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¿Cómo
se montó la Carpa Roja?
Las
cavilaciones del PO y el PTS
Como
ya señalamos, la iniciativa de la Carpa Roja no fue una
“jugadita táctica” del nuevo MAS. La idea se nos ocurrió
simultáneamente con otros compañeros (los del PCT) e
inmediatamente la pusimos a consideración públicamente con
un e-mail bajo el título “pongamos en pie una Carpa
Roja”. Incluso nos comunicamos telefónicamente con el PTS
para proponérselo (el PO nos había planteado de no hablar
de ninguna actividad común hasta la semana siguiente...).
Lamentablemente,
no obtuvimos en ese momento la respuesta afirmativa que
esperábamos. Fue por eso que finalmente montamos la Carpa
Roja sin esperar más dilaciones, en momentos en que
urgía tomar una decisión.
Centrismo
y propagandismo
Pero
hay otras razones aparte de la falta de comprensión de
cuestiones de necesidad y oportunidad política. El PO,
aunque en declaraciones y artículos de su prensa manifestó
su rechazo a los dos bandos capitalistas, en la práctica se
cuidó de llevar adelante esta política de manera
consecuente. Así, en una serie de ámbitos donde el PO
trabaja en frente único o en común con otras fuerzas, no
dio una categórica batalla política contra las posiciones
pro ruralistas o pro gobierno de éstas (cosa que hizo
nuestro partido). Para no hablar de fuertes oscilaciones políticas
como cuando apareció públicamente confundiendo un
cacerolazo reaccionario con una nueva “rebelión
popular”...
¿Es
producto de esas vacilaciones que no se sumaron a la carpa?
No lo sabemos. En todo caso, en los últimos días los compañeros
parecen estar esbozando un rumbo político algo más
claramente orientado contra los K y los oligarcas. Esperamos
sinceramente que esto permita poner en marcha acciones
unitarias y una intervención política común de la
izquierda “roja”.
En el caso del
PTS, los compañeros tuvieron una posición más firme que
la del PO y una ubicación política en general correcta
frente a la crisis. El problema es que, como dándole
continuidad a una apreciación del proceso político
demasiado a la “defensiva”, a la hora de llevar adelante
iniciativas políticas (y no sólo la Carpa Roja), parecen
refugiarse en una orientación de tipo “propagandista”
y demasiado limitada a la vida de su organización. Así,
termina pasando por alto la obligación de buscar
respuestas políticas para ayudar a que la clase obrera
pueda incidir en la crisis.
De todos modos,
creemos que en la medida en que hay un posicionamiento político
relativamente común, aún estamos a tiempo de buscar
acciones e iniciativas, como la marcha del martes 8, que
ubiquen a la izquierda obrera en mejores condiciones para
ser un punto de referencia para los trabajadores. Es en
ese sentido que difundimos la carta abierta a las demás
organizaciones que reproducimos aparte.
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