer ese tipo de práctica
pirotécnica inútil en lugares cerrados, con el agravante
de importarle muy poco los riesgos hacia la vida humana y
menos la del pobre animal. Empezar por este dato implica lo
poco relevante que fue la discusión que ya cocinada se
nos vendió como congreso.
Farsa de Congreso
El Congreso sesionó al mejor
estilo Franja Morada, en vacaciones, sin estudiantes y con
acuerdos de antemano que garantizaban el resultado, sin que
los alumnos tuvieran ningún tipo de participación.
La derrota del proceso de lucha
del 2005 se sintió y mucho: no hay asambleas, el estudiante
no participa y la vanguardia política está muy dispersa.
Todo eso permitió que el acuerdo entre las organizaciones
políticas afines a la rectora Scotto, divididas en dos
bloques –el que se quedó con la presidencia (Franja) y la
supuesta oposición (entre Bisagra, MNR y MUI)– pudieran
avanzar en su proyecto político con el llamado congreso de
“normalización” de la FUC,
convirtiéndola en más burocrática al servicio del
Rectorado.
La FUC contra los estudiantes
El congreso
“normalizador” es un intento de subordinar
a los centros de estudiantes a la Federación, ya que ésta
va a regular el calendario electoral de cada centro y
la conformación de las juntas electorales de cada
uno de ellos.
Pero la subordinación no queda
ahí: la Federación
deberá controlar los libros contables de cada centro.
Todas las medidas van en ese sentido de buscar poner a la
Federación por encima de los centros de estudiantes.
Otro aspecto que hace muy burocrática
a la FUC es la reducción de delegados a los congresos,
pasando de 1 delegado cada 100 votos a uno de cada 200, lo
que implica que los
sectores minoritarios tengan cada vez menos representación.
También se votó que la
Federación discuta cobrar para su financiamiento las
libretas universitarias, lo que implicaría un negocio
millonario para la conducción y una verdadera estafa al
estudiante.
Poco espacio tuvo la postura de
discutir cómo apoyar las luchas de los trabajadores. El
poco tiempo de debate, a excepción de las intervenciones de
la izquierda, era para escuchar a Franja Morada y a Bisagra
hablando de la autonomía universitaria. O sea, se llenaban
la boca hablando de algo que es todo lo contrario a lo que
ellos hacen. Porque si hay algo que está claro es que el
estudiante universitario de la UNC no tenía la más remota
idea ni de que existiese el Congreso, ni que éste votaría
algo, ni de nada. Todo por arriba, todo arreglado,
todo afín a la gestión y a sus organizaciones
estudiantiles, que luego de la crisis del campo, donde la
Franja apoyaba al campo y la Bisagra al gobierno, hoy
nuevamente están unidas bajo el paraguas de Scotto,
garantizando que los centros de estudiantes se sometan a la
Federación.
Esta era la propuesta de
normalización: más burocracia y más plata. En ningún
momento les interesó una discusión más profunda que esa,
sino que todo fue como decía una dirigente de la Franja:
“Si todo está normal, el congreso se hace en dos
horas”. Lo
que se preanunciaba pasó, el Congreso fue en dos horas, un
perro murió, y los estudiantes, ausentes con aviso.
Las corrientes políticas y el Congreso
Las agrupaciones y partidos de
Izquierda tuvimos varios delegados, pero muy lejos en
cantidad del bloque oficialista que votó más burocracia y
control. Así y
todo, hay que destacar los distintos posicionamientos que
hubo frente al Congreso. La izquierda campestre no participó:
el MST ignoró el Congreso –acreditaron a sus delegados
pero no fueron–; lo mismo hizo Izquierda Socialista.
Obviamente, ni antes ni después hubo pronunciamiento público
alguno sobre el tema.
Por su parte, la CEPA intentó denunciar que el Congreso era
antidemocrático, pero al mismo tiempo siempre dejaban una
puerta abierta para entrar por algún lado. Es que la CEPA
tiene delegados en Medicina, pero esa facultad fue impugnada
por la conducción de la Federación por irregularidades del
centro (al que dirige una agrupación ligada al ex rector
González, menemista), por lo cual no tenían delegados
suficientes como para aspirar un cargo en la Federación.
Eso y el hecho de que sus aliados políticos del MST, no
participaron hicieron que la CEPA participe en las
comisiones. Sobre éstas, digamos de paso hubo dos, que
discutieron en menos de una hora. Funcionaron en el parque
exterior del comedor, pero al comenzar la lluvia se
trasladaron bajo un techo en la puerta del comedor, sin
sonido ni bancos para sentarse y anotar. Un modelo de
democracia y participación...
Por otro lado, el PO y el PTS
lograron un acuerdo muy de último momento por presentar una
lista conjunta que consiguió una secretaria en la Federación,
que quedará en manos del PO. Este acuerdo estaba centrado
en una correcta política de llamado a construir una
federación estudiantil que se diferencie tanto del campo
como del gobierno y la necesidad de construir organizaciones
estudiantiles con un funcionamiento democrático, además,
de criticar lo burocrático del funcionamiento del Congreso.
Como centralmente coincidíamos en estos ejes, nuestro
delegado en la Federación votó críticamente a este
frente.
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