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Colombia
Tablas
de sangre
Por
Claudio Testa
El
show de la TV en torno a madame Betancourt, como la gran víctima
de los derechos humanos, deja fuera del cuadro a detalles
desagradables, como que Colombia tiene el record mundial
de asesinatos de dirigentes y activistas sindicales.
Pero hay más cosas que se “olvidan”.
No
se recuerda, por ejemplo, que más de 3 millones de
personas han sido desplazadas por la fuerza, en su mayoría
por los grupos narco-paramilitares afines a Uribe, que les
robaron además casi seis millones de hectáreas de tierra.
Esto
convierte a Colombia en el segundo país del mundo en número
de desplazados, después de Sudán... Claro que como el
presidente Álvaro Uribe es occidental, cristiano y además
agente de Washington, al Tribunal Internacional de La Haya
no se le ocurre enjuiciarlo por genocidio como quiere hacer
con el presidente de Sudán, que tiene la desgracia de
profesar la religión islámica, de no llevarse bien con
Bush... y además ser africano de piel negra.
Estos
grupos paramilitares, solos o en colaboración con el ejército,
han hecho desaparecer desde los ‘90 a más de 15.000
personas, enterrándolas en más de 3.000 fosas
comunes o arrojando los cadáveres a los ríos. Entre
ellas, asesinaron a más de 1.700 indígenas y 2.500
sindicalistas. Su método preferido es el de descuartizar
vivas a sus víctimas con una motosierra.
Desde
el año 2002 (en que comenzó su presunta “desmovilización”),
los “paracos” han asesinado a unas 600 personas al año,
mientras llegaron a controlar casi el 40% del parlamento
colombiano. Por su parte, desde 2002 hasta la
actualidad, los soldados del ejército regular de Colombia
han perpetrado más de 950 ejecuciones, la mayoría
presentando cadáveres de campesinos como guerrilleros.
Recientemente, en enero de 2008, los paramilitares han
perpetrado 2 masacres, 9 desapariciones y 8 homicidios,
a la vez que el ejército ha consumado 16 ejecuciones al
margen de la ley. A eso hay que añadir los 28
sindicalistas mencionados.
Por
último, un dato de público conocimiento en Colombia, pero
que púdicamente no se menciona en los reality shows
de la TV. El fundador o precursor del paramilitarismo
“moderno” (decimos “moderno”, porque la cosa tiene
largos antecedentes en la historia colombiana) es el Dr.
Álvaro Uribe Vélez, actual presidente, cuando era
gobernador (1995-97) del Departamento de Antioquia, con
capital en Medellín.
Allí
lanzó las Cooperativas de Seguridad “Convivir”.
Según la Secretaría de Derechos Humanos y Libertades:
“Estas organizaciones se convirtieron en bandas de
maleantes y asesinos, transformándose en grupos punitivos,
que terminaron asesinando y secuestrando. Fueron utilizadas
por los terratenientes y narcotraficantes para aplicar la
política contrainsurgente de «tierra arrasada» en
numerosas zonas campesinas y en la misma capital de
Antioquia”.
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