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La
izquierda y el conflicto del neumático
Los
consejos de los “sabihondos”
Por
José Luis Rojo
El conflicto en el Neumático ha desatado
una polémica en las filas de la izquierda. Hay corrientes
que ni siquiera han asomado sus narices por el mismo. ¿Cuáles?
Adivinó: las de la izquierda campestre, tan prestas a
ponerse a disposición de los piquetes y cacerolazos chetos
durante el lock out de la patronal agraria.
Pero sí se ha desatado una discusión del
PO y el PTS con nuestro partido (el cual, como es sabido,
tiene importantes responsabilidades en esta histórica
pelea). Como “sabihondos”, han salido apresuradamente a
pontificar acerca de todo lo que supuestamente se habría
hecho “mal”...
El PO (que no tiene prácticamente ningún
peso en esta lucha) ha hecho eje en dos cuestiones: no se ha
cansado, erróneamente, de sembrar desconfianza entre los
activistas de Pirelli respecto de FATE y la Marrón. Al
mismo tiempo, si inicialmente llegó a festejar públicamente
en su prensa como un “triunfo” la conciliación... luego
salió a decir que era un “error”.
En el caso del PTS, también ha criticado el
pedido de la conciliación por parte de la seccional San
Fernando, haciendo responsables (con dedo acusador) a compañeros
dirigentes obreros del nuevo MAS de FATE. A esto le ha
agregado una actitud de insólita y sistemática prédica
antipartidos. El hecho es que nunca ha entendido realmente
el proceso que está en curso en el Neumático.
Hay algo en común en el comportamiento de
los compañeros del PO y el PTS: estos “consejeros”
parecen tener una profunda amnesia a la hora de recordar que
cargan con graves responsabilidades en las duras derrotas
del Casino, Mafissa y otros lugares. De recordar esto, quizá
serían más humildes...
¿Había
que tener la misma política que las patronales y Wasiejko?
Su tema común es que “no se debería
haber pedido la conciliación obligatoria”. Aquí hay
varios problemas. En primer lugar, debería llamarlos a la
reflexión el hecho de que “no pedir la conciliación”
¡era la política de las patronales y la dirección del
SUTNA! ¿No les crea ninguna sospecha que ninguno de estos
dos actores la quisiera en ese momento?
Para nosotros, está claro que las
patronales preferían seguir provocando despidos en masa, y
que Wasiejko, pintándose la cara de “luchador”, quería
llevar al desgaste el paro, para que cuando estuviese
desgastado pedir la conciliación y cambiar despidos por
salario o ni siquiera eso (orientación que continua hasta
hoy).
Lo que los compañeros “sabihondos” no
toman en cuenta, era que las que sí querían -en ese
momento- la conciliación eran las bases obreras, sobre todo
la de FATE –a todas luces el punto de apoyo más decisivo
en este conflicto–, que incluso el lunes 28 se votó en
asamblea que en caso de declararse la conciliación debería
ser con todos adentro, dando por sentado que era eso lo que
iban a buscar en la marcha conjunta con Pirelli que se
realizó luego de esa votación. Por si esto fuera poco, el
mismo espíritu es el que había el miércoles 30 frente al
Ministerio en Callao: arrancar la conciliación y forzar el
ingreso de los compañeros a las plantas, cosa que se votó
a mano alzada en dos oportunidades más allá de que la
burocracia luego desconozca lo resuelto.
Desde el nuevo MAS opinamos entonces lo
contrario que estos “sabihondos”: consideramos que la
exigencia de la conciliación era un reclamo que venía
desde las bases, y era correcta, porque dio la posibilidad
de evitar –en lo inmediato– que se produjeran más
despidos, dando la pelea por que los despedidos ingresaran a
las plantas. Cosa que se concretó transitoriamente en FATE
y no en las demás plantas (en Pirelli hubo una heroica
pelea casi a lo largo de 8 horas, que fue acompañada más
que nadie por nuestro partido) sencillamente porque es la
Violeta y no la Marrón la que dirige el gremio!
Pero esto no nos hace perder de vista que en
la lucha de clases no hay ninguna “panacea”. Es decir,
ninguna “receta” o medida que por sí misma logre
resultados enteramente satisfactorios; menos que menos la
conciliación obligatoria, que es un arma de doble filo a la
cual siempre es muy delicado apelar; más aun cuando siempre
hay que hacerlo a sabiendas de que inevitablemente va a
esconder trampas.
La realidad es que hasta el momento (más
allá del verdadero error que fue no haber aprovechado para
imponer la fecha de la Asamblea General en la concentración
en Callao), la orientación general de la lucha comandada
por los compañeros de la Marrón ha venido siendo
esencialmente correcta, lo que no quiere decir que el
triunfo pueda estar “garantizado”...
Eso es lo que explica lo que acaba de
ocurrir al cierre de esta edición: se termina forzando a
Pedro Wasiejko a retomar el paro –cosa que no quería
hacer–, hecho un sandwich entre la presión de las bases y
de FATE y la intransigencia patronal, que no atina a tirarle
un “hueso”. Medida que ha tomado a la búsqueda de un
mejor escenario para hacer pasar una nueva traición.
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