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Aerolíneas
Argentinas y Austral - Se
busca socio con plata e inescrupuloso
Los
euros voladores
Por Ana Vázquez
Mientras
se discute entre el gobierno, el grupo Marsans, empresarios,
ministros y sindicalistas de los distintos gremios aeronáuticos,
si la compañía va hacia la reestatización o la
reprivatización, la incertidumbre sobre los puestos de
trabajo y sobre la seguridad de los vuelos pende sobre la
cabeza de trabajadores y usuarios de la línea aérea.
La
tantas veces sepultada y vuelva a revivir Aerolíneas
Argentinas sigue siendo un negocio suculento para
empresarios españoles y argentinos que sólo quieren seguir
ganando mucho invirtiendo cada vez menos. El “futuro” de
la línea aérea que les preocupa es el “futuro” de sus
bolsillos en los próximos años con el menor desembolso de
dinero para que pueda funcionar con menos aviones propios,
menos gastos y más ingresos vía el aumento de tarifas y/o
subsidios a los combustibles.
Aerolíneas
fue privatizada-regalada al grupo Iberia-American Airlines y
a la sociedad estatal ibérica SEPI, que posteriormente la
traspasó al grupo Marsans en el 2001, que llegó a un
acuerdo con el estado español en esta compra, por el cual
éste invirtió 700 millones de dólares. En ese lapso, según
este grupo, acumuló una deuda que, según el gobierno
argentino es de 890 millones de dólares y según la compañía
española la “exigible” es de sólo 240. Y ahora está
dispuesta a que entre otro socio, que puede ser el Estado
argentino u otro grupo empresario. Tamaña generosidad sólo
se condice con capitalistas de buena cepa que no dan puntada
sin hilo. Después de casi vaciarla, dejarla sin aviones,
con atrasos en el pago de los sueldos y en los aportes
patronales, buscan socios para inyectarle fondos para sacar
a la empresa del colapso y seguir... ganando.
En
la negociación se ofrecería al capitalista privado que
invierta o al Estado el 20% del paquete accionario, que
actualmente tiene sólo el 5% y poder de veto en el
directorio. Esta búsqueda de socio tiene sus pujas dentro
del gobierno argentino, donde algunos funcionarios se
inclinan por la mayor participación estatal y otros para
algún particular. Pero también las tiene dentro del estado
español. Algunos apuestan a fortalecer la injerencia de
capitales de ese país y otros por desvincularse a medias.
Pero
por sobre estos choques está fundamentalmente la pelea del
estado español y sus capitalistas por “poner en caja”
al gobierno argentino, reclamando subsidios y aumento de
tarifas. Presionan para que el gobierno de Zapatero haga un
buen negocio y no se deje “charlar” por estos
“sudacas”. Y más aún quieren disciplinar
definitivamente a sus trabajadores, exigiendo cláusulas de
paz social por 5 años por acuerdos salariales para prevenir
cualquier conflicto molesto.
El
vicepresidente 2º del gobierno español, Pedro Solbes sufrió
la afrenta de parte de un reconocido empresario que lo acusó
de inacción a su gobierno frente a la situación de Aerolíneas,
frente a la “manada de piqueteros pagados por alguien”
que entorpecen el funcionamiento de la empresa.
“Nada
de reclamos, déjennos ganar plata tranquilos”, vocifera
la “manada de explotadores” en las orejas del mandatario
español.
El plan K: más de lo mismo
El
gobierno junto con los gremios del sector han pedido la
intervención de la Justicia para que medie en el conflicto.
Pero con su participación o sin ella, su política es la
misma que tuvo hacia Repsol y otros pulpos españoles. Después
que sacaron todas las ganancias posibles con el menor costo,
brindarles la oportunidad de que lo sigan haciendo pero ayudándoles
a solventar las pérdidas. Discuten qué porcentaje de la
deuda va a poner cada uno, pero parten de no denunciar ni
cuestionar la nefasta administración mayoritariamente
imperialista, pero donde el estado argentino también es
responsable. Son parte y cómplices del saqueo, lo maquillen
ahora con el ingreso de algún empresario amigo o con más
poder del Estado argentino.
En
este momento que enarbolan la bandera de la redistribución
de la riqueza con ahínco, ¿será éste un ejemplo para
mostrar en el próximo acto del gobierno?
Los convidados de piedra
Actualmente
los trabajadores tienen el 0,5% del paquete accionario. El
plan probable es que éste ascienda al 5%. Aunque llegaran a
ese porcentaje, no tienen ninguna incidencia en esta disputa
empresaria-estatal.
Los
que sufren el deterioro salarial y de sus condiciones de
trabajo no tienen acceso a los libros de contabilidad para
evaluar las pérdidas, los gastos, las inversiones. Ni menos
decidir sobre su destino y proyecto de “salvataje” en
serio, para que funcione como línea eficiente y no que las
pérdidas las sigan pagando los que trabajan y los que
utilizan el servicio aéreo.
La
única salida posible es rechazar cualquier plan
patronal-estatal que signifique un nuevo salvataje-estafa
que continúe la espiral de crisis permanente. La salida
para Aerolíneas Argentinas no viene por la disputa en los
despachos ministeriales y en las oficinas de los empresarios
millonarios.
La
alternativa es que los trabajadores se organicen sin
depositar ninguna confianza en los planes K, vengan de la
mano del secretario de Transporte o de dirigentes como
Ricardo Cirielli, que cambia del sillón del sindicato al de
Subsecretario de Transporte y viceversa, y que sólo
significarán más flexibilización laboral y menos
seguridad en los vuelos.
Organización
por abajo para luchar en forma independiente por:
•
Pago de la deuda salarial y de los aportes patronales
•
Condiciones de seguridad para tripulantes y viajeros
•
Nacionalización sin indemnización para Marsans ni
el estado español con control de sus trabajadores.
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