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Primera
reunión “Ni-Ni” y una encrucijada en la vanguardia
universitaria
¿Bloque político o unidad con
la izquierda pro campo?
Por
Ernesto
Secretaría general del CEBA La Plata
El 5 de agosto se efectuó la
primera reunión de las organizaciones estudiantiles que
repudiamos el reciente congreso de FUA de la Franja Morada y
el kirchnerismo, y nos nucleamos con la perspectiva de un
trabajo común, independiente de la burocracia estudiantil,
que pueda poner al movimiento estudiantil en pie enfrentado tanto al gobierno K como a las patronales del “campo”.
Tanto la reunión como el propio
surgimiento de este espacio de vanguardia a nivel nacional
son un dato favorable para el movimiento estudiantil, puesto
que, así como tantas superestructuras debieron por fuerza
“reacomodarse” internamente o quebrarse por la crisis
política nacional, el movimiento estudiantil también debió
dar cuenta de eso. Este espacio es la expresión de los
sectores que no hemos capitulado a ninguna de las fracciones
burguesas que se disputaron la renta agraria extraordinaria,
y que hoy nos vemos, con más o menos diferencias, unidos
por una tarea objetiva, que es clarificar a todo el
estudiantado la necesidad de luchar de manera independiente
ya que la crisis, lejos de cerrarse, se profundizará con la
inflación y el ajuste.
Pero este nucleamiento, que se
dio, como dijimos, como reflejo de un desplazamiento
objetivo de las posiciones políticas y de las
organizaciones que las sostienen, expresó en la reunión
tanto alcances como límites, que debemos superar con
urgencia para preparar un sólido bloque que dispute no sólo
la dirección de las luchas estudiantiles a los K y los pro
campo, sino que pelee incluso por el posicionamiento de la
base estudiantil en las próximas elecciones universitarias,
donde se expresarán las mismas contradicciones que se
dieron en la FUA pero multiplicadas, por todo lo que habrá
en juego.
¿Contra el Gobierno y las
patronales del campo sólo en los papeles?
El principal debate político de
la reunión se dio en torno a la perspectiva del espacio
mismo, a su proyección: un sector, en el que se encontraba
el Ya Basta!-MAS junto a UJS-PO, ECR-PTS, COR y el
Movimiento La Cigarra, tuvo la posición de que el espacio
tendiera hacia un bloque político que pelee por la salida
independiente a la crisis de los trabajadores y poniendo la
lucha estudiantil en esa dirección. El otro sector tenía
la postura de no tomar posición y que el espacio fuera una
instancia de coordinación de la lucha estudiantil entendida
como meramente sindical, es decir, luchando por las
reivindicaciones estudiantiles, pero sin clarificar contra
quién estamos luchando, ya que eso “nos dividiría a las
organizaciones que luchamos” y haría que este espacio no
se pueda abrir a otras fuerzas que también buscan la lucha
estudiantil, pero ligándola no a los trabajadores sino al
gobierno K o bien al ruralismo reaccionario.
Aquí se manifiestan dos
problemas ya de larga data: primero, el escindir la lucha
sindical de la política como si fueran dos esferas de dos
realidades distintas, y no niveles de una misma realidad con
las mismas tendencias y contradicciones; segundo, el
escindir los agrupamientos políticos que, como el de este
encuentro, responden a la realidad nacional y las
necesidades del estudiantado para engendrar luchas
triunfantes, de los agrupamientos electorales, como si
fueran también dos esferas de dos realidades diferentes, y
no el bloque electoral una consolidación y proyección a
largo plazo del agrupamiento político.
Nuevamente el PO le abre el
juego a la izquierda pro-campo
Con el argumento de “abrir un
espacio para sacar un plan de lucha entre todos”, el PO,
en los hechos, le abrió la puerta al PCR y el MST a un
encuentro en “común” el 30 de agosto en Sociales, con
lo cual la postura independiente queda para los papeles.
El problema es que la CEPA y el MST –que en tiempos más simples de
hegemonía K ya tenían acuerdo con los dekanos– sí han tomado una posición firme ante la realidad nacional y no la
dejan para los papeles, mal que le pese a los sectores que
bregan por la unidad con ellos. Tienen una política clarísima,
que, lejos de separar lo sindical de lo político, lo unen,
con el objetivo expreso de que los estudiantes apoyemos a
las entidades rurales. Por supuesto que en las luchas va a
haber un terreno común con quienes la impulsen, pero se
limita a la unidad de acción. En esas luchas, además de
hacer unidad de acción, hay que impulsar juntos un programa
político enfrentado al PCR y el MST, que buscan llevar
la lucha educativa detrás de quienes la destruyeron, de
quienes anteponen su “derecho” a las súper ganancias a
las necesidades sociales de los estudiantes y trabajadores.
La incomprensión de esta
realidad lleva a varias agrupaciones a no querer dar al
posicionamiento político el lugar que merece, es decir, a
no querer establecerlo como un límite de demarcación
de un bloque político “Ni-Ni”, que es la tarea
central para la vanguardia estudiantil.
Durante el primer cuatrimestre,
en el movimiento estudiantil el espacio político lo ocupó
la crisis gobierno-campo (salvo excepciones como la lucha
del CBC de Merlo), que sumergió en la confusión a toda la
sociedad. Porque los dos polos burgueses tuvieron sus
expresiones en el movimiento estudiantil tironeándolo para
que apoyara a algún bando, y porque en esa crisis no emergió
un polo independiente, una tercera posición, un camino
alternativo que clarificara la situación a los estudiantes
de que tanto el gobierno como el campo eran contrarios a los
intereses de la educación pública y de los trabajadores,
cosa que debería haber hecho este agrupamiento “Ni-Ni”
si se hubiera reunido cuando la crisis lo exigía. Nuestra
intervención con la Carpa Roja dio una respuesta, pero no
solucionó el problema de un bloque político.
Bloque político: tarea de
primer orden
Ahora que ya los hechos se
empiezan a encargar de clarificar la situación a las masas,
ya que tras el triunfo del campo vino el ajuste, crece la
bronca entre trabajadores y estudiantes, y la tendencia a
luchar también. Pero muchos estudiantes no se olvidarán
que un sector de la izquierda
apoyó el reaccionario paro del campo. Y esto lo sabe sobre
todo el kirchnerismo, que agitará más que nunca las
banderas “nacionales y populares” del gobierno pintado
de izquierda para destrozar “a la izquierda, que en la
crisis estuvo con el campo”. Si no dejamos en claro que la
verdadera izquierda no estuvo ni está con el campo, y que
la “izquierda chacarera” es un sólo un sector que apoyó
a un bando enemigo del movimiento estudiantil, que “rompió
la unidad” para llevar nuestras banderas atrás de un
programa archirreaccionario, y que la única unidad posible
es con las banderas de la independencia de los dos bandos,
si no dejamos en claro esto, no sólo no podremos engendrar
una dirección que haga que las luchas triunfen, sino que le
cederemos terreno en el movimiento estudiantil al
kirchnerismo. Esto no puede ni debe pasar.
Si no tomamos una decisión
firme de consolidar un bloque político que pelee en las
aulas, en las calles y en las elecciones por la
independencia del movimiento estudiantil, no sólo no
creceremos sino que perderemos lo conquistado, porque
permitiremos que por un lado la izquierda chacarera se lave
la cara mezclándose con la izquierda independiente diciendo
“¡ahora sí, ya debilitamos al gobierno, ahora sí hay
que luchar!”, y por otro caeremos junto a esa
“izquierda” en el blanco del kirchnerismo al que, si no
lo arrasamos nosotros, le vamos a ceder espacio.
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