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Neuquén: perpetua para Poblete
Ahora vamos por Sobisch
Por Martín Primo
La condena a prisión perpetua del asesino material de nuestro compañero
Carlos Fuentealba es una victoria del los trabajadores. En
dificilísimas condiciones, ante el poder político de la
provincia de Neuquén, el peso del MPN con la complicidad de
todos los partidos patronales de la provincia, el pacto de
silencio de la mafia policial y el escandaloso abandono de
la cúpula nacional del gremio, los trabajadores le
arrancamos con nuestra lucha una partícula de justicia a
esa cueva de bandidos que es el Estado neuquino.
Cayó un peón...
La lucha por justicia de la
base docente de la provincia junto a importantes sectores de
la población obligó al poder político a soltarle la mano
a uno de sus lacayos con la ponzoñosa intención de calmar
la sed de justicia de los sectores populares y así intentar
salvar a los principales responsables de la represión del 4
de abril de 2007 y del asesinato de Carlos: Jorge Sobisch,
el MPN y toda la cúpula policial.
La condena a Poblete es un
hecho importante porque hiere la cohesión de los aparatos
represivos de la provincia y fortalece las filas de los
trabajadores. La policía no es un cuerpo del Estado
cualquiera y sus miembros no son trabajadores, no es lo
mismo un cabo primero (como puede ser Poblete), que el
empleado que atiende en la mesa de entradas de cualquier
juzgado o el enfermero de un hospital, aunque todos son
empleados de la provincia y cobran un sueldo del Estado
provincial, mientras que los últimos dos son trabajadores
estatales, el primero es un mercenario al servicio del
Estado burgués provincial y su función es reprimir a los
trabajadores y sectores populares al amparo de la impunidad
que les garantiza el poder político al cual sirven. Por
esto pretender que la policía rompa los lazos corporativos
y denuncie a los "malos" policías es una
peligrosa ilusión, pero la lucha que llevó a la condena a
Poblete significó hacerle un tajo al manto de impunidad con
que el Estado cubre a sus fuerzas de represión y hacerle
saber a todos los policías que los trabajadores podemos
romper los tácitos acuerdos de impunidad que los protegen.
... vayamos por el Rey
Ahora nos van a querer hacer creer que la muerte de Carlos no
quedó impune, que con Carlos se hizo "justicia" y
su asesino está preso; que esta vez la justicia funcionó;
que hay que presionarla un poquito, es cierto, pero que esa
es nuestra función de "buen ciudadano", y
"la cosa anda bien". Pero nada de esto es verdad.
Como en una partida de ajedrez, hay ocasiones en que se
sacrifica una pieza para salvar y proteger al Rey. Los máximos
responsables del asesinato de Carlos Fuentealba están
libres y mientras Sobisch y Cía. no estén presos la muerte
de Carlos sigue absolutamente impune. Por eso es que no
tenemos que bajar los brazos ni aflojar los músculos. Nos
dijeron que había una causa "Fuentealba II",
entonces les tomamos la palabra. Hay que redoblar los
esfuerzos, que nadie se baje de esta pelea por justicia por
Carlos. Nos entregaron a un peón, ahora vamos por la cabeza
del Rey y toda su Corte.
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