Socialismo o Barbarie, periódico Nº 131, 17/07/08
 

 

 

 

 

 

Aerolíneas Argentinas y Austral - Se busca socio con plata e inescrupuloso

Los euros voladores

Por Ana Vázquez

Mientras se discute entre el gobierno, el grupo Marsans, empresarios, ministros y sindicalistas de los distintos gremios aeronáuticos, si la compañía va hacia la reestatización o la reprivatización, la incertidumbre sobre los puestos de trabajo y sobre la seguridad de los vuelos pende sobre la cabeza de trabajadores y usuarios de la línea aérea.

La tantas veces sepultada y vuelva a revivir Aerolíneas Argentinas sigue siendo un negocio suculento para empresarios españoles y argentinos que sólo quieren seguir ganando mucho invirtiendo cada vez menos. El “futuro” de la línea aérea que les preocupa es el “futuro” de sus bolsillos en los próximos años con el menor desembolso de dinero para que pueda funcionar con menos aviones propios, menos gastos y más ingresos vía el aumento de tarifas y/o subsidios a los combustibles.

Aerolíneas fue privatizada-regalada al grupo Iberia-American Airlines y a la sociedad estatal ibérica SEPI, que posteriormente la traspasó al grupo Marsans en el 2001, que llegó a un acuerdo con el estado español en esta compra, por el cual éste invirtió 700 millones de dólares. En ese lapso, según este grupo, acumuló una deuda que, según el gobierno argentino es de 890 millones de dólares y según la compañía española la “exigible” es de sólo 240. Y ahora está dispuesta a que entre otro socio, que puede ser el Estado argentino u otro grupo empresario. Tamaña generosidad sólo se condice con capitalistas de buena cepa que no dan puntada sin hilo. Después de casi vaciarla, dejarla sin aviones, con atrasos en el pago de los sueldos y en los aportes patronales, buscan socios para inyectarle fondos para sacar a la empresa del colapso y seguir... ganando.

En la negociación se ofrecería al capitalista privado que invierta o al Estado el 20% del paquete accionario, que actualmente tiene sólo el 5% y poder de veto en el directorio. Esta búsqueda de socio tiene sus pujas dentro del gobierno argentino, donde algunos funcionarios se inclinan por la mayor participación estatal y otros para algún particular. Pero también las tiene dentro del estado español. Algunos apuestan a fortalecer la injerencia de capitales de ese país y otros por desvincularse a medias.

Pero por sobre estos choques está fundamentalmente la pelea del estado español y sus capitalistas por “poner en caja” al gobierno argentino, reclamando subsidios y aumento de tarifas. Presionan para que el gobierno de Zapatero haga un buen negocio y no se deje “charlar” por estos “sudacas”. Y más aún quieren disciplinar definitivamente a sus trabajadores, exigiendo cláusulas de paz social por 5 años por acuerdos salariales para prevenir cualquier conflicto molesto.

El vicepresidente 2º del gobierno español, Pedro Solbes sufrió la afrenta de parte de un reconocido empresario que lo acusó de inacción a su gobierno frente a la situación de Aerolíneas, frente a la “manada de piqueteros pagados por alguien” que entorpecen el funcionamiento de la empresa.

“Nada de reclamos, déjennos ganar plata tranquilos”, vocifera la “manada de explotadores” en las orejas del mandatario español.

El plan K: más de lo mismo

El gobierno junto con los gremios del sector han pedido la intervención de la Justicia para que medie en el conflicto. Pero con su participación o sin ella, su política es la misma que tuvo hacia Repsol y otros pulpos españoles. Después que sacaron todas las ganancias posibles con el menor costo, brindarles la oportunidad de que lo sigan haciendo pero ayudándoles a solventar las pérdidas. Discuten qué porcentaje de la deuda va a poner cada uno, pero parten de no denunciar ni cuestionar la nefasta administración mayoritariamente imperialista, pero donde el estado argentino también es responsable. Son parte y cómplices del saqueo, lo maquillen ahora con el ingreso de algún empresario amigo o con más poder del Estado argentino.

En este momento que enarbolan la bandera de la redistribución de la riqueza con ahínco, ¿será éste un ejemplo para mostrar en el próximo acto del gobierno?

Los convidados de piedra

Actualmente los trabajadores tienen el 0,5% del paquete accionario. El plan probable es que éste ascienda al 5%. Aunque llegaran a ese porcentaje, no tienen ninguna incidencia en esta disputa empresaria-estatal.

Los que sufren el deterioro salarial y de sus condiciones de trabajo no tienen acceso a los libros de contabilidad para evaluar las pérdidas, los gastos, las inversiones. Ni menos decidir sobre su destino y proyecto de “salvataje” en serio, para que funcione como línea eficiente y no que las pérdidas las sigan pagando los que trabajan y los que utilizan el servicio aéreo.

La única salida posible es rechazar cualquier plan patronal-estatal que signifique un nuevo salvataje-estafa que continúe la espiral de crisis permanente. La salida para Aerolíneas Argentinas no viene por la disputa en los despachos ministeriales y en las oficinas de los empresarios millonarios.

La alternativa es que los trabajadores se organicen sin depositar ninguna confianza en los planes K, vengan de la mano del secretario de Transporte o de dirigentes como Ricardo Cirielli, que cambia del sillón del sindicato al de Subsecretario de Transporte y viceversa, y que sólo significarán más flexibilización laboral y menos seguridad en los vuelos.

Organización por abajo para luchar en forma independiente por:

Pago de la deuda salarial y de los aportes patronales

Condiciones de seguridad para tripulantes y viajeros

Nacionalización sin indemnización para Marsans ni el estado español con control de sus trabajadores.