Socialismo o Barbarie, periódico Nº 133, 14/08/08
 

 

 

 

 

 

Primera reunión “Ni-Ni” y una encrucijada en la vanguardia universitaria

¿Bloque político o unidad con la izquierda pro campo?

Por Ernesto
Secretaría general del CEBA La Plata

El 5 de agosto se efectuó la primera reunión de las organizaciones estudiantiles que repudiamos el reciente congreso de FUA de la Franja Morada y el kirchnerismo, y nos nucleamos con la perspectiva de un trabajo común, independiente de la burocracia estudiantil, que pueda poner al movimiento estudiantil en pie enfrentado tanto al gobierno K como a las patronales del “campo”.

Tanto la reunión como el propio surgimiento de este espacio de vanguardia a nivel nacional son un dato favorable para el movimiento estudiantil, puesto que, así como tantas superestructuras debieron por fuerza “reacomodarse” internamente o quebrarse por la crisis política nacional, el movimiento estudiantil también debió dar cuenta de eso. Este espacio es la expresión de los sectores que no hemos capitulado a ninguna de las fracciones burguesas que se disputaron la renta agraria extraordinaria, y que hoy nos vemos, con más o menos diferencias, unidos por una tarea objetiva, que es clarificar a todo el estudiantado la necesidad de luchar de manera independiente ya que la crisis, lejos de cerrarse, se profundizará con la inflación y el ajuste.

Pero este nucleamiento, que se dio, como dijimos, como reflejo de un desplazamiento objetivo de las posiciones políticas y de las organizaciones que las sostienen, expresó en la reunión tanto alcances como límites, que debemos superar con urgencia para preparar un sólido bloque que dispute no sólo la dirección de las luchas estudiantiles a los K y los pro campo, sino que pelee incluso por el posicionamiento de la base estudiantil en las próximas elecciones universitarias, donde se expresarán las mismas contradicciones que se dieron en la FUA pero multiplicadas, por todo lo que habrá en juego.

¿Contra el Gobierno y las patronales del campo sólo en los papeles?

El principal debate político de la reunión se dio en torno a la perspectiva del espacio mismo, a su proyección: un sector, en el que se encontraba el Ya Basta!-MAS junto a UJS-PO, ECR-PTS, COR y el Movimiento La Cigarra, tuvo la posición de que el espacio tendiera hacia un bloque político que pelee por la salida independiente a la crisis de los trabajadores y poniendo la lucha estudiantil en esa dirección. El otro sector tenía la postura de no tomar posición y que el espacio fuera una instancia de coordinación de la lucha estudiantil entendida como meramente sindical, es decir, luchando por las reivindicaciones estudiantiles, pero sin clarificar contra quién estamos luchando, ya que eso “nos dividiría a las organizaciones que luchamos” y haría que este espacio no se pueda abrir a otras fuerzas que también buscan la lucha estudiantil, pero ligándola no a los trabajadores sino al gobierno K o bien al ruralismo reaccionario.

Aquí se manifiestan dos problemas ya de larga data: primero, el escindir la lucha sindical de la política como si fueran dos esferas de dos realidades distintas, y no niveles de una misma realidad con las mismas tendencias y contradicciones; segundo, el escindir los agrupamientos políticos que, como el de este encuentro, responden a la realidad nacional y las necesidades del estudiantado para engendrar luchas triunfantes, de los agrupamientos electorales, como si fueran también dos esferas de dos realidades diferentes, y no el bloque electoral una consolidación y proyección a largo plazo del agrupamiento político.

Nuevamente el PO le abre el juego a la izquierda pro-campo

Con el argumento de “abrir un espacio para sacar un plan de lucha entre todos”, el PO, en los hechos, le abrió la puerta al PCR y el MST a un encuentro en “común” el 30 de agosto en Sociales, con lo cual la postura independiente queda para los papeles.

El problema es que la CEPA y el MST –que en tiempos más simples de hegemonía K ya tenían acuerdo con los dekanos– sí han tomado una posición firme ante la realidad nacional y no la dejan para los papeles, mal que le pese a los sectores que bregan por la unidad con ellos. Tienen una política clarísima, que, lejos de separar lo sindical de lo político, lo unen, con el objetivo expreso de que los estudiantes apoyemos a las entidades rurales. Por supuesto que en las luchas va a haber un terreno común con quienes la impulsen, pero se limita a la unidad de acción. En esas luchas, además de hacer unidad de acción, hay que impulsar juntos un programa político enfrentado al PCR y el MST, que buscan llevar la lucha educativa detrás de quienes la destruyeron, de quienes anteponen su “derecho” a las súper ganancias a las necesidades sociales de los estudiantes y trabajadores.

La incomprensión de esta realidad lleva a varias agrupaciones a no querer dar al posicionamiento político el lugar que merece, es decir, a no querer establecerlo como un límite de demarcación de un bloque político “Ni-Ni”, que es la tarea central para la vanguardia estudiantil.

Durante el primer cuatrimestre, en el movimiento estudiantil el espacio político lo ocupó la crisis gobierno-campo (salvo excepciones como la lucha del CBC de Merlo), que sumergió en la confusión a toda la sociedad. Porque los dos polos burgueses tuvieron sus expresiones en el movimiento estudiantil tironeándolo para que apoyara a algún bando, y porque en esa crisis no emergió un polo independiente, una tercera posición, un camino alternativo que clarificara la situación a los estudiantes de que tanto el gobierno como el campo eran contrarios a los intereses de la educación pública y de los trabajadores, cosa que debería haber hecho este agrupamiento “Ni-Ni” si se hubiera reunido cuando la crisis lo exigía. Nuestra intervención con la Carpa Roja dio una respuesta, pero no solucionó el problema de un bloque político.

Bloque político: tarea de primer orden

Ahora que ya los hechos se empiezan a encargar de clarificar la situación a las masas, ya que tras el triunfo del campo vino el ajuste, crece la bronca entre trabajadores y estudiantes, y la tendencia a luchar también. Pero muchos estudiantes no se olvidarán que un sector de la  izquierda apoyó el reaccionario paro del campo. Y esto lo sabe sobre todo el kirchnerismo, que agitará más que nunca las banderas “nacionales y populares” del gobierno pintado de izquierda para destrozar “a la izquierda, que en la crisis estuvo con el campo”. Si no dejamos en claro que la verdadera izquierda no estuvo ni está con el campo, y que la “izquierda chacarera” es un sólo un sector que apoyó a un bando enemigo del movimiento estudiantil, que “rompió la unidad” para llevar nuestras banderas atrás de un programa archirreaccionario, y que la única unidad posible es con las banderas de la independencia de los dos bandos, si no dejamos en claro esto, no sólo no podremos engendrar una dirección que haga que las luchas triunfen, sino que le cederemos terreno en el movimiento estudiantil al kirchnerismo. Esto no puede ni debe pasar.

Si no tomamos una decisión firme de consolidar un bloque político que pelee en las aulas, en las calles y en las elecciones por la independencia del movimiento estudiantil, no sólo no creceremos sino que perderemos lo conquistado, porque permitiremos que por un lado la izquierda chacarera se lave la cara mezclándose con la izquierda independiente diciendo “¡ahora sí, ya debilitamos al gobierno, ahora sí hay que luchar!”, y por otro caeremos junto a esa “izquierda” en el blanco del kirchnerismo al que, si no lo arrasamos nosotros, le vamos a ceder espacio.