Socialismo o Barbarie, periódico Nº 133, 14/08/08
 

 

 

 

 

 

Congreso de la Federación Universitaria de Córdoba

De espaldas a los estudiantes y de frente al rector

Por Adrián Peryam

Por raro que resulte y sabiendo que el lector se sorprenderá, el balance del “congreso” empieza con el bochornoso cierre en el cual un perro muere por llevar en la boca una bomba de estruendo encendida por la agrupación kirchnerista Movimiento Sur, que parece que no entiende que no se puede hacer ese tipo de práctica pirotécnica inútil en lugares cerrados, con el agravante de importarle muy poco los riesgos hacia la vida humana y menos la del pobre animal. Empezar por este dato implica lo poco relevante que fue la discusión que ya cocinada se nos vendió como congreso.

Farsa de Congreso

El Congreso sesionó al mejor estilo Franja Morada, en vacaciones, sin estudiantes y con acuerdos de antemano que garantizaban el resultado, sin que los alumnos tuvieran ningún tipo de participación.

La derrota del proceso de lucha del 2005 se sintió y mucho: no hay asambleas, el estudiante no participa y la vanguardia política está muy dispersa. Todo eso permitió que el acuerdo entre las organizaciones políticas afines a la rectora Scotto, divididas en dos bloques –el que se quedó con la presidencia (Franja) y la supuesta oposición (entre Bisagra, MNR y MUI)– pudieran avanzar en su proyecto político con el llamado congreso de “normalización” de la FUC,  convirtiéndola en más burocrática al servicio del Rectorado.

La FUC contra los estudiantes

El congreso  “normalizador” es un intento de subordinar a los centros de estudiantes a la Federación, ya que ésta va a regular el calendario electoral de cada centro y  la conformación de las juntas electorales de cada uno de ellos.

Pero la subordinación no queda ahí: la Federación deberá controlar los libros contables de cada centro. Todas las medidas van en ese sentido de buscar poner a la Federación por encima de los centros de estudiantes.

Otro aspecto que hace muy burocrática a la FUC es la reducción de delegados a los congresos, pasando de 1 delegado cada 100 votos a uno de cada 200, lo que implica que los sectores minoritarios tengan cada vez menos representación.

También se votó que la Federación discuta cobrar para su financiamiento las libretas universitarias, lo que implicaría un negocio millonario para la conducción y una verdadera estafa al estudiante.

Poco espacio tuvo la postura de discutir cómo apoyar las luchas de los trabajadores. El poco tiempo de debate, a excepción de las intervenciones de la izquierda, era para escuchar a Franja Morada y a Bisagra hablando de la autonomía universitaria. O sea, se llenaban la boca hablando de algo que es todo lo contrario a lo que ellos hacen. Porque si hay algo que está claro es que el estudiante universitario de la UNC no tenía la más remota idea ni de que existiese el Congreso, ni que éste votaría  algo, ni de nada. Todo por arriba, todo arreglado, todo afín a la gestión y a sus organizaciones estudiantiles, que luego de la crisis del campo, donde la Franja apoyaba al campo y la Bisagra al gobierno, hoy nuevamente están unidas bajo el paraguas de Scotto, garantizando que los centros de estudiantes se sometan a la Federación.

Esta era la propuesta de normalización: más burocracia y más plata. En ningún momento les interesó una discusión más profunda que esa, sino que todo fue como decía una dirigente de la Franja: “Si todo está normal, el congreso se hace en dos horas”.  Lo que se preanunciaba pasó, el Congreso fue en dos horas, un perro murió, y los estudiantes, ausentes con aviso.

Las corrientes políticas y el Congreso

Las agrupaciones y partidos de Izquierda tuvimos varios delegados, pero muy lejos en cantidad del bloque oficialista que votó más burocracia y control.  Así y todo, hay que destacar los distintos posicionamientos que hubo frente al Congreso. La izquierda campestre no participó: el MST ignoró el Congreso –acreditaron a sus delegados pero no fueron–; lo mismo hizo Izquierda Socialista. Obviamente, ni antes ni después hubo pronunciamiento público alguno sobre el tema.

Por su parte, la CEPA intentó denunciar que el Congreso era antidemocrático, pero al mismo tiempo siempre dejaban una puerta abierta para entrar por algún lado. Es que la CEPA tiene delegados en Medicina, pero esa facultad fue impugnada por la conducción de la Federación por irregularidades del centro (al que dirige una agrupación ligada al ex rector González, menemista), por lo cual no tenían delegados suficientes como para aspirar un cargo en la Federación. Eso y el hecho de que sus aliados políticos del MST, no participaron hicieron que la CEPA participe en las comisiones. Sobre éstas, digamos de paso hubo dos, que discutieron en menos de una hora. Funcionaron en el parque exterior del comedor, pero al comenzar la lluvia se trasladaron bajo un techo en la puerta del comedor, sin sonido ni bancos para sentarse y anotar. Un modelo de democracia y participación...

Por otro lado, el PO y el PTS lograron un acuerdo muy de último momento por presentar una lista conjunta que consiguió una secretaria en la Federación, que quedará en manos del PO. Este acuerdo estaba centrado en una correcta política de llamado a construir una federación estudiantil que se diferencie tanto del campo como del gobierno y la necesidad de construir organizaciones estudiantiles con un funcionamiento democrático, además, de criticar lo burocrático del funcionamiento del Congreso. Como centralmente coincidíamos en estos ejes, nuestro delegado en la Federación votó críticamente a este frente.