Socialismo o Barbarie, periódico Nº 133, 14/08/08
 

 

 

 

 

 

Córdoba

Organizar la bronca hasta derrotar el ajuste

Corresponsal

Después de la gran movilización en contra de los ajustes que implementó el gobernador estrella de los sojeros, Juan Schiaretti, la burocracia sindical demostró que nunca le interesó movilizar, y que las movilizaciones fueron el producto de la bronca de los trabajadores.

En el gremio más combativo de la provincia, Luz y Fuerza, el mismo día de la represión hubo reuniones en la que los activistas le reprochaban a los dirigentes haberlos dejado solos. Al mismo tiempo, los docentes nucleados en la lista Fucsia también criticaban a la UEPC por haberse retirado del centro al momento de la votación de la ley de jubilaciones.

Al día siguiente de la aprobación, los medios de comunicación hicieron hincapié en la destrucción de la ciudad. No les importaba otra cosa que mostrar los daños causados por los “incidentes”, y en ese contexto los dirigentes de Luz y Fuerza salieron por todos los medios provinciales a decir que fueron los trabajadores los que estaban al frente de las manifestaciones, desmintiendo la versión del gobierno de que había infiltrados.

Ahora, si hablamos de parar las movilizaciones tenemos que hablar de la gran colaboradora de Schiaretti, justamente la burocracia sindical.

En SoB 132 dábamos cuenta de cómo llamaron a la marcha horas antes de la votación, que no habían dado un punto de encuentro, que las columnas estaban separadas más de 100 metros una de otra y que mientras se reprimía a los sectores más combativos, con los trabajadores de Luz y Fuerza a la cabeza, la burocracia llamó a ir de vuelta a los sindicatos y volver más tarde.

Si eso de por sí ya no es traición, agreguemos la continuidad del plan de lucha de los sindicatos: piquetes en los lugares donde había reclamado el campo, que se llevó a cabo por dirigentes sindicales y algunos activistas (vale destacar que ninguno de ellos fue en Córdoba capital). Caravana de autos con los delegados por la ciudad, apenas entrando al centro de la ciudad. Y en el caso de las escuelas, se empezó a llamar a asambleas de una hora por escuela.

Ese es el “plan de lucha” que presenta la burocracia. Un verdadero llamado a la desmovilización. Recién al cierre de esta edición se está anunciando una nueva movilización para el miércoles 20 de agosto y se está hablando de la posibilidad de un nuevo paro. Todo muy diluido como para que quienes queremos luchar en serio contra el ajuste confiemos en estas direcciones sindicales.

Entre las bases docentes también hay malestar, aunque la bronca no estalle en las calles. La primera contradicción es que frente a los paros casi totales que se dan en las escuelas cordobesas, los docentes no participaron en forma masivas de las movilizaciones, ni había sectores de docentes independientes en las marchas. Esta contradicción puede explicarse en parte por la desconfianza que existe sobre la dirección del gremio.

Al mismo tiempo, vale destacar que a la burocracia docente en estos momentos le interesa mostrarse un poco en las calles, producto de la cercanía de las elecciones del gremio, y mostrarse como “luchadores” en este contexto para la burocracia nunca está de más, más allá de lo poco creíble que resulta.

En las escuelas, la gente de Nebreda (Celeste) y Sergio Cornatosky (dirigente de Córdoba capital, por la lista Naranja) sacan volantes explicando la ley pero a la hora de luchar hacen todo para que nadie salga.

Por eso es necesario en estos momentos profundizar en la necesidad de realizar asambleas por escuela, por repartición y en cada lugar de trabajo, para tratar de organizar la bronca que hay en todos los trabajadores estatales de la provincia y empezar a ver la forma de organizar una huelga general en toda la provincia hasta derrotar el ajuste que el defensor de la soja hace sobre los trabajadores cordobeses, con la complicidad del gobierno nacional.